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Israel intenta justificar las aberrantes acciones contra los palestinos que viven en Gaza. En primer lugar, su esfuerzo propagandístico la lleva a insistir en que sus acciones son de “legítima defensa”. No obstante, cabe recordar que Israel aplica una ocupación militar en suelo palestino desde hace 47 años y que toda ocupación genera una resistencia.
Esta ocupación ha asesinado, tan sólo en lo que va del siglo XXI, a casi 1.500 niños palestinos, sin contar los adultos muertos o secuestrados, o las propiedades palestinas confiscadas o destruidas. Por eso, el argumento de legítima defensa le corresponde más bien al lado palestino. Israel no menciona tampoco que su sistema político actual se debate entre fundamentalistas religiosos y fundamentalistas políticos, por lo que es mucho más beligerante que cualquiera de sus vecinos. La principal amenaza a la seguridad regional en el Oriente Medio actual se llama Israel.
En segundo lugar, Israel insiste en que su lucha contra Hamás es un asunto de supervivencia. Sin embargo, en la actualidad ningún Estado tiene más garantizada su supervivencia que Israel, la quinta potencia militar del mundo y que tiene el apoyo irrestricto de Estados Unidos. Palestina reconoce a Israel desde 1988; no obstante, Israel aún no reconoce el derecho palestino de existir.
En tercer lugar, Israel reduce el conflicto a Hamás, que aparece en los últimos 25 años de un conflicto que lleva 67. Con Hamás o sin él, Israel ha venido masacrando de una manera sistemática al pueblo palestino.
En la actual crisis, Israel no tiene el menor interés en hablar de una proporcionalidad. Intenta justificar los atroces crímenes de guerra que comete en Gaza con la historia de que no hay víctimas civiles sino terroristas o, en el caso de que las haya, que se trata de personas obligadas por Hamás a morir. Hasta la fecha, en la actual agresión, Israel ha asesinado a casi 50 niños, 30 mujeres y 20 ancianos, ¿terroristas?
Israel tampoco aclara que si existe Hamás es porque existe una ocupación y porque Gaza ha sido sometida a unas condiciones extremas derivadas de la misma ocupación. Al final, Israel querrá salirse con la suya. Intentará romper el gobierno de unidad nacional palestino —principal objetivo de la actual obra de teatro—, asesinará más niños palestinos, profundizará la ocupación y jugará con la comunidad internacional mostrándose como víctima. Sólo la voz de los pueblos le dirá a Israel que lo que ha cometido en Palestina no se llama legítima defensa, se llama crímenes de guerra.
Rauf Al Malki** Representante de la MisiónPalestina en Colombia.