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Navalny terminó su huelga de hambre por recomendación de sus médicos

El líder opositor ruso, Alexéi Navalny comenzó una huelga de hambre el pasado 31 de marzo en protesta por el trato que ha recibido en prisión. Llevaba 24 días sin comer.

23 de abril de 2021 – 08:38 p. m.
En esta foto de archivo, el líder de la oposición rusa Alexéi Navalni asiste a una audiencia en un tribunal de Moscú.
En esta foto de archivo, el líder de la oposición rusa Alexéi Navalny asiste a una audiencia en un tribunal de Moscú.
Foto: AFP - Agencia AFP

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El opositor ruso Alexéi Navalny anunció el viernes el fin de su huelga de hambre iniciada hace 24 días para denunciar sus condiciones de detención, lo que generó grandes preocupaciones sobre su salud y tensiones entre Rusia y Occidente.

El jueves, los médicos de Navalny lo urgieron a detener cuanto antes su huelga de hambre para preservar su vida y su salud, temiendo “daños considerables” si continuaba con la protesta.

“No retiro mi petición de ver al médico que es necesario, pierdo la sensibilidad de partes de mis manos y de mis piernas (…) Dada esta evolución y estas circunstancias, comienzo a poner fin a mi huelga de hambre”, escribió Navalny, en un mensaje en su cuenta de Instagram.

El opositor dejó de comer el 31 de marzo en protesta por sus condiciones de detención, acusando en particular a la administración penitenciaria de rechazar su pedido de visita de un médico, pese a sufrir una doble hernia discal, según sus abogados.

Antes de su huelga de hambre, la bestia negra del Kremlin se quejaba también de una pérdida de sensibilidad en las piernas que, según él, podría ser consecuencia del envenenamiento del que fue víctima el verano boreal pasado y del que acusa al presidente Vladimir Putin.

Según Navalny, el personal de la cárcel lo torturaba también mediante la privación del sueño, despertándolo cada hora durante la noche.

“Enorme apoyo”

Según su aliado Leonid Volkov, que habló el jueves por la noche, Navalny pudo finalmente ser examinado esta semana en un hospital civil y su historial médico fue transmitido a sus doctores.

“Los médicos en los que creo plenamente anunciaron ayer que hemos logrado lo suficiente para que yo ponga fin a mi huelga de hambre”, escribió el viernes Navalny.

“Gracias al enorme apoyo de buenas personas en todo el país y en el extranjero, hemos hecho grandes progresos. Hace dos meses se reían de mis solicitudes de asistencia médica, no me daban ningún medicamento”, añadió.

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El opositor de 44 años se encuentra actualmente en un centro en Vladimir, a 180 kilómetros al este de Moscú, adonde fue trasladado desde su colonia penitenciaria de Pokrov, en la misma región.

El activista anticorrupción fue detenido en enero a su regreso a Rusia tras pasar cinco meses de convalecencia en Alemania, donde se recuperó del envenenamiento.

Presiones internas y externas

Liubov Sobol, una colaboradora cercana al opositor que había hecho una huelga de hambre en 2019, explicó que los próximos días “serán muy duros” para Navalny.

Según ella, tendrá “muchas ganas de comer algo normal”, pero solo podrá ingerir zumos y alimentos líquidos “en una cantidad muy pequeña” durante la próxima semana.

Cinco doctores, entre ellos su médica personal Anastasia Vasilieva, pidieron el viernes que Navalny sea trasladado a un hospital “moderno” para que la salida de la huelga de hambre se produzca acompañada por profesionales “con las competencias adecuadas en materia de nutrición terapéutica”.

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Según su equipo, Navalny pudo finalmente ver a médicos fuera del sistema carcelario gracias a la presión ejercida sobre el Kremlin por las manifestaciones de sus seguidores, que el miércoles salieron por miles a la calle. Ese mismo día, Putin pronunció su discurso anual a la nación.

Esas protestas, menos importantes que las de enero en el momento de su detención, también fueron reprimidas de manera menos brutal, a pesar de que se saldaron con más de 1.900 arrestos. El caso de Navalny contribuyó en los últimos meses a un aumento de las tensiones entre Rusia y Occidente. Estados Unidos y la Unión Europea denunciaron tanto su envenenamiento como el rechazo de Moscú a investigarlo, y luego su detención y el trato recibido en la cárcel.

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Occidente también advirtió a Rusia de las consecuencias de la posible muerte de Navalny en prisión.

“Estamos profundamente preocupados por su estado de salud y su seguridad y seguimos pidiendo su liberación inmediata sin condiciones”, dijo el viernes el Departamento de Estado.

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Por su parte, Moscú rechazó todas esas críticas. Pero para Leonid Volkov, Putin “aún reacciona a las presiones internas y externas”.

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