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En los primeros seis meses de 2010 se ha gestado una silenciosa epidemia de dengue en Colombia que ha afectado a 83.623 personas y cobrado la vida de por lo menos una centena. El Ministerio de Protección Social admitió que los esfuerzos realizados para controlar la situación no han sido suficientes y por eso se ve en la obligación de empezar una correría por el país para verificar la eficacia y el cumplimiento de los planes de contingencia y concientizar a la población de que adopte medidas preventivas.
Lidia Edith López, encargada de la división de Enfermedades Transmisibles de la Secretaría de Salud de Bogotá, asegura que el significativo aumento de casos de personas con dengue puede deberse al fenómeno de El Niño, el cual genera un calentamiento del Pacífico que trae consigo una temporada de lluvia durante la que se incrementan los lugares con agua empozada, criaderos perfectos para los huevos del mosquito transmisor de esta enfermedad.
Si a esto se suma que las comunidades no tengan agua potable y por lo tanto deban guardarla en albercas, explica López, el riesgo se incrementa todavía más. “Los mosquitos ponen sus huevos en aguas limpias y por lo tanto, hasta en el agua de un florero que no fue cambiada se pueden incubar”. Actualmente, advierte, “todo el país está en rojo, lo que quiere decir que en cualquier lugar de Colombia que esté a menos de 1.500 metros sobre el nivel del mar, se puede encontrar el mosquito Aedes aegypti, que transmite el dengue”.
El problema es evidente y las medidas gubernamentales parecen no ser efectivas, pues en estos primeros seis meses del año ya se han producido cerca de un centenar de muertes, a pesar de que se trata de una enfermedad prevenible y curable si es tratada a tiempo. Para López, una de las mayores dificultades que enfrenta el Gobierno Nacional es poder llevar un tratamiento eficaz a las zonas de difícil acceso, en las que además la cobertura de los servicios de salud es casi nula.
El secreto es la prevención
“Los síntomas empezaron ocho días después de que me picara el mosquito y duré diez días con ellos. Sentía mucho dolor en el cuerpo y la cabeza, no comía nada y estaba muy débil. Los doctores en Bogotá pensaron que era otra cosa, hasta que les conté que tenía un brote de pequeñas ronchas en los pies. En ese momento supieron que era dengue”, cuenta Alejandra, una joven de 20 años que afortunadamente fue diagnosticada a tiempo y no sufrió complicaciones.
A diferencia del virus H1N1, cuya propagación también ha aumentado en el país por cuenta de los cambios del clima, el dengue no es contagioso y por eso su prevención parecería ser más sencilla. Los expertos recomiendan controlar que no existan lugares en donde se empoce el agua y fumigar los ambiente en los que el mosquito transmisor pueda incubar sus huevos.
Hasta el momento, en el departamento del Valle es donde se ha registrado el mayor número de personas enfermas; según las cifras oficiales, serían más de 11 mil los infectados. Le siguen Santander, con 8.515 casos, Risaralda, con 7.068, Tolima, con 6.679, y Quindío con 5.346. Uno de los hechos que más preocupan a las autoridades es que la población más afectada han sido los menores de 15 años, quienes representan el 44% de los casos registrados en todo el país.
Debido a la gravedad de la situación, el ministro de Protección Social, Diego Palacio, anunció que se destinarán $7.000 millones para combatir el pico epidémico y también declaró la alerta verde en los hospitales públicos y privados y la alerta epidemiológica en los entes territoriales.
López explica que una de las medidas más importantes es la prevención personal, es decir, que se actúe tanto de manera grupal como individual. En este sentido es importante que en las ventanas de las casas se instalen anjeos, que se utilicen mosquiteros en las camas y se evite estar al aire libre en las horas de la noche, durante las cuales hay una mayor concentración de mosquitos.
Por su parte, Luis Ángel Villar, presidente de la Asociación Colombiana de Infectología, asegura que el Gobierno debe manejar la epidemia de una manera más centralizada y para ello está convencido de que el papel del Ministerio de Protección Social debe ser mucho más activo y no como ha sido hasta ahora. Finalmente, Villar recomienda que este brote epidémico se combata a través de tres frentes: la ciudadanía, el Gobierno y los prestadores de los servicios de salud.
Y concluye: “Es supremamente importante hacer énfasis en la salud. Se les debe enseñar a las personas a identificar los criaderos de mosquitos y a eliminarlos, de lo contrario nunca lograremos que los casos de dengue disminuyan y la situación será cada vez más dramática”.
En qué consiste la enfermedad
El dengue es una enfermedad viral transmitida por la hembra del mosquito ‘Aedes aegypti’, un insecto pequeño, de color oscuro con rayas blancas en el dorso y en las patas, que se encuentra en todas las zonas tropicales y subtropicales del mundo.
Los síntomas más característicos del dengue son: dolor de cabeza, fiebre alta, inapetencia, dolores musculares y de las articulaciones y una sensación de malestar general en el cuerpo. Este tipo de dengue no es mortal, a diferencia del hemorrágico o grave que se manifiesta con los anteriores síntomas, pero mucho más intensos, además de vómito y en algunos casos de diarrea. Si la persona no es tratada a tiempo, puede fallecer.
Generalmente, los síntomas del dengue se manifiestan entre 3 y 5 días después de la picadura del mosquito. Por esta razón es tan importante que la persona acuda al médico tan pronto comience a sentir los primeros síntomas, para que el tratamiento sea efectivo.
Además de la medicación que se suministra, se recomienda que los pacientes tomen muchos líquidos para evitar la deshidratación por cuenta del vómito y la diarrea.
En los últimos diez años se han registrado varios brotes epidémicos de dengue en Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil, que han afectado a más de medio millón de personas y obligado a las autoridades a fortalecer sus sistemas de atención y prevención.
Vea la infografía: Radiografía de una epidemia