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El calvario de la vía a Buenaventura, cuya doble calzada dicen que estará para 2017, tendrá ahora una obra complementaria que dividirá el tráfico del suroccidente colombiano a Buenaventura, reduciendo la distancia al puerto en 51 kilómetros para el sur del departamento del Valle y los departamentos de Cauca y Nariño.
El aeropuerto Bonilla Aragón, por ejemplo, quedará a solo 95 kilómetros.
Este viejo anhelo vallecaucano, que data de hace más de 20 años, estuvo sometido a estudios tras estudios, permaneció engavetado por lustros y hasta casi fue archivado en varias oportunidades. Si no hay plata para la doble calzada, menos para esa carretera, solían decir.
Pero pudo más la lógica que las trabas y por fin la ANI —Luis Fernando Andrade— y la Dirección Nacional de Planeación, en cabeza de Simón Gaviria, desentrabaron el asunto y la Mulaló-Loboguerrero sí va.
Con una inversión de 1,3 billones y financiación del presupuesto nacional y un peaje, la obra tardará cinco años y sus trabajos se iniciarán tan pronto se adjudique la respectiva licitación en pocos meses.
Así las cosas, el bello puerto del mar tendrá una mayor competitividad con esta nueva carretera que significará menores costos en combustible y en esfuerzo porque no habrá que subir hasta 1.800 metros, como sucede ahora, sino sólo a 1.320.
Si se amplía además el actual aeropuerto, que lleva también años en esas, y se habilita la línea férrea, la conectividad portuaria con Buenaventura será una realidad. Hay que luchar porque así sea y ojalá los estamentos gubernamentales no bajen la guardia y le devuelvan a esta ciudad-puerto algo de lo mucho que durante décadas le ha dado al país entero.