Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
“El principal efecto inmediato probablemente sería la incertidumbre que generaría la transición hacia un marco monetario, financiero y fiscal potencialmente nuevo y distinto en Escocia”, dijo el vocero del FMI, William Murray, durante una rueda de prensa.
“Mientras que esta incertidumbre podría llevar a reacciones negativas en el mercado durante el corto plazo, los efectos a largo plazo dependerían de las decisiones que se tomen durante la transición”, dijo.
Sus comentarios ponen de relieve la cuestión de la moneda que utilizaría una Escocia independiente, cómo sería la supervisión de sus bancos y cuál sería su contexto de presupuesto luego de las negociaciones para independizar al país del Reino Unido.
Los funcionarios económicos en Washington tan sólo ahora están reaccionando a la posibilidad de que haya un voto por el sí, habiendo asumido antes que era poco probable. Ahora señalan el riesgo de shock financiero y la consiguiente incertidumbre que afecta la inversión a ambos lados de la nueva frontera. Las recientes encuestas de opinión han indicado que el voto del próximo jueves será muy difícil de predecir.
“Un voto por el sí generaría una serie de temas importantes y complicados que tendrían que ser negociados”, dijo Murray, y enfatizó que el FMI no tenía una posición con respecto a cómo debía votar Escocia. “Hay un proceso político en camino y no quiero comentar sobre la situación política en sí”, dijo.