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Ser músico no debe ser tarea fácil. Y las estadísticas internacionales muestran que muchos descuidan lo importante: su salud. El tiempo puede llegar a cobrar factura si no hay un cuidado del principal instrumento para un músico, su cuerpo.
La mala utilización de los instrumentos o de las cuerdas vocales puede hacer que el tiempo de gloria en la música sea más corto de lo esperado; una trompeta aguda o un bombo en exceso, traen sus consecuencias.
Como explica mi colega otorrinolaringólogo Diego Velasco, los problemas más frecuentes pueden ser un trauma acústico de oído o lesiones de masas en las cuerdas vocales como los pólipos y los nódulos. “El músico es el principal responsable. Los problemas de oído se controlan con la correcta utilización de tampones, mientras que un calentamiento previo a la salida al escenario, ayudará a que la voz no se vea afectada”.
Sin embargo, la voz y los oídos no son lo único que se altera. Entre los 30 y los 40 años, pueden empezar a presentarse dificultades en los tendones y músculos empleados durante una larga vida como intérpretes. Los más comunes son epicondilitis, la epitrocleitis y las lesiones por sobrecarga de los músculos del brazo como el bíceps y el tríceps.
No es difícil pedir una cita médica a la EPS y que le hagan un chequeo permanente.
Después de la consulta del médico general, los especialistas: otorrinolaringología (problemas de la vo y,oído); traumatología y ortopedia problemas de los tendones, músculos y huesos) para corrección y tratamiento de patologías; en rehabilitación, toca: fisiatras, fisioterapeutas, fonoaudiólogos y trabajo social.
Gustavo Aguilar ** Gerente de Asmet Salud EPS-S