Publicidad

Santos se acerca a los vecinos

Para los analistas, con su visita el entrante Jefe de Estado demuestra que Estados Unidos y Europa no serán la única prioridad.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

Es claro que la política exterior de Colombia, por sus dilemas de seguridad y la situación geopolítica, se sitúa en el plano de los países más cercanos a Estados Unidos. Pero después de Washington, sin hacer a un lado los países industrializados, la prioridad es el vecindario. Las relaciones con los países fronterizos y el resto de naciones de América Latina. En este escenario hay muchos aspectos en juego y la prueba de ello es la gira que emprende este jueves el presidente electo. Juan Manuel Santos. por cinco naciones.

La gira arranca en México, donde está previsto un encuentro con el presidente Felipe Calderón. Y de entrada, es evidente que los dos países tienen una agenda pendiente. No sólo porque cada día México crece como socio comercial de Colombia, sino porque se trata de las dos sociedades de América Latina más golpeadas por el flagelo del narcotráfico. Son muchos los temas de cooperación binacional que interesan a Colombia y México, igualmente en la primera línea de atención en Estados Unidos.

La segunda estación del periplo del presidente electo Santos es Panamá, donde también el punto central de la agenda es una cita con su primer mandatario, Ricardo Martinelli. Se trata de un país estrechamente vinculado a los intereses económicos de muchos empresarios de ambas naciones, pero también una nación donde se requieren altos niveles de cooperación fronteriza, sobre todo en temas relativos a la seguridad regional y al control del narcotráfico. En muchos escenarios, Panamá es un aliado natural.

El lunes de la próxima semana, Santos estará en Chile, donde aguarda reunirse con el presidente Sebastián Piñera. Para nadie es un secreto que Chile es una especie de modelo en la región latinoamericana, no sólo por la estabilidad de su economía, sino por el dinamismo de sus instituciones. De hecho, el presidente Santos no ha ocultado su interés por afianzar los lazos con Chile, con el que ya cobra forma el tratado de libre comercio suscrito durante la era Uribe. A Chile también le interesa mucho el clima de confianza inversionista de Colombia.

Ese mismo día lunes 26 de julio, Santos estará en Buenos Aires, donde tiene previsto su encuentro con la presidenta Cristina Fernández. Aunque ha sido notoria la cercanía del gobierno argentino con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, eso no implica que existan distanciamientos con Colombia. Es más, en las cumbres internacionales la voz argentina ha abogado por el entendimiento, razón de peso para que Colombia afiance sus relaciones con un país que es hoy un destino de centenares de estudiantes colombianos.

La gira concluye el martes 27 en Perú, donde obviamente se incluye el encuentro con el presidente Alan García, un viejo amigo de Colombia. Y con Perú hay muchos temas por tratar. Necesariamente el narcotráfico, pues hoy esta nación vive un auge en la producción de cocaína; el crecimiento económico, pues Perú ostenta los más significativos índices macroeconómicos de la región, y naturalmente el tema fronterizo, pues la amenaza de las Farc no sólo se expande hacia Ecuador o Venezuela.

Entre los entendidos extraña la ausencia de Brasil en la gira, pero cada quien tiene su interpretación. En opinión de la experta de la Universidad del Rosario Bibiana Andrea Clavijo, es posible que se deba a que en algunas cosas ha estado más cerca de Venezuela, pero definitivamente el sector privado gira más hacia Colombia. Es de suponer que semanas después habrá visita oficial a Brasil, que de ninguna manera puede ser un convidado de piedra en la política exterior de Colombia.

En opinión del ex canciller Augusto Ramírez, es lamentable que no se hubiera incluido a Brasil, pero en todo caso la gira del presidente electo pone de relieve que América Latina cuenta en Colombia. Entre otros aspectos, recalcó Ramírez, porque así lo ordena la Constitución. Además, México está padeciendo las mismas tragedias que Colombia y ambos países pueden aprender mutuamente de cómo encarar un enemigo internacional como lo es el narcotráfico.

El internacionalista y escritor Enrique Serrano estima que, en principio, la lógica internacional de Santos es muy distinta a la de Uribe. Por tal razón, Estados Unidos no es la única preocupación en materia de política exterior. A su juicio, hoy prevalece el interés de que el país deje su aislamiento en América Latina y por eso se requiere crear una nueva atmósfera en las relaciones internacionales, sin afectar ciertas necesidades de Colombia.

A su vez, el director del Instituto de Ciencia Política, Andrés Vergnaud, considera que, en general, debe resaltarse el esfuerzo por reconstruir las relaciones internacionales. “Colombia necesita ganar amigos”, y esta es una urgencia que en cada uno de los países incluidos en la gira tiene una explicación suficiente. La cooperación debe ser el lenguaje común y sobre todo recuperar un terreno en aquellas naciones donde existe una especie de barrera frente a la expansión del chavismo.

Obviamente, además de algunas naciones como Uruguay, Paraguay, o países de Centroamérica, como estaba previsto, la gira no incluye a Ecuador y Venezuela. Del primer escenario cabe recordar que Santos está inmerso en un proceso judicial en su contra en el vecino país, lo cual dificulta el panorama, pero de todos modos es halagüeño el anuncio de que el presidente Rafael Correa, tiene previsto viajar a Colombia para asistir a la posesión del presidente Santos.

En cuanto a Venezuela, por motivos de todos conocidos, en términos generales para los expertos es lamentable que, tratándose del país con mayores nexos económicos y más extensa zona fronteriza, hoy las relaciones pasen por su peor momento. Por eso, más allá de la gira completa, la gran tarea de Santos es recomponer esta maltrecha hermandad. Claro está que, como lo resaltó el presidente Uribe ante el Congreso, uno es el comercio y otra la dignidad, y mientras las Farc estén de por medio, la solución no está a la vuelta de la esquina.

De todas maneras, en los próximos cuatro años, a pesar de que Estados Unidos seguirá en la primera línea de la política exterior, como ha sido la constante en las últimas décadas, buena parte de los temas estarán ligados a las relaciones con el vecindario. Por eso, la gira de Santos por ahora protocolaria y de buenos oficios, representa un buen augurio para los dilemas del futuro. Son más los aspectos de cooperación que unen, que los temas de disenso. De los compromisos de hoy, dependen en buena medida los logros de mañana.

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido