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Esta semana tuvimos en el país un evento que recogió a distintos actores de la política mundial, para discutir las oportunidades, desafíos y principales ideas de la que se ha denominado la “Tercera Vía” en política.
Una vía que supera a las antagónicas posiciones de izquierda o derecha. Participaron personalidades como Bill Clinton, Fernando Cardoso, Ricardo Lagos, Felipe González y Tony Blair, quienes en sus naciones han aplicado modelos de centro o centro izquierda, y quienes recogen los planteamientos históricos de sir Anthony Giddens, sociólogo británico, quien fuera hace algún tiempo rector del London School of Economics and Political Sciences.
Lo primero a decir es que este tipo de modelos son atractivos de nombre y de concepción, pero es necesario darles el sustento de políticas, estrategias y tácticas puntuales para que sean realmente efectivos. En cabeza de algunos académicos del mundo, la “Tercera Vía” es una probable “palabra abeja” que suena mucho, conquista más, pero que si no se alimenta de acciones y políticas puntuales, no deja de ser únicamente una teoría atractiva.
Si bien el tema central giró alrededor del principio de búsqueda de la paz, aparecieron reflexiones en torno a encontrar un modelo de “mercado hasta donde sea posible y Estado hasta donde sea necesario”. Algo similar viene de tiempo atrás con el modelo renano que promueve una Economía Social de Mercado (o de Capitalismo Social) y que tiene su origen en la doctrina social cristiana de algunos países europeos. Se trata de un modelo que tiene como principios la solidaridad y la subsidiariedad, en donde se promueven las libertades propias de una economía de mercado, pero reconociendo el rol subsidiario del Estado cuando es necesario y cuando merece igualar oportunidades, lograr equidad o garantizar acceso a los servicios a todos los actores de la sociedad para obtener bienestar. Se trata para muchos de una economía de mercado con interés en la redistribución social, asunto que en un país con altos estándares de inequidad tendría mucho sentido.
Por eso, como complemento a la teoría económica de la “Tercera Vía” valdría la pena revisar los resultados y avances del modelo de Economía Social de Mercado, que tiene aplicación real en el modelo económico alemán con resultados exitosos evidentes después de la Segunda Guerra Mundial. En dicho modelo en particular sobresalen políticas como un sistema de partidos políticos fuertes (institucionalidad), la independencia y cuidado en la política monetaria (para garantizar menores niveles de inflación sin ahorcar el crecimiento), las políticas que eviten el abuso del poder privado o estatal en monopolios o carteles, la defensa de la propiedad e iniciativa privadas, el valor de políticas sociales activas, la fuerte presencia del Estado cuando los sueldos caen por debajo del mínimo vital (lo que supone definir una meta de salario básico para lograr ese mínimo digno de remuneración), una política de seguridad social efectiva para motivar la demanda, la urgente reducción del desempleo con alta prioridad económica, la defensa y cuidado del medio ambiente sin que ello signifique la imposibilidad de un desarrollo productivo sostenible, y la defensa de la libertad del mercado pero con la convicción de que es necesario intervenirlo para corregir sus fallas y asimetrías.
Uno de los propósitos finales en el modelo de Economía Social de Mercado es justamente el logro de la “paz social”, que no es nada distinto que el resultado de un conjunto de estrategias y políticas sectoriales y sociales, pero en especial el resultado de mayores niveles de equidad. El principio es que la verdadera “paz social” es imposible lograrla con altos estándares de inequidad y de imposibilidad de acceso a oportunidades para todos (en especial en justicia, educación, salud y vivienda).
Bienvenido el debate sobre la “Tercera Vía” o sobre una “economía social de mercado”, pero aprovechemos este momento para diseñar políticas y estrategias que efectivamente muevan nuestra economía en la dirección de una tasa de crecimiento estructural más alta de largo plazo y en la que todos los actores de la sociedad tengan más oportunidades y mayores niveles de bienestar social.
José Manuel Restrepo Abondano *
jrestrep@gmail.com / @jrestrp