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A la hora en que se escribe esta columna para la edición dominical, 2 de la tarde del viernes 15, todavía no hay un arreglo oficial con José Néstor Pékerman y el cargo de director técnico de la selección de Colombia sigue acéfalo.
Dicen las fuentes consultadas que el arreglo definitivo está muy cercano y que lo único que falta son aristas del tema económico. Nada menos. Pero también afirman que en la parte del proyecto institucional y deportivo ya se lograron acuerdos, lo cual es muy buena noticia pues indica la voluntad de las partes de continuar la negociación y llegar hasta el final. Si Pékerman no tuviera voluntad de arreglar, ya se habría levantado de la mesa y listo.
Estamos agarrados del tiempo, cogidos del día, como dicen las señoras, pues el partido internacional amistoso contra Brasil en el Sun Life de Miami está firmado y es irrenunciable, con Pékerman o sin él. Es más, los contratos ya están en Fifa. En cambio, el juego amistoso contra Estados Unidos en San Antonio se encuentra en el limbo. Es indispensable definir el tema del técnico que manejará la “revancha”, es hora de pensar en la convocatoria, de hacer los ajustes logísticos, y para ese partido faltan veinte días.
Ahora, ante los hechos cumplidos no hay qué hacer, pero ese juego es de lo inoficioso, peligroso y mal programado. Dirán algunos que cuando lo pactaron no se había jugado el Mundial, Brasil podría haber sido el campeón, y que era una buena posibilidad deportiva. Hoy el panorama es diferente: Colombia se juega más que el mismo Brasil, un prestigio adquirido en el torneo ecuménico, ante un rival siempre peligroso y con sangre en el ojo. Los brasileños creen que la goleada de Alemania fue por culpa de la lesión de Neymar, la doble amarilla a Thiago y los efectos de la batalla de Fortaleza ante Colombia.
El problema de negociar cuando usted le dice al interlocutor que es opción a, b, c y d es exactamente el que está viviendo la federación. Esto no es tan complicado como el proceso de La Habana, pero vaya si se le están poniendo arandelas y condiciones, de lado y lado, porque la federación también quiere resolver algunos “temitas” que tiene pendientes, como el del empresario Pascual Lezcano.
En fin, el tema de la renovación de Pékerman, por el bien de todas las partes, no debería pasar del próximo miércoles. Como dice Leonel: es ya o ya, papito.