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Por estos días en Bogotá se celebra el Astara Golf Championship, el torneo de golf de mayor prestigio que organiza Colombia. Promesas de todo el mundo en esta disciplina se dan cita en el Country Club desde el pasado jueves para competir por una bolsa de premios que asciende al millón de dólares.
El Astara, también conocido como el Colombia Championship, se celebra en la capital desde 2010 y hace parte del Korn Ferry Tour, el principal circuito de desarrollo del PGA Tour, la élite de este deporte. Por este certamen pasaron jugadores como Scottie Scheffler y Xander Schauffele, quienes en este momento son dos de los mejores golfistas del planeta.
Esta edición del certamen bogotano contó con cinco jugadores colombianos, quienes llegaron al field con el difícil objetivo de darle al país su segunda victoria, tras la conseguida por el bogotano Sebastián Muñoz en 2016. Ellos son Esteban Jaramillo, Ricardo Celia, Marcelo Rozo, Óscar Hernández y Nicolás Quintero.
La mayoría de jugadores que participan en el Astara Golf Championship, así como el grueso de los competidores del Korn Ferry Tour, son estadounidenses. El golf colombiano ha avanzado en las últimas décadas, pero tiene mucho camino por recorrer. Hay tres golfistas en la élite: los antioqueños Nicolás Echavarría y Camilo Villegas hacen parte del PGA Tour, y suman siete victorias en dicho circuito, al que también perteneció el bogotano Sebastián Muñoz, hoy integrante del LIV Golf, que surgió hace dos años financiado por el Gobierno de Arabia Saudita. El único con tarjeta en el Korn Ferry es Marcelo Rozo.
“Colombia en el golf está mejor que hace unos 15 o 20 años. Se han visto casos como los de Muñoz, Echavarría y Villegas, pero cada uno va por su lado. Son esfuerzos aislados de nosotros solos o con nuestros papás. No hay una visión de conjunto en donde estemos todos remando hacia el mismo lado”, comentó Ricardo Pipo Celia, golfista profesional barranquillero, sobre la situación de este deporte en el país.
El camino para llegar a la élite es poco accesible y más en países que no tienen economías fuertes. El simple hecho de practicar este deporte ya involucra costos que no cualquiera se puede permitir, como la membresía en un club que tenga un campo en óptimas condiciones, un buen juego de palos y la indumentaria adecuada. El gasto en un solo año podría estar entre $10 y $20 millones solo para jugar, no competir.
Para ser profesional los costos crecen hasta por encima de los $100 millones. En Colombia, por ejemplo, hay que pagar una membresía y cuota de sostenimiento anual, además de cumplir con otro tipo de requisitos para portar un carné de jugador profesional de la Federación Colombiana de Golf. A eso se debe sumar la inscripción a torneos, viajes, estadías y gastos adicionales, factores que hacen que muchos amantes de este deporte prefieran quedarse como aficionados.
Marcelo Rozo, uno de los colombianos con más rodaje en el Korn Ferry Tour, considera que el golf colombiano debería copiar la manera en la que el tenis ha crecido acá. El equipo Colsanitas patrocina a los jóvenes talentos, siendo los doblistas Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, quienes llegaron al número uno del mundo, el mayor ejemplo de esa inversión. “Los resultados que han tenido no son coincidencia”, destacó el golfista bogotano.
“Siento, y no es con ánimo de crítica, sino de construcción, que necesitamos mucho más apoyo de la empresa privada para más torneos como el Astara, pero, más que eso, para apoyar a jugadores y nuevas generaciones. Cuando te quitas de encima el peso económico y tienes los recursos, el camino se hace un poco menos difícil”, agregó Rozo.
Alex Baldwin, presidenta del Korn Ferry Tour, resaltó que otra opción para que los jugadores de la región suban en la pirámide es aprovechar los eventos que organiza la American Junior Golf Association. “Están haciendo más oportunidades en el camino del desarrollo. Hay un sistema de universidades de Estados Unidos que les da a estos jóvenes la oportunidad de prepararse a un nivel muy alto”. Esa ruta, por ejemplo, le sirvió a Nicolás Echavarría, el mejor golfista colombiano de la actualidad. Con 19 años, se fue a la Universidad de Arkansas y tras terminar su etapa de estudiante persiguió su sueño profesional, primero en el Korn Ferry Tour y después en el PGA, donde ya tiene dos victorias.
En Colombia tenemos 52 campos federados, la mayoría de ellos en las principales ciudades, siendo el del Country Club de Bogotá uno de los de mayor prestigio. Parecen muchos a simple vista, pero si uno los compara con el estado de Florida (EE. UU.), donde hay 839 clubes de golf, queda en evidencia la distancia con las potencias.
Por costos y escenarios, se entiende que los colombianos sean minoría en un evento como el Astara, donde son locales así la bandera estadounidense sea la más presente en el field. A pesar de las dificultades y con su estilo, los nuestros se han ganado su lugar a pulso. “Todos tenemos el nivel para estar acá. El jugador colombiano es diferente porque crecemos con esa creatividad que nos hace un poco distintos a los europeos y americanos, que juegan un golf más cuadriculado”, comentó Rozo.
Así no tengamos tantas canchas como otros países, tenemos otro tipo de diversidad, señala Pipo Celia. “Pesa mucho eso de que todos nosotros desde niños competimos en Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla y en cada ciudad hay una altura diferente y campos distintos. Nos acostumbramos a jugar en temperaturas diferentes y eso nos ayuda a ser mejores jugadores”.
En esta edición del Astara hay cuatro profesionales colombianos y un solo aficionado, el bogotano Esteban Jaramillo, quien también hizo la ruta universitaria por Estados Unidos con el AJGA y fue el más destacado de los nacionales en el primer día de competencias, finalizando en la segunda posición. El viernes el mejor de los locales fue Marcelo Rozo, que con un -3 logró mantenerse bajo par, compartiendo el puesto 31 del torneo.
Al igual que Rozo y Jaramillo, Celia también superó el corte. “Fue un día muy duro, le di muy bien a la pelota, pero con el putt no se me dio. Finalmente, en el hoyo 18 se me dio el único de la ronda, pero estoy muy orgulloso de lo que hice hoy, pero tuve mucha paciencia. De hoy me llevo la capacidad de lucha, no fue un día fácil, pero me llevo esa lucha”, afirmó el barranquillero.
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