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Hace días me sorprendió encontrar en una cuenta de Twitter el acceso a un archivo que anunciaba “Las diez personas más inteligentes de la Historia”, y ni corto ni perezoso lo abrí para saber de quiénes se trataba.
A decir verdad, el texto estaba muy mal presentado, sin firma, sin ninguna información acerca de cómo se había llegado a tales resultados; únicamente, entre paréntesis, a continuación de los nombres, su coeficiente intelectual (IQ). Y esos nombres, que seguramente les interesan, eran los siguientes, empezando por el #10 y terminando por el 1: Lutero (170 de IQ) , Kant (175), Miguel Ángel, Descartes y Leonardo da Vinci (180), Galileo (185), Newton y Voltaire (190), Goethe (210) y William James Sidis (300), considerado la persona más inteligente que hubo jamás en el mundo, no en vano ya a los 18 meses leía el New York Times. Espero que lo hiciera comenzando por las tiras cómicas, eso justificaría su IQ.
La lista me dejó algo perplejo, como creo que debe haberles dejado a ustedes, no sólo por la ausencia de, por ejemplo, Darwin y Einstein, sino porque en ella no figuraba ni un solo nombre de mujer. De manera que se la envié por copia oculta a un listado de 171 amigas en este mundo cada vez menos ancho y más CNN, y las respuestas no se hicieron esperar. Cito solamente la de mi querida Ana Cristina Restrepo, asimismo columnista de este diario:
“Ni una sola mujer. Lindos ellos. Hipatia, Virginia Woolf, Hanna Arendt, Marie Curie y Dorothy Crowfoot son unas pintadas en la pared. Que se sigan rascando el ombligo mientras hacen sus listados estúpidos y que continúen creyendo que el mundo gira en torno a ese eje, imaginario, que tienen entre las piernas”.
Por mi parte, intenté averiguar cómo fue que se fraguó la ominosa lista, y descubrí en la revista virtual mexicana Contacto un artículo de Ana Rodríguez, datado el 16-8-2009 y titulado, sintomáticamente, “Los hombres (no las personas) más inteligentes de la Historia”. AR explica allí que esa lista se origina a partir de un estudio de la Dra. Catherine Cox (una mujer), de la Universidad de Stanford, recogido en su libro Rasgos mentales tempranos de 300 genios. Y que la Dra. Cox seleccionó esos 300 genios entre los más preclaros talentos, hombres y mujeres, desde el siglo XV hasta los inicios del XX.
Así quedan más claras las cosas, aunque no tan claras, porque hasta el siglo XV y a lo largo del XX hubo varios genios más de los que algunos fueron mujeres: Hipatia y Marie Curie, sin ir más lejos. Y me divierto pensando en cómo enfrentaría el tema Julio Cortázar recurriendo a su divertida y heterodoxa ortografía: “Pero che, ¿no sabés que la hinteligencia es masculina?”.