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Júnior

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Juan Gossaín, insigne maestro del periodismo colombiano, acuñó una frase que retrata de cuerpo entero el sentimiento de una ciudad hacia su equipo de fútbol: “Júnior es la querida de Barranquilla”.

Don Juan se quedó corto. Ahora, viviendo en la Región Caribe, se sienten el cariño y el amor en toda la Costa Atlántica hacia la escuadra tiburona. Como dirían en Cataluña respecto al Barcelona, Júnior es más que un club de fútbol.

Es el sentimiento de una región que se sabe poderosa económicamente, importante electoralmente —si no lo creen pregúntenle a Juampa como ganó la segunda vuelta— y generalmente maltratada económicamente por el centralismo y vilipendiada por tanta charlatanería del interior hacia los moradores del Caribe, gran cuna intelectual de los más grandes del país en casi todas las artes.

Júnior cumplió 90 años y la familia Char ha estado al frente durante 43 años. Se puede disentir de ellos, es válido criticarlos, pero nunca podrá el hincha juniorista dejar de agradecer a Fuad y a sus hijos el amor que tienen por la institución y la manera en que han guiado el timón, en las buenas y en las malas, dándole sus estrellas y sus carnavales particulares a Barranquilla tras cada logro.

En el desayuno familiar o en los almuerzos, con una buena botella de vino de las que cuida con especial esmero Fuad, se planifican y desarrollan los negocios que mueven al Júnior, unas veces rico y poderoso, en otras oportunidades recatado y medido en gastos. Pero, como dice el mismo patriarca del clan, “Júnior nunca deja de pagar sus deudas, inclusive con quienes no se merecen el dinero que nos cobraron”.

Hoy, cuando se hacen las alineaciones ideales, cuando se mencionan los nombres de siempre, desde cuando reaparecieron con la escuela brasileña que llenaba y alegraba el Romelio, hasta esta ultima versión paraguaya de Comesaña, el Júnior ha tenido grandes intérpretes del fútbol bien jugado, empezando por el Pibe, que ayudó a conseguir dos estrellas. Y después, nombres y más nombres: Dida, Víctor Ephanor, Pachequito, Berdugo, Delménico, Galván, Valenciano, Escurinho, Bacca, Teófilo.

Debo confesar que el jugador que más recuerdo de todos los Júnior que vi en mi vida no sale en estas alineaciones: el ‘Loquillo’ Ayrton, un brasileño que jugaba como los dioses, acariciaba la pelota y siempre le daba buen destino.

Desde este rincón celebramos los 90 calendarios de la “querida de la Costa Atlántica”, como diría el maestro Juan.

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