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La tradición panarabista de Egipto en tiempos de Nasser y Sadat se rompe con el mandato de quien derrocara al presidente legítimo Mohamed Mursi, el general Abdel al Sisi, quien pactó sin consultar a Hamás una tregua que centraba el statu quo en fecha anterior a la de las hostilidades.
Naturalmente provocó el rechazo de Hamás y a la vez el entusiasmo de Netanyahu, quien creyó encontrar la anhelada legitimidad en su arremetida contra Gaza. Jaled Meshal, exiliado palestino, ilustra la situación: “Para Netanyahu un secuestro no aclarado fue la mecha de la arremetida armada como si el bloqueo de Gaza, la ocupación, las colonias y el encarcelamiento de ciudadanos no fueran una violación a los derechos palestinos”. Netanyahu, bendecido por la frase de Obama, Israel tiene derecho a defenderse, lanzó el jueves 17 una pavorosa ofensiva terrestre con “unidades de infantería, blindados, ingenieros, artillería e inteligencia, fuerza aérea y naval”, informa El País de Madrid, contra la Franja, que es sólo una cinta de tierra 360 km2, densamente poblada: 4.167 hab/km2. (El diminuto Quindío tiene una superficie de 1.845 km2 y una densidad de 298 hab/km2).
De manera que las octavillas que los comedidos israelíes, previo al bombardeo, dejan caer sobre Gaza para pedir evacuación de civiles revelan un acto propagandista de singular cinismo desde luego que no hay punto de escape: al este y al norte de la Franja se ubica Israel, y al sur, en el límite con Egipto, permanece el bloqueo israelí. Al oeste, en el Mediterráneo, bloqueo marítimo. Lo anterior explica por qué de los 318 muertos palestinos que ha causado la incursión israelí hasta la mañana del sábado 19, el 75% son civiles y 44 son niños. ¡Genocidio!, grita el mundo, pero en Tv Netanyahu lee el salmo 27 de Isaías. En Colombia, Marcos Peckel, en su columna de El Espectador, “El fracaso de Hamás”, escribe que el éxito de Hamás “ha sido el de desatar el consabido circo mediático… que demoniza al Estado judío”. (No excluye a El Espectador). Para Peckel el problema palestino reside no en el bloqueo, la colonización y la ocupación, como en los cohetes de Hamás “que son destrozados por la Cúpula de Hierro”. (Entonces, ¿de qué se preocupa?). Peckel ilustra la posición israelí: la incursión “Margen Protector” se orienta contra Hamás no contra Palestina, sostiene, olvidando que Hamás es la autoridad palestina en Gaza, con lo que quiere encubrir el cometido sionista: Yoed Magen, embajador de Israel en Colombia, ha dicho, citando a Netanyahu, “lo que los palestinos llaman territorios ocupados, nosotros llamamos territorios liberados”, frase que entraña la consigna estratégica “Eretz Israel”, Tierra de Israel, expresión que Netanyahu extiende a la Palestina histórica.
Samuel Camargo Hidalgo. Girardot
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