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Descubriendo Colombia sobre dos ruedas

Bici en la Cima es una travesía para pedalistas aficionados que combina exigencia física, trabajo en equipo y un elemento único, llevar hasta diferentes cumbres de la geografía nacional una bicicleta.

Nicolás Casas, Juan Martín Gómez y Andrés Felipe Vergara, tres de los integrantes de Bici en la Cima 2.0 / Cristian Garavito - El Espectador
Nicolás Casas, Juan Martín Gómez y Andrés Felipe Vergara, tres de los integrantes de Bici en la Cima 2.0 / Cristian Garavito – El Espectador

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A mediados de 2013 Andrés Felipe Vergara, Nicolás Casas y algunos amigos más se reunieron en Bogotá con el fin de planear una travesía en bicicleta por alguna región colombiana. Se propusieron que debía tener exigencia física, trabajo en equipo y contar con un elemento inédito, llevar una bicicleta hasta alguna cumbre colombiana que tuviera relevancia en la geografía colombiana y un significado para los participantes.

Por ello decidieron crear Bici en la Cima, una aventura pensada para pedalistas aficionados provenientes de diferentes profesiones, carreras y estilos de vida, pero que tenían en común el uso de este medio de transporte dentro de su cotidianidad.

En enero de 2014 Bici en la Cima 1.0 se hizo realidad. Nueve ciclistas y dos personas en un carro acompañante, decidieron rodar por una parte del departamento de Boyacá y cubrieron en cuatro etapas los 250 kilómetros que separan a Tunja de Guicán. El grupo visitó algunos municipios como Belén y Guacamayas y ciudades como Soatá. También afrontaron las complicaciones que trae consigo pasar de los 1.300 msnm hasta los 3.400.

Sin embargo, no todo había terminado en Guicán. Los aventureros se habían propuesto llegar hasta la cima del  Ritak’Uwa Blanco, la cumbre más alta de la Sierra Nevada del Cocuy. Luego de un día y medio de ascenso, cumplieron el difícil reto deportivo y mental de llegar con una bicicleta hasta allí. “En medio de lágrimas,  abrazos y satisfacción, en el grupo celebramos la consecución de una difícil expedición que había empezado como una simple idea entre amigos”, recuerda Vergara.

Bici en la Cima 2.0

Luego del éxito que tuvo la primera edición de la travesía, el grupo decidió planificar una segunda para enero de 2015, de esta manera nació Bici en la Cima 2.0. En el nuevo reto, el grupo que pasó de 9 a 18 ciclistas y contó con tres personas en el carro acompañante, se planteó como objetivo el Parque Nacional de los Nevados.

“La primera etapa se dio entre la ciudad de Girardot y Ambalema en el Tolima. Fue toda una aventura porque nos encontramos con partes de la vía que se convertían en trochas e incluso para llegar a Ambalema tuvimos que montarnos, y montar las bicicletas, en canoas para pasar el río Magdalena porque el nivel del agua no permitía que el ferry funcionara”, relata Juan Martín Gómez, estudiante de Ingeniería Civil en la Universidad de los Andes y uno de los nueve integrantes que llegó al grupo para esta segunda edición.

“En el hostal en el que nos quedamos en Ambalema nos dieron un cuarto exclusivo para las bicicletas y fueron muy amables con nosotros. Bici en la Cima nos permitió y nos seguirá permitiendo conocer esa cara amable de Colombia”, recuerda Nicolás Casas, también integrante de esta segunda versión de la aventura.

 Al siguiente día, los 18 ciclistas partieron de Ambalema con destino al Líbano, otro municipio tolimense. Pasaron por el desaparecido Armero y empezaron a enfrentarse con las primeras dificultades debido a los cambios geográficos.  “Cada etapa duraba como una seis horas, obviamente parábamos a hidratarnos o a comer algo. Salíamos antes de que apareciera el sol para evitar su luz”, agrega Gómez, quien dice que se necesita un estado físico aceptable para cumplir con cada etapa, sobre todo con los ascensos, pero lo más importante es ser consiente del trabajo en equipo y sentirse parte de este.

En el tercer día, Bici en la Cima 2.0 partió del Líbano y llegó a Murillo, una población ubicada a 3.000 msnm. “La gente en los pueblos que visitamos fueron muy especiales con nosotros, cosa que no suele pasar en las ciudades y en el entorno al que estamos acostumbrados. Allí piensan en los demás. Por ejemplo en Murillo, una señora preparó comida para toda la caravana. Son seres humildes, lo que sucede es que a veces confundimos pobreza con humildad”, señala emocionado Andrés Felipe Vergara, uno de los promotores de esta iniciativa.  

Luego de salir de Murillo, todavía en el departamento de Tolima, el grupo llegó a Arbolito, municipio de Manizales, Caldas. “Gastamos ocho horas ese día. Fue muy duro y por tal razón al siguiente día descansamos. Teníamos que preparar el ascenso desde Brisas hasta el Valle de las Tumbas a la mañana siguiente”, recuerdan los integrantes y agregan: “Al sexto día subimos hasta el famoso  Valle, punto más alto al que se permite el acceso en el Nevado del Ruíz por cuestiones de seguridad. No subimos todos, pero los que lo hicimos llevábamos al resto en el corazón. Cuando pusimos la cicla en el punto más alto fue un momento emocionante”.

«Solo se llega rápido; pero en equipo se llega lejos»

Para Andrés Felipe Vergara, Nicolás Casas y Juan Martín Gómez, los tres integrantes de Bici en la Cima que dialogaron con El Espectador, el único requisito para entrar a este grupo es querer trabajar en equipo y entender que no es una competencia.

“Proyectos como Bici en la Cima nos ha permitido descubrir una Colombia desconocida, contemplar paisajes únicos que quizás te pierdes si vas en un carro o en un avión. Conoces la cultura de cada pueblo y la calidez de su gente. También es un reto personal, donde te pones una meta y luchas junto a tus compañeros por cumplirla. Por superar barreras que parecen imposibles”, afirman los tres jóvenes.

“Pero más importante aún resulta poder adquirir mayor sensibilidad y sentido de pertenencia por lo público y por los demás. Después de movilizarte en una bicicleta y afrontar dificultades te empiezas a preocupar por las personas que van en silla de ruedas, por la mamá que lleva un coche, por la falta de andenes para movilizarte”, añaden.

Finalmente aseguran que más allá de los gustos o de la rutina de vida de las personas, la bicicleta puede constituirse en una solución a los problemas de movilidad o  de contaminación pero no la solución definitiva. “La bicicleta es una herramienta que no está hecha para todo el mundo pero creemos que si puede ser usada por más gente de lo habitual. No es que seamos activistas de la bicicleta o algo por el estilo, somos promotores y lo único por lo que pedaleamos es buscando un estilo de vida constructivo y propositivo. Ya veremos a cual cima de Colombia llegaremos con nuestras bicis en 2016”.

 

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