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En Europa les dicen mammonis y en Colombia, bon bril. A sus 52 años de edad, el príncipe Alberto de Mónaco por fin decidió despedirse de su soltería al comprometerse con la nadadora sudafricana Charlene Wittstock, de 32 años. En 2006, durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Turín (Italia), se les vio juntos por primera vez y desde entonces no pararon los rumores que decían que esta vez el príncipe sí caería y terminaría con una argolla en su dedo. Esta semana las especulaciones se convirtieron en realidad cuando la pareja anunció feliz que habrá boda.
Sin embargo, se dice que el llamado ‘soltero de oro’ no abandonará su estilo de vida para adoptar del todo el que caracteriza a los esposos. Precisamente es este miedo a perder la libertad el que ha hecho que cada vez más hombres posterguen el matrimonio hasta los 40, 50, 60 y se dediquen a disfrutar de los placeres que dicen les da la soltería: carros, fiestas, mujeres y viajes.
Juan Carlos Ramírez, un economista de 45 años que hace poco decidió casarse, cuenta que lloró como un bebé el día en que su esposa le pidió que vendiera su carro convertible último modelo para comprar uno más familiar en el que se pudieran desplazar cómodamente con su hijo recién nacido. “Son este tipo de cosas las que te hacen sentir que no puedes ser el mismo después de casarte”.
Paulo Daniel Acero, psicólogo de la Universidad Manuela Beltrán, explica que efectivamente ahora hay una tendencia a comprometerse menos con las relaciones, precisamente porque los hombres consideran que el matrimonio representa más constricción. Además, asegura, “estamos en una época en que se quiere experimentar y vivir más, y se piensa que al casarse esto no es posible”.
Asimismo, Acero advierte que hoy en día los hombres también están posponiendo la decisión de casarse porque prefieren especializarse primero, cursar una maestría o adelantar un doctorado, requisitos indispensables para ocupar un buen cargo y ascender en la pirámide laboral.
“Otro factor es que las familias son más acogedoras y los padres están más dispuestos a ayudar económicamente y, por lo tanto, presionan menos a sus hijos para salir del hogar”. En Italia, por ejemplo, es tan común ver hombres maduros que prefieren vivir en el hotel mamá a independizarse, que ya se ha gestado un movimiento bautizado los mammonis.
Se dice que como Italia es una nación católica y tradicional la familia desempeña un papel social superior al de los países anglosajones y por eso la relación madre-hijo ha superado los límites soportables para las novias o esposas que han de sufrir de por vida a una mamma (mamá en italiano) virtuosa en todos los quehaceres hogareños y que sus hijos quieren que ellas imiten.
El fenómeno de los mammonis ha cobrado tanta fuerza, que según una encuesta de una consultora italiana mientras sólo una de cada diez mujeres entre los 20 y 32 años vive con sus padres, los hombres que se quedan con sus progenitores suman el doble. “Es entendible que prefieran disfrutar de las comodidades que les ofrecen sus padres el mayor tiempo posible. Además, explica Acero, esto les permite ahorrar y gastar el dinero de su trabajo en darse gusto comprando ropa, viajando o saliendo con sus amigos”.
Hay algunos hombres, como el cotizado actor George Clonney, que se animaron a probar las mieles del matrimonio, pero terminaron decepcionados porque consideran que no tienen las habilidades para ser buenos esposos. “La gente siempre está intentando casarme, porque a lo mejor se imaginan que la paso mal. Pero yo ya probé el matrimonio y no funcionó”, contó en una entrevista reciente al diario El País de España.
Las mujeres, aunque son menos frecuentes los casos, no están exentas de sentir miedo hacia el matrimonio. “A ellas también les asusta el compromiso y cuando la relación comienza a pasar a un segundo plano puede que se alejen”, dice Acero. Hasta la misma Shakira ha dicho en varias entrevistas que aunque le gustaría tener hijos le da miedo casarse. “Quizá hace 15 años soñaba con llevar un vestido blanco, pero ahora me asusta esa idea. Me parece más romántico ser la novia eterna, que el hombre se esfuerce y no se duerma en sus laureles”.
Sin embargo, la aprensión que en algunos despierta el matrimonio todavía no es lo suficientemente fuerte para convertirlo en un asunto pasado de moda. Por lo menos así lo demostró el príncipe de Mónaco, uno de los solteros más enviados y cotizados del mundo, quien después de los 50 aceptó jurarle amor eterno a Charlene Wittstock.
¿Miedo al matrimonio?
Si contesta afirmativamente a más de dos de las siguientes preguntas, quiere decir que usted es de aquellos hombres o mujeres que le huyen al compromiso y prefieren disfrutar de la soltería:
1 ¿Es padrino o madrina de dos o más niños?
2 ¿Cuando conoce a alguien se fija si tiene anillo de compromiso?
3 ¿Alguna vez ha dicho que quince años de diferencia entre una pareja no es mucho tiempo?
4 ¿Siempre que sale de viaje con sus amigos va con una pareja distinta?
5 ¿Le gusta tener carros último modelo de colores llamativos?
6 ¿Se preocupa más por la imagen de su aspecto personal que por fenómenos que puedan afectar el planeta, como el calentamiento global?
El grupo de los hombres antimatrimonio
Hace un par de años se creó en internet la red social de los Spurmos, a la cual pertenecen cientos de hombres de diferentes países, mayores de 30 años, que no quieren comprometerse con una relación, sino disfrutar de la rumba, los carros y los viajes.
A través de este espacio virtual, sus miembros no sólo se desahogan de lo que consideran una amenaza para su subsistencia, el matrimonio, sino que comparten trucos para disfrutar su soltería.
Uno de sus pilares consiste en seguir el ejemplo de reconocidas estrellas de Hollywood que han optado por no comprometerse.
Por ello, tienen un link con las fotos de estas personalidades, a quienes consideran sus ídolos y cuyos estilos de vida intentan imitar. Dentro de la lista sobresalen los actores Matt Dillon y Hugh Grant.