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Los asesores inmobiliarios de DMG

Uno de ellos también alquilaba vehículos para la seguridad de David Murcia y sus socios.

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El empresario Luis Eduardo Gutiérrez conoció a David Murcia Guzmán en febrero de 2008 en las oficinas del concesionario de su propiedad ubicado en la calle 127, en el norte de Bogotá. Días antes, el otro hombre clave de DMG, Daniel Ángel, entonces su amigo personal, lo llamó para pedirle una cita formal con el propósito de proponerle un atractivo negocio. De paso, Ángel le adelantó que quería ir hasta el concesionario con su nuevo jefe: el mismísimo David Murcia Guzmán.

Gutiérrez le respondió a su amigo que no había problemas, pero que no sabía quién era Murcia Guzmán. Por eso indagó sobre sus actividades y, a través de Daniel Ángel, se enteró de que se trataba de un joven empresario, dueño de la comercializadora DMG, que vivía entre Panamá y Bogotá y que, en concreto, quería proponer el negocio de alquilar carros blindados de alta gama de los que ofrecía Luis Eduardo Gutiérrez en su firma Platinum Rent.

Ángel, en efecto, llegó con Murcia a cumplir la cita. Hoy, Gutiérrez recuerda que David Murcia habló en muy pocas ocasiones durante la hora que duró la reunión y que prácticamente dejó que Ángel llevara la voz cantante en la conversación. En síntesis, Ángel argumentó que necesitaban autos blindados para el desplazamiento de Murcia cuando viajara a Colombia y para algunos de los empleados de más alto rango de la compañía. Gutiérrez les explicó que la única forma de hacerlo era mediante una empresa.

Fue entonces cuando Ángel y Murcia hablaron de que todo se podía hacer por medio de Provitec Ltda., otra de las empresas que hacían parte del conglomerado de DMG. Y así se hizo. “De allí en adelante hice varios negocios con DMG, aunque aún no tenía idea de quién era Murcia. De hecho, por esos días le pregunté a mi familia si sabían qué era DMG y me dijeron que la sede quedaba en la Autopista Norte y que la gente llevaba plata y le devolvían el doble”, expresa Gutiérrez.

Hoy, el reconocido empresario aparece en más de 80 grabaciones hechas por la Dijín. Muchos días seguidos habló con Daniel Ángel, con Juan Pablo Coral, un abogado que también asesoró a DMG en el tema de predios, y con el propio David Murcia. Contactado por El Espectador, comentó: “No puedo ocultar mi relación con DMG. No tengo por qué esconderla. Era una empresa legal, pagaba oportunamente y jamás me propusieron ni desarrollamos algo ilegal o antiético”.

Luis Eduardo Gutiérrez es un joven empresario bogotano, heredero de una las fortunas más reconocidas de la sabana de Bogotá. Su familia es dueña de grandes extensiones de tierra, en su mayoría dedicadas al cultivo de papa y a la ganadería. Estudió el bachillerato en un colegio público en Zipaquirá y a los 16 años de edad cargaba bultos de papa que iban a dar a Corabastos. Cuando terminó la secundaria, viajó a Australia y a su regreso estudió Administración de Empresas.

Aunque tiene una finca ganadera, como la mayoría de sus hermanos y familiares, resolvió armar rancho aparte y creó sus propias compañías, una de ellas dedicada al alquiler y venta de automóviles lujosos. La otra, Guval, dedicada a la venta y compra de propiedades. El empresario Gutiérrez admite que hizo negocios con David Murcia, pero que desde antes de conocerlo ya tenía su capital, absolutamente adquirido de manera pública y legal.

Y refiere Gutiérrez: “El segundo negocio que hice con DMG fue la compra de un lote en el norte de la ciudad, porque Daniel Ángel me dijo que querían trasladar su sede para otro lado. Yo conseguí un terreno que era de Aretama y se hizo el negocio por cinco mil millones de pesos. Ese dinero llegó en tulas. Reconozco que me impactó ver eso. Pero quedé tranquilo porque ya se decía que DMG no estaba bancarizado, es más, que nadie los aceptaba en los bancos comerciales”.

“Inclusive, el propio David Murcia me dijo que quería comprar una casa en la urbanización donde yo vivo en el norte, pero no alcanzamos a concretarlo. Eso ya se lo dije a la Fiscalía General de la Nación. Además, acepté que alcancé a venderle una a William Suárez, pero él nunca quiso vivir allí y dijo que cambiaba esa casa por una en Ibagué”, agregó a El Espectador, resaltando que todos los recibos y el dinero que recibió por los negocios y por la venta de la casa los devolvió a la Fiscalía.

De acuerdo con conversaciones telefónicas conocidas por El Espectador, Gutiérrez aparece entre abril de 2008 y noviembre del mismo año como uno de los hombres más cercanos a Murcia y al mismo Daniel Ángel. Este último, por más de 10 años, fue su amigo cercano. De hecho, compartieron el mismo círculo social. En medio de sus contactos, Gutiérrez viajó tres veces a Panamá a

reunirse con Murcia. Hoy sostiene que lo escuchaba más de lo que concretaban en negocios. “Cada vez que nos encontrábamos, me lanzaba miles de ideas y propuestas para hacer negocios. Hasta me dijo que hiciéramos algo para sacar energía con imanes. La

cabeza de ese tipo volaba. Yo lo escuchaba y ya”, insiste el empresario, quien sostiene que en vez de negocios, por vía DMG, rápidamente empezó a tener apremios. “Tuve muchas dificultades para que me dijeran a nombre de quién se escrituraban los bienes. Nadie me daba razón, ni Murcia ni Margarita Pabón, ni nadie. Por eso viajé a Panamá a concretar a Murcia, pero también fue imposible”.

Al poco tiempo, Ángel, Murcia y Pabón fueron detenidos y Gutiérrez, según lo expresa él mismo, decidió acudir a donde un fiscal especializado para hacer entrega de cinco mil millones de pesos, plata que había ganado en negocios con DMG y varias propiedades. Lo propio hizo el abogado Juan Pablo Coral, el jurista que fue contactado por la oficina de Margarita Pabón para hacer el estudio de los predios que iba adquiriendo DMG.

La historia de Juan Pablo Coral con DMG empezó a finales de 2007, cuando Carlos Espinosa, ex director de la DIAN, le dijo a la oficina de abogados de Margarita Pabón que acudiera a la firma de Coral cuando tuviera que hacer titulaciones. Así fue. Lo primero que les pidió Pabón fue un manual de lavado de activos para aplicar a las empresas de DMG y luego llegaron las enormes solicitudes para hacer estudios a los terrenos y lotes que compraban las empresas de Murcia.

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Coral es, igualmente, uno de los mejores amigos de Daniel Ángel: “Nos conocemos, prácticamente desde que nacimos. Yo sabía que Daniel trabajaba para DMG, pero yo no llegué a la empresa por cuenta de él, sino de Espinosa, que nos recomendó. Yo sólo vi una vez a Murcia en la oficina de Margarita (Pabón) y mi relación directa era con Luis Eduardo Gutiérrez y con Pabón Castro y Asociados”.

A Coral le sucedió algo similar de lo ocurrido con Gutiérrez, y fue cuando notó que nadie daba razón para escriturar los bienes. “Esa fue la parte difícil. Pero igual tengo que decir que jamás incumplieron con los pagos, que nunca me propusieron nada ilegal y que todo lo que uno veía era perfectamente lícito. No tenía por qué sospechar”.

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Murcia y Gutiérrez por teléfono

En una conversación interceptada por las autoridades, David Murcia y Luis Gutiérrez hablan de un negocio de energía.

DMG: ¿Conoce la energía eléctrica con imanes?

LG: No, eso no lo conozco. Yo hablaba de energía con alcohol.

DMG: Estoy desarrollando un megaproyecto para hacer motores y edificios de energía, y todo eso con imanes. Energía eléctrica con imanes.

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LG: Mi suegro tiene una empresa…

DMG: Si a vos te interesa, yo tengo bien desarrollado… Esa investigación está… 10 millones de dólares. Le mete 5 y vamos 50-50.

LG: Claro, miramos.

DMG: Estamos hablando de billete. Pone cinco millones únicamente. Podemos mover autos, helicópteros… Seríamos los únicos que tenemos esa tecnología.

LG: ¿Cuándo miramos el tema?

DMG: No es sino que me digas.

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