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Gracias a una tutela que la Sala Civil de la Corte Suprema falló a su favor, la joven podrá acceder a los tratamientos médicos que necesita con urgencia en menos de 48 horas.
Sonia Carolina sufre de epilepsia. A causa de esta enfermedad, según fue registrado por una entidad oficial, ella perdió el 38% de su capacidad laboral y, como hija de un integrante de la Policía, siempre recibió la atención de salud que su estado requería. No obstante, su drama comenzó hace unos meses, cuando, cocinando en su casa, sufrió quemaduras de segundo y tercer grado.
La joven le solicitó a la Policía que le proporcionara los cuidados requeridos pero la institución se negó a hacerlo, argumentando que Sonia Carolina era mayor de edad y no estudiaba. Su madre, en una tutela instaurada inicialmente ante el Tribunal Superior de Bucaramanga, sostuvo que sí había ingresado al programa de ayudante electricista del Sena, pero que, precisamente por la epilepsia que sufría desde pequeña, había tenido que retirarse.
El Tribunal, no obstante, falló en contra de Sonia Carolina. Ella tuvo que acudir al Hospital San Juan de Dios de Girón en donde, en sus propias palabras, la atendieron “por caridad”. Las quemaduras en el pecho, el abdomen y las extremidades le dejaron secuelas permanentes. Apeló el fallo ante la Corte Suprema, alegando que sus derechos a la salud, a la vida digna, a la seguridad social y a la integridad personal habían sido violentados.
Los magistrados de la Sala Civil le dieron la razón a la joven: la Dirección de Sanidad de la Policía deberá practicar las evaluaciones y procedimientos, así como suministrarle los elementos “para tratar (sus) dolencias de salud producto de las quemaduras que sufrió en su cuerpo, así como de cualquiera otra afección que le sea diagnosticada derivada de la epilepsia que padece”.