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¿Oso de peluche?

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La imagen que el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, pretende proyectar —como lo ha demostrado en Ucrania— es la de un “oso de acero” cuyo solo abrazo puede hacer temblar al más temerario.

Países poco amigos de Colombia, como Nicaragua y Venezuela, alardean de sus lazos diplomáticos y militares con Putin para intentar amilanar al Gobierno y a la opinión pública colombiana.

En opinión de este columnista, no hay mucho que temer ya que Rusia, más que un “oso de acero”, es un “oso de peluche”. Primero, porque los rusos van a seguir enfrentado una pesadilla demográfica. No obstante un leve crecimiento poblacional en los últimos años, todo parece indicar que es un fenómeno temporal. (La cifra de mujeres entre los 25 y 34 años, edad de mayor fertilidad, va en descenso). El número de rusos entre los 15 a 29 años, rango representativo de la población con mayor productividad laboral, llegó a su tope en 1979 con 19 millones de personas en ese intervalo de edad. En 2012 la cifra era sólo 16 millones y para 2020 será sólo 11,5 millones. A lo anterior se le añade que la expectativa de vida de los rusos, principalmente por problemas asociados con el alcohol, se mantiene en los 65 años. (En Occidente sobrepasa los 76 años). El retroceso poblacional no sólo impacta la capacidad de las Fuerzas Armadas rusas de reponer sus cuadros, sino que el continuo descenso de la población laboralmente activa (100 millones en 2012 y por debajo de 90 millones en 2025) va a causar serios traumas pensionales.

El segundo escollo que enfrenta Rusia, haciendo abstracción de la decreciente fuerza laboral, es la bajísima productividad aunada a un ausentismo endémico. El Producto Interno Bruto por hora trabajada del ruso es menos de la mitad del promedio de los países miembros de la OCDE. La confianza inversionista internacional, consciente de la bajísima competitividad de su sector productivo, ha sido decisiva en el derrumbe del 33 por ciento del índice de la Bolsa de Valores de Rusia en los últimos 12 meses.

La tercera barrera que le hace pensar a uno que Rusia es un “oso de peluche” es la dependencia de esta nación de los hidrocarburos, especialmente el gas y el petróleo, productos que representan el 68 por ciento de las exportaciones del país. Los precios internacionales del petróleo y del gas enfrentan a su vez dos enormes incertidumbres: la primera es el impacto que van a tener en los mercados internacionales las crecientes exportaciones de “gas y petróleo de esquisto” provenientes de Estados Unidos y Canadá. La segunda está en el hecho de que los avances tecnológicos en el desarrollo masivo de los vehículos eléctricos van a acelerar el fin de la “era del petróleo”, tema que será cubierto en los próximos dos artículos.

Rusia, económicamente hablando, es un país del Tercer Mundo. La parte preocupante es que ese “oso de peluche” no sólo tiene armas nucleares, sino la capacidad de hacerlas explotar donde quiera.

Apostilla: la inteligente Magdalena Pardo, presidenta de la Cámara Colombo-Venezolana, acierta cuando afirma que “mientras no se haga un ajuste cambiario en el vecino país que sincere los precios a la realidad del mercado, el problema (del contrabando) persistirá”. Un galón de gasolina corriente en la frontera vale 140 pesos y en Colombia 8.500 pesos, ¡sesenta veces más¡ Maduro puede cerrar la frontera las veces que le venga en gana, pero no se puede desconocer que las medidas policivas no suelen solucionar los problemas económicos.

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