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Los profetas del apocalipsis

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A través de la historia, los agoreros del desastre han aparecido en todos los colores y sabores: líderes espirituales, hábiles retóricos, arengadores, místicos, iluminados, locos, sicópatas, drogados, o ilusos.

 El profeta del desastre, como lo señalaba recientemente un psiquiatra, “es un ingenuo que se toma en serio las elucubraciones de su imaginación y se siente empujado a llevar el espejismo de este mensaje al resto de la humanidad…. suelen ser esquizofrénicos que no distinguen entre la fantasía y la realidad”. Si bien a la mayoría se les considera charlatanes, tampoco se puede negar que algunos terminan ejerciendo enorme influencia.

Pocos profetas del apocalipsis han estado tan equivocados en sus predicciones como Paul Ehrlich quien tuvo enorme influencia en los setenta con su best-seller The Population Bomb (La bomba de población) publicado en 1968. Ehrlich, que se convirtió en un gurú del movimiento ecologista afirmaba que debido a la superpoblación la muerte en masa era inminente e inevitable, que la tasa de mortalidad se dispararía y, que la población —a causa de las hambrunas— caería hasta llegar a la cifra de dos mil millones de personas. Ehrlich predecía que para 1980 la mitad de la población de los Estados Unidos habría muerto de hambre y que las hambrunas despoblarían la Tierra por la explotación desmedida de los recursos naturales. Para ilustrar lo equivocado que estaba Ehrlich, la población mundial se acerca a los 7.000 millones de habitantes; la población de EE.UU. en 1968 era 200 millones; en 1980, 227 millones; y en el 2014, 317 millones. Las hambrunas han desaparecido en el 95% de la Tierra y la enfermedad que más alarma a las autoridades de hoy es la obesidad.

Dentro de las sandeces que igualmente profetizaba Ehrlich estaba el que la India sería incapaz de alimentar a más de 200 millones de personas y que el Reino Unido iba a desaparecer antes del año 2.000. Hoy no sólo la India alimenta a más de 1.200 millones de personas, sino que el Reino Unido atraviesa una de sus etapas más prósperas en la historia.

Ehrlich, como lo menciona Cecilia Rodríguez en reciente artículo (El Tiempo, junio 6/14) hoy amenaza a la humanidad con el canibalismo. El agorero de California advierte que la humanidad se aproxima a una crisis alimentaria que nos llevará a comer los muertos. “Según su última teoría, la escasez de recursos debido a la sobrepoblación está aumentando, al punto de que el canibalismo será la única opción”.

Para desdibujar las majaderías de Ehrlich basta repasar algunos hechos. Cada año se emplean 1.400 millones de hectáreas para cultivar alimentos que acabarán perdiéndose o convertidos en basura, un tercio de los alimentos que el mundo produce: 1.300 millones de toneladas, cifra más que suficiente para alimentar a los 1.000 millones de personas que, según la FAO, pasan hambre cada día. Al mismo tiempo casi la misma cantidad de personas tienen sobrepeso. El problema alimenticio global no es de producción, sino de distribución y conservación, combinado con malos hábitos alimenticios. El experto agrícola André Faaij de la Universidad de Utrecht estima que prácticas de cultivo y ganadería más eficientes y productivas podrían reducir la huella de carbono y producir alimentos para 40.000 millones de personas, es decir, tres veces más que nuestras necesidades en 2050. El mundo está lejos de la antropofagia. ¡No dejemos que charlatanes como Paul Ehrlich sigan sembrando el pánico!

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