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No es el primero, julio

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Amablemente debo corregir una especie informativa que circula en Colombia y que en El Espectador se le ha dado acogida. Se trata de lo siguiente: el señor Álvaro Uribe Vélez no es el primer —ni único— expresidente de la República que es elegido senador.

Para no ir muy lejos, en marzo de 1958 el expresidente conservador Laureano Gómez fue elegido senador por el departamento de Antioquia y en agosto del mismo año, en su calidad de presidente del Senado de la República, cargo para el que fue elegido el 20 de julio al instalarse el Congreso, tomó juramento al nuevo jefe del Estado, señor Alberto Lleras Camargo.

Es decir, el expresidente Gómez no sólo fue elegido sino que concurrió al Senado así hubiera sido, por su estado de salud, por un periodo cortísimo. Luego su suplente, Aníbal Vallejo Álvarez, ocupó la curul.

Ese mismo mes de marzo del año 58 el ya expresidente Alberto Lleras (1945-1946) fue elegido representante a la Cámara por el liberalismo de Antioquia.

Naturalmente, al instalarse el Congreso el 20 de julio del mismo año ya había sido electo —en mayo anterior— nuevo presidente de la República, por lo cual, entre otros, motivó su ausencia de la cámara baja.

Hay otro par de antecedentes de la segunda mitad del siglo XIX a los que no voy a referirme puesto que las circunstancias y condiciones políticas eran otras.
De todas maneras es pertinente aclarar que el señor Uribe Vélez no es el primer expresidente elegido senador y al resultar electo y juramentarse no pierde su condición política de exjefe de Estado.

Saludo desde Guayaquil, Ecuador.

José Antonio Moreno Armella. Guayaquil.

Apertura del Congreso

Qué paz podremos esperar con actitudes como las de Iván Cepeda, el cual, tan pronto apareció en escena su víctima preferida, Álvaro Uribe, sacó su aguijón ponzoñoso del odio, la venganza, el oprobio y la calumnia, envueltos en los cargos, que ya son recargos eternos de lo mismo. ¿Será que este señor no se cansa del mismo cuento ya gastado, el cual le ha dado miles de millones de indemnizaciones? Ya debe estar lleno, no queremos ver más su gesto patibulario. No podemos seguir viendo esta misma gresca política de siempre. Necesitamos el Senado de los debates altruistas, llenos de la mejor y más fina fraseología, no esta basura que nos tiene asqueados. En nuestro país todo está perdido, con sequías imprevistas, niños terribles que matan cuanto ciudadano encuentran… Así es que a trabajar, señores del Senado, y que este recinto no sea más la eterna gallera.


Carlos González. Bogotá.

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