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Los mismos

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La historia se repite una vez más. De nada sirve que la Fifa tenga más de 200 asociaciones afiliadas, porque llegan a las finales de mundiales casi siempre las mismas selecciones.

Brasil y Argentina por este lado y Alemania con Holanda por los europeos. Respaldan su presencia porque casi siempre degustaron las mieles del triunfo, para recurrir a una frase de cajón.

El local ganó cinco títulos y quedó en segundo lugar. Los argentinos exhiben su palmarés, al igual que los alemanes, que ganaron y se arrimaron a finales, y hasta la misma Holanda, que disputó finales y sufrió frustración al no ganar. Pero estuvo allí.

Así el asunto, entre martes y miércoles conoceremos los finalistas y quiénes, como premio de consolación, jugarán por un tercer puesto que más se hace para cuadrar la Fifa su tabla de premios.

Alemania parece bien fuerte en esta instancia. Dispone de una plan de juego, rescatado quizás del pasado táctico, y es por eso que su arquero-líbero despacha a sus zagueros bien arriba para ganar terreno y poder gestar una operación de ahogamiento en el rival. Dispone de jugadores-trabajadores y otros con más talento, como Özil, un poco menos Khedira, pero con un señor delantero como es Müller, quien con medias caídas trae a la memoria el espíritu aficionado, el del parque o la calle.

Brasil, al perder a Neymar, perdió no solamente al artista, al recursivo inventor de jugadas a quien se le aplaude su individualismo, sino que William, quien parecía su reemplazante, también se lesionó en un entrenamiento. Tal vez Bernard u otro ocupe su lugar, mientras el equipo patalea para encontrar la habilitación de Thiago Silva, suspendido. Siendo Brasil, no extrañaría que le dieran ese regalo. Brasil tiene 10 tarjetas amarillas a lo largo del torneo, cifra que no se compadece con la manera de pegar sus volantes. Como para todo hay disculpa, no faltará quien diga “saben pegar”. Mentira grande. Tienen la ventaja de actuar con jueces laxos, si no que lo diga James, a quien le dieron a toda hora.

Argentina, mientras esté Messi, tiene terreno ganado. Mejoró muchísimo en el sistema defensivo con la inclusión de Demichelis, Biglia fue mucho más que Gago, Higuaín ya abrió la compuerta de los goles y sólo falta saber, ante la salida de Di María, el mejor socio de Messi, cómo organizará por los costados sus llegadas. Veo a los argentinos en la final.

Holanda, con exigencia física enorme, por aquello de los alargues, ha visto como Robben viene descendiendo en rendimiento, porque siempre fue quien empujó y llevó a los naranjas hacia adelante. No luce muy ordenado, aunque esta selección no renuncia con facilidad.

Así el panorama, creo que Alemania y Argentina están en el partidor con opción mayor a la final. Apenas las cuatro selecciones disponen de unas mal contadas 72 horas para ajustar, en medio del gran desgaste emocional, sus formaciones. Por encima de esta rápida revisión, las cuatro están siempre en la élite. Esta vez nadie se coló.

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