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Ambiental

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Los científicos estudian el comportamiento de la temperatura de las aguas del océano Pacífico están alertando sobre la posibilidad de un próximo evento del fenómeno del Niño, el cual causa sequías en la Región Andina colombiana y aumentos de precipitaciones en las costas del Perú. Hace unos meses se estimaba que el fenómeno sería de alto impacto y la probabilidad de ocurrencia en el tercer trimestre de 2014 y primero de 2015 era del orden del 65%. Las recientes variaciones de la temperatura del océano, que han hecho elevar al 80% la probabilidad de ocurrencia, hacen prever un fenómeno de menor magnitud comparado con el que produjo el apagón en los años 1992-1993.

El riesgo de racionamiento eléctrico es bajo. Por una parte, las centrales térmicas pueden producir cerca de la mitad del consumo de energía y, por otra, los embalses presentan una mejoría; además hay una experiencia en el manejo de la oferta de energía para optimizar la generación hidráulica y térmica y mantener los niveles de las represas por encima de su mínimo operativo.

El problema puede presentarse en el abastecimiento de agua potable. Los reservorios están bajos y las lluvias no se producen en sus cuencas. Las campañas para racionalizar el consumo de agua no tienen hoy mucha acogida, pues el ciudadano ve que está lloviendo y no tiene suficiente información de la reducción de las precipitaciones en las cuencas que nutren las represas.

Cuando se produjo el colapso del túnel de Chingaza, las medidas pedagógicas del alcalde Mockus tuvieron gran impacto. Era claro que no había alternativa; la represa de San Rafael no era operativa y Bogotá sólo podía atenderse con el acueducto de Tibitoc y con el de La Regadera. Fue tan importante la toma de conciencia que, pasado el problema, los niveles de consumo siguieron bajos, lo cual tuvo un positivo efecto y permitió aplazar cuantiosas inversiones para ampliar la capacidad de suministro.

Por la forma en que están estructuradas las tarifas de acueducto y alcantarillado, medidas como elevar el precio del metro cúbico adicional pueden no ser tan eficaces; esto debido al componente del cargo fijo en el consumo del agua y el uso del alcantarillado.

Los estímulos de consumo responsable de los recursos hídricos, por ejemplo, en los hoteles que invitan al no cambio de toallas y ropa de cama, enfrentan los siguientes problemas: el usuario puede pensar: ¿a cuenta de qué voy a aumentarle la ganancia al hotel al cual le pagué la tarifa completa? Si el hotel ofrece reembolso, la crítica puede ser: ¿cómo voy a recibir un incentivo monetario por comportarme ambientalmente responsable? Un hotel ofrece una alternativa que puede tener éxito: garantiza sembrar un árbol por cada cinco veces que no se cambie la toalla.

Si alguien quiere ser responsable y a la vez disfrutar de una toalla limpia y seca, puede optar por contratar la siembra de un árbol y así tener en paz su conciencia. Una forma puede ser comprar bonos de condolencia que ofrecen sembrar árboles. Puede estimarse que de los $85.000 que vale uno de ellos, $40.000 se destinan a la siembra; en esas condiciones es fácil hacer un cálculo que maximiza el bienestar: toalla limpia y seca – cargo de conciencia – costo del bono. Hay quienes prefieren pagar los $8.000 por el confort de no reusar, en los hoteles, las toallas y tener ropa de cama limpia cada noche.

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