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Último gran capo cayó en Caracas

Miembro del cartel del norte del Valle fue arrestado con cooperación del Reino Unido.

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Con el arresto de Carlos Alberto Rentería Mantilla, conseguido este fin de semana en Caracas, quedó enterrada toda una generación de grandes capos del cartel del norte del Valle. Conocido como Beto Rentería, su trayectoria por el mundo del narcotráfico desde los años 80 lo hizo uno de los hombres más buscados del mundo —se ofrecían hasta US$5 millones de recompensa por información suya—, derivó en acusaciones por parte de tres cortes federales de Estados Unidos y fue incluido en la Lista Clinton desde el año 2005.

Gracias a datos suministrados por el servicio de inteligencia británico fue que las autoridades venezolanas lograron detener a este hombre, nacido en Tuluá (Valle) hace 65 años y requerido por tribunales de Columbia, Florida y New Jersey. Ya en 2008 las autoridades colombianas habían advertido de la posible presencia de Rentería en Venezuela, quien se habría sometido a una serie de intervenciones quirúrgicas o estéticas con las que habría estado evitando su captura: un probable aumento en el tamaño de su nariz y de sus pómulos, una reducción de piel en el cuello y gafas permanentes.

Rentería se inició en el negocio de los estupefacientes como proveedor de insumos químicos de los capos José Chepe Santacruz Londoño y Henry Loaiza (alias El Alacrán, responsable de la masacre de Trujillo). En 2006, el Departamento del Tesoro de EE.UU. dejó en evidencia a por lo menos seis personas y ocho empresas a través de las cuales, supuestamente, Beto Rentería ha realizado transacciones sospechosas. Una de ellas resultó ser el equipo de fútbol de la segunda división Cortuluá y quien fuera su presidente hasta 2006, Óscar Ignacio Martán, quedó de paso incluido en la Lista Clinton.

Ese mismo año, la Fiscalía y la Fuerza Pública organizaron una gran operación, conocida como ‘Atalanta’, para dar con testaferros y con propiedades de Rentería, de Lorena Henao y del grupo empresarial Grajales. En la ejecución de ‘Atalanta’, en Barranquilla, Cali y Bogotá se allanaron con fines de extinción de dominio 46 propiedades, avaluadas en $90 mil millones, y 25 establecimientos de Casa Estrella (empresa del grupo Grajales). Según la Fiscalía divulgó en 2006, dos de las 10 personas capturadas en el operativo habían constituido sociedades desde 1991 tanto con Rentería como con Rafael Alberto Grajales Lemus, permeando de paso la empresa Casa Estrella con divisas presuntamente ilícitas.

Al concluir la operación ‘Atalanta’, Grajales  y Rentería Mantilla fueron llamados a juicio por narcotráfico, lavado de activos y concierto para delinquir. Pero a Rentería, quien podría no pisar territorio colombiano sino ser extraditado a EE.UU. directamente, le esperan sendas penas en ese país en caso de ser condenado. Suerte que ya corren los que, como él, alguna vez fueron los grandes capos del norte del Valle, entre ellos Diego León Montoya o Jorge Iván Urdinola, alias La Iguana. Otros, como Wílber Varela, Iván Urdinola Grajales o Chepe Santacruz no vivieron para contarlo.

 

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