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El general (r) Rito Alejo del Río tendrá que enfrentarse una vez más con la justicia por su supuesta connivencia con el paramilitarismo. Así lo determinó la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, que luego de revisar el proceso del ex oficial —precluido en 2004— por solicitud de la Procuraduría, le ordenó al fiscal general, Mario Iguarán, dejar sin efecto tal preclusión y continuar con las investigaciones pertinentes.
En esta decisión, el alto tribunal acogió los argumentos esgrimidos por el Ministerio Público, el cual, el pasado 18 de febrero, formalizó la solicitud de revisión del expediente Del Río con base en cuatro nuevos testimonios de ex jefes paramilitares, rendidos ante la justicia luego de que el proceso hubiera sido archivado el 9 de marzo de 2004: Salvatore Mancuso; Hébert Veloza, alias H.H.; Jorge Iván Laverde, alias El Iguano, y Elkin Casarrubia Zapata, alias El Cura.
Según la Procuraduría, los relatos de estos ex paramilitares relacionan pormenorizados detalles de encuentros, conversaciones y planes conjuntos de operaciones, entre otros, con el ex oficial durante su paso como comandante de la Brigada 17 del Ejército en el Urabá entre 1995 y 1997, convirtiéndose en pruebas nuevas y suficientes para esclarecer de una vez por todas cuál fue la interacción del general (r) y las autodefensas.
La Corte Suprema recordó en su concepto que el delito de concierto para delinquir con fines de paramilitarismo es de lesa humanidad. “Como quiera que el militar procesado ha rendido descargos por un delito de lesa humanidad, la consecuencia inmediata para el orden jurídico interno consiste en evitar a toda costa la impunidad de los crímenes presuntamente cometidos y, con ello, mostrar a la comunidad internacional que no es necesaria la intervención de la justicia penal internacional, porque Colombia sí está en capacidad de juzgar ”, manifestó la Corte.
En su providencia de 57 páginas, el alto tribunal resaltó algunos apartes de los nuevos testimonios. De H.H., su descripción de cómo se movía por el Urabá con el beneplácito de las autoridades; de Mancuso, su narración de las supuestas reuniones entre Del Río y Carlos Castaño; de El Iguano, que él mismo se reunió con el general (r), y de El Cura, su relato de las operaciones coordinadas entre soldados de la Brigada 17 y grupos de autodefensas, como el desplazamiento a Mapiripán (Meta) que resultó en la horrorosa masacre de 1997.
Con esta determinación el polémico expediente del general (r) Del Río —hoy llamado a juicio por homicidio en persona protegida— queda de nuevo en manos del ente acusador. Los delitos de los que lo acusan son concierto para delinquir, peculado sobre bienes de dotación y prevaricato por omisión. Será el fiscal general, Mario Iguarán, el que dé la última palabra.