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Después de casi dos años de tratamientos hormonales, decenas de pruebas psiquiátricas e interminables diligencias judiciales, un joven español de 16 años logró por fin que su mente y su cuerpo encajaran gracias a una operación de cambio de sexo. Desde que tenía cinco años había comenzado a sentir que su manera de percibir el mundo y a sí mismo no coincidían con sus características físicas. Se consideraba una mujer, pero estaba atrapado en el cuerpo de un hombre.
Los médicos diagnosticaron que sufría de disforia de género, es decir, que el sexo con el que nació no correspondía a su sexo psicológico, a aquel que sentía como propio. A pesar de lo dolorosa e inesperada que fue esta noticia para sus padres, siempre se mostraron muy comprensivos. Por eso, cuando a los 14 años les insinuó que quería practicarse una cirugía para cambiarse de sexo, decidieron ayudarlo.
Primero acudieron al Hospital Clínico de Barcelona, el único de España en el que se realizan este tipo de intervenciones (desde 2008 se han hecho 25 operaciones, 15 de hombres que querían ser mujeres y diez de mujeres que deseaban ser hombres). A pesar de que los médicos estaban de acuerdo con la determinación del menor, quien cumplía todos los requisitos —buen estado físico y mental, y haber finalizado la etapa de la pubertad—, explicaron a la familia que la ley sólo permitía esta operación a partir de los 18 años y que en su caso era un juez quien debía dar la autorización.
En noviembre se conoció la decisión favorable y comenzaron los preparativos para la tan anhelada cirugía, que se llevó a cabo a finales de diciembre. Ayer, Iván Mañero, jefe de la Unidad de Trastornos de Género del Hospital Clínico de Barcelona y quien realizó la intervención que duró dos horas y media, dio a conocer la noticia a los medios de comunicación de todo el mundo. Por primera vez un menor de edad en España se sometió a una operación de cambio de sexo.
Mañero explicó que la paciente duró seis días en recuperación y que está bien de salud y muy contenta. “Es mejor realizar esta intervención antes de la edad adulta, incluso de los 18 años, debido a que los riesgos son menores”. Y agregó que “si una chica de 16 años es madura para abortar sin decírselo a los padres, como contempla la nueva ley, también se deben autorizar este tipo de operaciones”.
Por su parte, la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de España, aunque se alegró por el final feliz que tuvo esta historia, manifestó su inconformidad porque se haya necesitado una autorización judicial para realizar la operación. “No se puede desconocer que este requisito vulneró el derecho al libre desarrollo del menor”.