Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En medio de las toneladas de información que circulan en la internet han pasado inadvertidos los nombres de sustancias psicoactivas como la mefe o el criping, cuyos efectos son altamente perjudiciales para la salud y que de un tiempo para acá se están comercializando fácilmente entre los jóvenes, quienes para adquirirlas sólo tienen que llenar la orden de pedido y escribir el número de una tarjeta de crédito a la cual se cargará el valor de la compra.
Estas drogas ilícitas, en su mayoría sintéticas y en muchas ocasiones camufladas dentro de listados de fertilizantes para plantas, sales de baño o infusiones, se han convertido en un dolor de cabeza para las autoridades mundiales que están teniendo dificultades para controlar su venta en la red y, por supuesto, para capturar a los responsables de fabricarlas y sacarlas al mercado, que hasta ahora se presume son los dueños de laboratorios clandestinos.
El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías fue uno de los primeros organismos en alertar sobre este fenómeno, del cual los expertos dicen aún no tener mucha información por tratarse de productos elaborados al mezclar diferentes sustancias.
Lo cierto es que según esta entidad, la mayoría son derivaciones de drogas como el éxtasis o el cannabis, cuyos efectos, aunque similares, se describen como de mayor intensidad. Hasta el momento se han identificado cerca de 13 sustancias nuevas que en los países europeos se venden entre 40 y 80 euros.
Augusto Pérez, fundador de la Corporación Nuevos Rumbos y experto en adicciones, asegura que la mayoría de casos se han registrado en Alemania y España. “Se trata de sustancias sumamente tóxicas que pueden causar náuseas, dolores de cabeza e, incluso, comas cuando hay envenenamiento”. Y advierte que en Colombia la tendencia en los jóvenes todavía sigue muy inclinada a consumir especialmente marihuana y alcohol.
Una postura con la que no parece coincidir del todo Camilo Uribe, vicepresidente de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU, quien en varias oportunidades a alertado sobre el uso indiscriminado de sustancias ilícitas y fármacos, compradas en la internet, por parte de la juventud colombiana.
En una entrevista sobre el tema al diario El País de España, Nuria Calzada, coordinadora de Energy Control, una entidad encargada de estudiar el fenómeno de las drogas, explicó que una parte importante de estas nuevas sustancias proviene de laboratorios asiáticos y que el mayor peligro es que como se desconocen sus riesgos, los cibernautas las compran buscando experimentar nuevas sensaciones sin medir las consecuencias que pueden ser fatales. Esta semana, por ejemplo, se registraron cinco muertes en Dinamarca, Suecia y el Reino Unido.
Aunque el problema ya fue identificado, en la lista de sustancias psicoactivas que elabora la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU muchas de estas nuevas drogas de la web no están incluidas y, por tanto, no son consideradas ilegales y resulta imposible incautarlas o intentar detener su consumo.
Ante este complejo panorama muchos países, como el nuestro, están reformando sus leyes y emprendiendo acciones legales para castigar a quienes venden estas sustancias en la internet y promover la rehabilitación de los consumidores. Sólo el tiempo dirá si estas medidas son lo suficientemente efectivas para detener este fenómeno que en un abrir y cerrar de ojos se salió de control.