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Un accidente del fútbol

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Serán recordados siempre. Nadie olvidará sus rostros cubiertos, incrédulos, llorosos o desencajados por la terrible derrota ante Alemania.

Saltaron a la cancha con la ilusión del campeonato que organizó su país para que se alzaran con la victoria, pero terminaron goleados 7 a 1. Una marca que quedará en la memoria de Julio César, Dante, David Luiz, Maicon, Fred, Oscar o Luiz Gustavo y en la de millones de aficionados que vieron como los pentacampeones del mundo recibieron una paliza inesperada. Los impensables del fútbol que ahora se vuelven historia.

Como el ‘Maracanazo’ de 1950 con imagen del puntillazo del uruguayo Ghiggia para dejar campeón a Uruguay 2-1 en el templo del fútbol brasileño en Río de Janeiro. La eliminación en fase de grupos en Inglaterra 1966 con Pelé lesionado y sendas derrotas ante Hungría y Portugal. Los tres goles de Paolo Rossi de Italia que pusieron fin a la aventura de España 1982 por marcador de 3 a 2. La eliminación en cuartos de final contra Francia en México 1986 por triste definición de penaltis. Los goles de Zinedine Zidane que acabaron con la apuesta verde amarilla y dejaron campeón a Francia en 1998.

Todos momentos amargos en la memoria del fútbol brasileño, ninguno tan escandaloso como el que acaba de vivirse en Belo Horizonte. Enseñados a levantar copas en los estadios del mundo, de repente humillados por el equipo de Müller, Hummels, Kroos, Schurrle, Klose y demás alemanes. La imagen de David Luiz ahogado en llanto, el gesto oculto de Oscar, la mirada perdida de Thiago Silva, el rostro al cielo de Julio César como buscando explicaciones. Brasil 2014 será evocado como el campeonato ideado para que el anfitrión se luciera, pero que terminó en una noche triste.

Los gajes del fútbol que entregan victorias y derrotas, todas guardadas en el recuerdo de quienes las gozaron y sufrieron, más allá de la torcida que vibró o lloró por ellas. Como los goles del delantero Fred que se cansaron de celebrar los aficionados de Cruzeiro o Fluminense, antes de que llegara Brasil 2014 con el arco cerrado para su olfato goleador. O las conquistas de Bernard con el Atlético Mineiro que ahora no pesan tanto como la impotencia de sus avances en un partido en que nada le salió al equipo de Luiz Felipe Scolari y todo fue fácil para el de Joachim Löw.

“El gran responsable soy yo”, expresó el experimentado técnico Scolari, protegiendo al grupo con su prestigio. Campeón mundial en Corea-Japón 2002 con la brillante generación de Ronaldo, Rivaldo o Roberto Carlos; técnico del Palmeiras, Cruzeiro o Gremio; su vida entera entregada al fútbol; pero el dolor vigente del 7 a 1 contra Alemania quedará también escrito en su palmarés. Así es el fútbol, cada 90 minutos se juega el todo por el todo. Esta vez a Brasil le tocó perder, pero antes de lo pensado regresarán las alegrías. No todo está escrito aún para el campeón de los campeones.

Se levantará de su dolor para volver a vencer y más temprano que tarde el mundo será testigo del Brasil de siempre. ¿Acaso Italia en 1994 o Francia en 2006 no vieron esfumar el sueño mundialista por un penalti?, ¿o Argentina no salió goleada en 2010 por Alemania, que a su vez fue eliminada faltando dos minutos con Italia en el Mundial de 2006, creado para que los germanos lo ganaran? Esa es la magia del fútbol. Que los ensalzados pueden caer o los destronados regresar a sus cetros. Hoy le tocó la mala hora a Brasil y no será olvidada, pero en 2018, 2022 o 2026, mientras haya fútbol, Brasil será rey.

No está agotada la cosecha en la tierra de Pelé, Tostao, Gerson, Leao, Zico, Falcao, Toninho Cerezo, Junior, Sócrates, Romario, Bebeto, Dunga, Ronaldo, Rivaldo, Cafú, Lucio o Zagalo. Ya pasó lo peor y sucedió en la semifinal de Brasil 2014, pero el fútbol sigue. Y ahí están Neymar, William, Marcelo, Ramires y otros cuantos en proyección que no fueron convocados, y muchos más que despliegan talento en las favelas de Río, las aldeas del Amazonas o las calles de Sao Pãulo. La magia del fútbol brasileño que volverá para recordar que cada 90 minutos resurge su destino.

Y el suyo es ser campeones. En Suecia 1958, Chile 1962, Méjico 1970, Estados Unidos 1994 y Corea-Japón 2002. Nadie ha dado a su pueblo tanta gloria y por eso sabrá pasar el trago amargo de su peor derrota. Ni David Luiz, Dante, Hulk, Paulinho ni Fred son los peores jugadores brasileños de su historia, ni tampoco los mejores. Son consagrados deportistas de alta competencia que simplemente sufrieron un accidente del fútbol, que sólo van a superar con triunfos y goles. Lo demás es saber que no hay equipos invencibles y que el ‘jogo bonito’ no ha muerto y tendrá su revancha.

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