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Todos los titulares y cámaras apuntaban a Tom Brady, quien es considerado el mejor jugador de fútbol americano de todos los tiempos. El nacido en San Mateo, California, hace 40 años, estaba a punto de convertirse en el primer jugador de la historia en ganar seis ediciones del Super Bowl.
Brady, uno de los hombres más famosos de la actualidad. Fiel amigo de Donald Trump, empresario, actor de películas de Hollywood, pareja de la supermodelo brasileña Gisele Bundchen y hasta escritor de libros best sellers. Incluso ha tenido apariciones en Los Simpsons. Alguien a quien no le molesta ser el centro de atención.
Pero en su camino se atravesó un tal Nick Foles. Su tranquilidad, prudencia y humildad hicieron de las suyas. El quarterback de los Philadelphia Eagles fue elegido como el mejor jugador del partido en el encuentro que su equipo se impuso con una pizarra de 41-33 frente a los New England Patriots para consagrarse campeón del Super Bowl LII.
En diciembre pasado Carson Wentz, mariscal titular de las Águilas, se rompió el ligamenzo cruzado de su rodilla izquierda y se despidió de la temporada. Hubo conmoción y todo parecía irse a la borda. En su lugar entró Foles. Bendita lesión.
Por problemas físicos en su hombro en 2013, Foles desapareció del mapa y con apenas 26 años estuvo a punto de retirarse. En 2017 fichó por los Eagles y la lesión de Wentz le abrió espacio en la postemporada. Las vueltas que da el deporte. “Decidí volver porque amo el fútbol americano desde que era niño. Y sabía que siendo más maduro tendría más oportunidades. Opté por confiar en Dios”.
Aunque Foles asegura que el de arriba tiene planes más importantes para él. Sueña con ser pastor en una escuela secundaria. “Tengo ese anhelo guardado en mi corazón. Hace un año me llene de valor y me inscribí en el seminario. Estoy aprendiendo y desafiando mi fe para llegar a los corazones de las demás personas”, confesó. “En el vestuario Dios estuvo muy presente. Hombres como Nick y Wisniewski pueden hablarte de la biblia todo el día y es asombroso aprender de ellos», agregó su compañero, Kamu Grugier- Hill.
La misión de Foles, los jóvenes. “Cuando hablo con ellos veo que están en una edad en la que pasan muchas cosas. Hay muchas tentaciones en este mundo con todo lo que ocurre en las redes sociales. Quiero hablar de sus debilidades y compartirlas, porque yo también he caído muchas veces. No jugaré para siempre, es una nueva puerta que Dios ha abierto en mi vida”, sentenció.
Los planes de Dios, perfectos para Nick Foles.