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Un macondiano y silencioso barco colorado en medio de la plaza del puerto de Talcahuano, 530 kilómetros al sur de Santiago, conurbación de la ciudad de Concepción, tercera más importante de Chile, y un caótico amasijo de embarcaciones, contenedores, automóviles y casas, en las calles adyacentes, ha ido mostrando con el paso de las horas no sólo los efectos en las proximidades del epicentro del terremoto grado 8,8° en las escalas de Richter y IX de Mercalli, sino del tsunami que en forma de dos olas gigantescas arrasó unos 20 minutos después de las 3:34 de la madrugada del sábado, la costa de las regiones del Maule y Biobío, entre 200 y 550 kilómetros al sur de Santiago. Miles de habitantes de caletas pesqueras, balnearios y puertos de esa zona del centro del país alcanzaron a huir hacia los cerros cuando en medio del pánico por el reciente terremoto vieron que el mar se retiraba como para coger fuerza antes de arremeter. Otros fueron alertados con altavoces de una patrulla de carabineros; o por la voz angustiada de algún vecino que asumía un espontáneo liderazgo. Todavía no se sabe cuántos desaparecieron.
En el balneario de Iloca, frente a Curicó, los artistas de un circo pudieron escalar los roqueríos con un tigre y algunos micos. Pero tres leones quedaron revolviéndose en sus jaulas y fueron batidos por las olas gigantes. Sobrevivieron.
En la madrugada de este domingo centenares de personas, muchas mujeres y también niños, bajaron de los cerros como en un tsunami social y armados con palancas de hierro abrieron y saquearon algunos supermercados de Concepción ante atónitas cámaras de la televisión y un periodista que los encaraba: “¿Sabe usted que esto es un robo?”. “Nuestros niños necesitan comer”, decían las mujeres. Algunos jóvenes sacaron además electrodomésticos y plasmas, pero la televisión mostraba cómo la mayoría llevaba leche, azúcar y corría entre chorros de agua y bombas lacrimógenas cuando llegaron los carabineros. Al parecer no hubo detenidos. Recintos policiales y cárceles también fueron afectados por el terremoto en las ciudades próximas al epicentro, así como varios hospitales. Decenas de presos han huido y centenares de enfermos soportan la intemperie mientras el gobierno habilita hospitales de campaña.
Más de 700 muertos, más de dos millones de damnificados y más de un millón y medio de viviendas destruidas o con daños graves, así como infraestructura vial con graves destrozos, era el balance este domingo de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) del Ministerio del Interior, sobre la intensidad del terremoto que en la madrugada del sábado 27 afectó a seis regiones de la zona centro-sur de Chile, en una extensión de 800 kilómetros, con una magnitud de 8,8 grados en la escala de Richter, según el Instituto Geológico de Estados Unidos (y 8,3 según el Instituto Sismológico de la Universidad de Chile). Y entre las réplicas que no cesan, brigadas de bomberos han logrado sacar a veinte personas vivas de un edificio nuevo que en Concepción se desplomó con ochenta apartamentos y unos 120 habitantes en su interior, según cálculos de expertos. Los bomberos abren con taladros boquetes triangulares por donde pueden meterse a explorar en busca de sobrevivientes. En Santiago también quedaron algunos edificios nuevos inhabitables, pero sus habitantes salvaron ilesos.
Lo sorprendente es que este terremoto era esperado por los sismólogos, pero sin fecha fija. Según declaraciones a la TV y radios de Sergio Barrientos, director científico del Servicio Sismológico de la U. de Chile “…esta zona (la del epicentro y proximidades) estaba identificada como una laguna sísmica, es decir, un área que estaba madura para un terremoto, pues no se registraba uno ahí desde 1835, y con estudios que hicimos ya en los años 80 se esperaba que lo hubiera en cualquier momento”. Agregó que la fractura por el choque de la placas de Nazca, que viene desde el Pacífico, con la Continental, se extendió por 350 kilómetros entre las regiones de Maule y Biobío y el epicentro estuvo a 47.4 kilómetros de profundidad. Él cree que con este sismo la energía acumulada ya se liberó y que habrá que esperar décadas para otro en la misma zona. Las réplicas, asegura, son movimientos de acomodo para una nueva estabilización del sistema de placas. Y ante las diversas magnitudes según las distintas instituciones, cree que los cálculos finales llegarán a los 8,8 en la escala de Richter.
La noche del sábado había concluido con una cadena voluntaria de TV, donde la presidenta Michelle Bachelet, después de recorrer durante todo el día las zonas más afectadas, dijo: “He querido llegar a ustedes con un mensaje de tranquilidad, ánimo y esperanza en estos difíciles momentos que estamos viviendo. Estamos hablando de una tragedia que según las primeras estimaciones se ubica entre los terremotos más grandes de los que se tenga conocimiento en la historia mundial y el de mayor magnitud registrado en Chile en los últimos 50 años”. Agregó que “la evaluación definitiva del impacto de este evento no se logrará obtener antes de las próximas 48 o 72 horas”.