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La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no actuó como cartel. Ese fue el mensaje que le llegó al mundo cuando esta asociación anunció que, pese a la caída del precio del petróleo, que acumula más de US$25 en pérdidas desde julio de 2014, había decidido el jueves que no recortaría su producción para reactivar la cotización de crudo.
La percepción de negligencia es otro de los sentimientos que deja esta noticia, pues desde la fundación de la OPEP, en septiembre de 1960, su estructura de cartel conformada por 12 de los principales productores le permite llegar a concertar entre sus miembros estrategias para contraer o expandir la oferta del recurso, lo cual ha servido más de una vez para impulsar la cotización internacional del crudo. Sin embargo, esta vez no fue el caso.
La falta de cooperación de estos países no se da en el mejor momento, pues el sector petrolero enfrenta serios retos. Por un lado se encuentra la intensificación en la implementación del fracking que llevó Estados Unidos a volver a los niveles de producción de crudo de 1985, es decir 9 millones de barriles diarios.
Asimismo, Ramón Espinasa, especialista líder en petróleo y gas del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington (EE.UU.), le contó a este diario que “los determinantes que llevaron al precio del petróleo al superciclo que se vivió en la última década, como la gran demanda de China por materias primas, están desapareciendo”.
Sin embargo, no se puede decir que esta inacción fuera algo sorpresivo, porque en los diferentes artículos que El Espectador publicó antes de la reunión la mayoría de los analistas consultados aseguraban que la organización no recortaría la producción. Además, el miércoles el ministro de petróleo de Arabia Saudita sentenció la improbabilidad de que su país, el principal productor de la OPEP, redujera la oferta de crudo y que el mercado mundial se tendría que ajustar a los niveles actuales.
Los efectos no tardaron en reflejarse en el mercado mundial, ya que menos de dos horas después de conocerse la noticia la cotización del crudo WTI cayó hasta US$69. La Bolsa de Valores de Colombia (BVC) no fue ajena a este choque, pues al cierre de esta edición las acciones de Ecopetrol, Canacol Energy y Pacific Rubiales presentaron pérdidas de 5,45%, 4,75% y 9,67%, respectivamente.
Felipe Campos, analista de Alianza Valores, explicó: “Tenemos que acostumbrarnos a tener precios del petróleo en el rango de los US$60 en el corto y mediano plazo, y la tasa de cabio colombiana no debería tardar en subir hasta los $2.200. Lo cual es un llamado de atención importante al Gobierno para que ajuste sus cuentas fiscales”.
La advertencia de campos tiene sentido si se considera que el marco fiscal de mediano plazo establece que por cada dólar que cae la cotización de crudo, Colombia deja de recibir $420.000 millones. Esto implica que desde julio de 2014 el país ha perdido más $10 billones, lo cual es dos veces el valor por el que se piensa vender Isagén.
Es por esto que Juan Carlos Martínez, profesor de Business School, indicó que “Colombia, al igual que todos los países de la región, tiene que empezar su transición económica. El sector de la infraestrucura puede ser una alternativa interesante”.
jvega@elespectador.com
@camilovega0092