

Cuando Carmen Nava llegó a Colombia hace tres años, procedente de Venezuela, era una diseñadora de 22 años, recién graduada y llena de ilusiones, pero con la incertidumbre de empezar de cero en un país distinto al suyo. Primero estuvo en La Guajira y luego se radicó en Medellín, donde se empleó en una empresa de herrajes. Poco a poco, su curiosidad y criterio la hicieron destacarse y figurar con ideas que aportó en el área creativa.
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La pandemia dejó a Carmen sin empleo y con su liquidación compró unas telas, diseñó y cosió su primera colección, encerrada en un apartamento pequeño y con la máquina casera que le regaló su abuelo. Gracias a esas prendas, en noviembre de 2020 se inscribió en la convocatoria de la Fundación Inexmoda del Programa de Alianzas para la Reconciliación de USAID y ACDI/VOCA, y fue seleccionada junto a 83 soñadores como ella (56 venezolanos y 28 colombianos) que deseaban capacitarse en diseño de moda, emprendimiento, confección y sastrería.




