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Luis Manuel Seijas es puro corazón. No solo jugó en Santa Fe, vivió Santa Fe. Fue más que un volante talentoso, más que un jugador con una zurda precisa y un despliegue incansable; fue el alma de un equipo que marcó una era dorada, con la garra santafereña corriendo por sus venas. Llegó como una promesa en 2008 y, con el tiempo, se convirtió en un ídolo, en ese futbolista que entendió como pocos lo que significa vestir la camiseta cardenal. Seijas y Santa Fe escribieron juntos páginas doradas en la historia del club, y en 2015 alcanzaron la gloria con la Copa Sudamericana, en el mejor momento de ambos.
Fueron más de 300 partidos, goles inolvidables —como el que silenció el Atanasio para llevar al León a la final del 2014-ll o el que le marcó a Real Madrid en un amistoso— y cuatro títulos que quedaron en la memoria de la gente. Seijas fue lucha, entrega y pasión, el reflejo de una hinchada que exige sacrificio y amor por los colores. Hoy, desde otro rol, sigue sintiendo cada triunfo y cada tropiezo como propio, igual que otro hincha.
En entrevista con El Espectador, el venezolano repasó su historia con Santa Fe, sus recuerdos más emotivos y su visión sobre el presente del equipo que siempre llevará tatuado en el alma.
¿Qué significa Santa Fe para su vida?
Santa Fe y yo estamos atados, siempre lo he dicho. De mi lado, es la institución y el equipo que me enseñó más sobre el fútbol y la vida. También sobre cómo lidiar con adversidades y cómo aprender a ganar. A veces hablamos mucho de aprender a perder, pero también es importante saber ganar. Yo me retiro y todo lo que me acuerdo, extraño y me hace falta, todo tiene que ver con Santa Fe. Entonces, Santa Fe siempre está conmigo. Lo sigo a la distancia, como fanático hoy y siempre.
¿Cuál considera que fue su mayor aprendizaje en Santa Fe?
La paciencia es lo más importante dentro de un proceso. Y cuando digo proceso no solo me refiero al proceso de equipo, sino a procesos personales, procesos que tienen que ver con algún objetivo que uno quiere lograr.
Yo llegué en 2008 y mi primer título lo ganamos en 2009, después de dos torneos no tan buenos. Entonces, claro, quizás si uno no tiene paciencia, después los frutos no se pueden recoger. Eso fue una de las cosas que más me quedaron: la importancia de saber esperar y tener la paciencia suficiente para no desfallecer.
Cuando enfrentaba a Atlético Nacional, ¿cómo vivía esos duelos?
Es un partido siempre lindo de jugar, tanto de local como de visitante. En esa época —estamos hablando de 2014, 2015, 2016— Santa Fe y Nacional eran los más ganadores de los últimos años, y siempre se tornó mucho más palpable en estos partidos.
Obviamente, había clásico en la ciudad y otros tipos de partidos importantes, pero creo que, en esa época, Nacional vs. Santa Fe era como: “Ok, los dos ganadores del último tiempo están ahí, siempre peleando algo”. Entonces, era un partido muy bonito, había mucha intensidad, pero sobre todo había mucho respeto entre los jugadores, y en verdad se disfrutaba mucho. A mí siempre me gustó muchísimo jugar contra Nacional.
¿Cómo analiza el proceso de Santa Fe con Pablo Peirano? ¿Qué le falta al equipo para ser campeón?
Vuelvo a lo de la paciencia. Si vamos solo al resultado, pues de los 20 equipos en primera división, 18 fueron un fracaso total el año pasado si lo vemos así. Entonces, 18 equipos tendrían que haber cambiado todo y echado a todos los jugadores. Esa es la lógica que yo a veces veo en algunos hinchas. Y no es tan así.
Yo creo que, cuando se hacen los análisis en el fútbol, el resultado tiene que estar, pero también tienen que estar otras cosas. Entonces, entiendo, y a mí también me frustró mucho cómo terminó, porque todo el año fue muy bueno en términos de puntos y resultados. Más allá del último partido —contra Águilas Doradas—, creo que el equipo empezó bien este año, mostró cosas buenas con los nuevos jugadores que llegaron. Hay un par de contrataciones con un buen pedigrí para sumar, y esto es largo todavía, recién empieza.
Nacional viene de ganar la Copa, la Liga y la Superliga. ¿Cuál es su opinión sobre su actualidad?
Nacional, en términos de cómo manejan su equipo, en términos estructurales y lo que representan, pues obviamente demuestra por qué es el equipo más ganador del país.
Contrataron a Javier Gandolfi, y los técnicos argentinos tienen esas particularidades: siempre llegan con una mentalidad muy intensa. Yo creo que va a ser un partido bien bonito de ver. Los fanáticos sufriremos, pero creo que va a ser un partido interesante.
La hinchada juega un papel clave en estos partidos. ¿Cómo ve el apoyo de la afición cardenal?
Como hincha, obviamente, en estos partidos hay mucha efervescencia, mucho fanatismo, y es normal. A veces siento que un buen hincha no disfruta porque está más tiempo sufriendo que otra cosa. Lo digo también desde mi punto de vista hoy, viendo partidos como hincha.
El hincha de Santa Fe es noble, pero igual tiene lo de todo hincha: siempre quiere ganar. Para mí, cuando jugábamos, era superimportante el apoyo y ver a la gente en el estadio. Ojalá que, para este partido, se vea así como siempre.
¿Cómo ve el liderazgo de Hugo Rodallega como capitán del equipo?
Hugo tiene las características para ser el capitán. No solo es una referencia dentro del equipo hoy, sino que tiene toda su experiencia y su hoja de vida. Creo que es el encargado de dar la cara en los buenos y malos momentos. Más allá de que está Daniel Torres, que, digamos, tiene un vínculo un poco más profundo con el equipo, a veces el capitán también es en el día a día.
No te puedo decir cómo es en el día a día porque no estoy, pero seguramente, para que Hugo siga jugando hoy, tiene que tener un cierto comportamiento que habla por sí solo. Y ese tipo de ejemplos también los debe tener un capitán.
Se aproxima el debut en Copa Libertadores contra Deportes Iquique, ¿qué mensaje le daría a la hinchada?
A la hinchada, apoyo y a disfrutar. No todos los días se clasifica a copas internacionales, más allá de que hubo un tiempo en que estábamos siempre ahí. Creo que es importante que la hinchada acompañe, que no tenga prejuicios antes de entrar al estadio y que vaya a alentar sin importar qué. Es una serie de doble filo.
A veces creemos que ciertas ligas no tienen nivel y, sobre todo, hay una parte del periodismo que piensa que se tiene que pasar sí o sí. Yo pienso que no. Los partidos y a las series hay que afrontarlos con responsabilidad, jugando, hablando mucho más dentro del campo. Va a ser una serie bien complicada. Por historia, Santa Fe puede ser favorito, pero va a ser igual de difícil.
Ya son diez años de la Copa Sudamericana…
No puedo creer que han pasado diez años. Me parece increíble. Espero, al final del año, estar en Bogotá. Ya tengo dos años y medio sin ir, y me gustaría estar ahí para esas fechas. Ojalá podamos inventarnos algo con los exjugadores, a ver cómo nos vemos. Al final, recordar es vivir un poco, ¿no? Siempre hablo con el profe Gerardo Peluso, y es inevitable tocar temas de la Sudamericana y de todo lo que vivimos. Viéndolo hoy, fue una real locura, y lo difícil que es ganar una copa de estas.
La Copa Sudamericana fue un alivio y el cierre del círculo para el grupo. Los más grandes que estábamos ahí ya teníamos muchos años en el club. Habíamos ganado todo a nivel local, faltaba eso. Me acuerdo de que perdimos en cuartos de la liga, perdimos la final de la Copa, y era como el último título que nos quedaba por disputar. Era como que, bueno, podemos terminar este año sin nada o siendo grandes. Fue un alivio poder entregarle al club y a la gente lo que tanto querían.
¿Cómo ve el rendimiento de Venezuela en las Eliminatorias?
Hoy estamos fuera, hoy estamos lejos del repechaje. Las dos fechas que vienen serán claves para jugarnos esa opción. Se armó algo muy bonito alrededor de la selección, pero si vamos a los resultados, son pocos. La única realidad por la cual seguimos peleando es porque clasifican siete de diez.
Entonces, nada, sufriendo un poco desde afuera. Se dejaron puntos importantes en casa, pero espero que podamos llegar al repechaje para tener otra instancia y pelear la clasificación.
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