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Es una señal de cómo la caída en los precios del petróleo está afectando la economía más amplia.
Los detalles del préstamo se conocieron al tiempo que Arabia Saudita señalaba que no apoyaría un cambio significativo en los objetivos de producción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en el marco de la reunión del cartel en Viena. Varios miembros de la OPEP han hecho llamados para que se reduzca la producción, con el objeto de aumentar los precios, que han caído 30% desde junio, mientras otros no ven necesidad de que haya un cambio.
Las repercusiones de una caída en los precios se están expandiendo más allá del sector de energía, golpeando monedas y presupuestos nacionales de los países productores, así como las acciones de las compañías de energía.
Los bancos también se ven afectados, pues Barclays y Wells han dicho que enfrentan pérdidas potenciales sobre sus préstamos relacionados con energía.
Los dos bancos lideraron un negocio de “préstamo puente” de US$850 millones este año, para ayudar a financiar la fusión de Sabine Oil & Gas y Forest Oil, dos compañías con sede en EE.UU.
Sin embargo, los inversionistas se negaron a comprar el préstamo cuando fue ofrecido en junio, y la caída en los precios del petróleo, junto con la volatilidad en los mercados de crédito en los últimos meses, han frustrado otros intentos de vender o sindicar el préstamo, dicen los participantes del mercado.
Los bancos, que ahora no pueden reducir el peso de los préstamos hacia los inversionistas, enfrentan pérdidas, pues cae el valor de la deuda de las compañías petroleras.
Los banqueros rivales estiman que si Barclays y Wells intentaran sindicar el préstamo de US$850 millones ahora, podría venderse a tan poco como 60 centavos por dólar.