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Vía libre a la reforma de salud

Barack Obama consiguió, a última hora, salvar el principal proyecto de su gobierno.

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El presidente estadounidense, Barack Obama, estaba a punto de cerrar su primer año de gobierno con más pena que gloria. A pesar de recibir el Premio Nobel de la Paz y haber conseguido que se aprobara el paquete de salvamento económico, los estadounidenses le estaban cobrando con creces su ambicioso proyecto para reformar el sistema de salud. Lo tildaron de comunista, antiamericano y en las encuestas su popularidad cayó en picada.

Pero en la madrugada de el lunes todo cambió. Después de tantos debates y guerra sucia (la derecha extrema estadounidense llegó a decir que el plan de Obama autorizaba aplicar la eutanasia a los más ancianos), Obama recibió el mejor regalo para Navidad. Los 60 senadores del Partido Demócrata consiguieron los votos que se requieren para aprobar la polémica ley. Sólo basta que el proyecto sea votado en una sesión final mañana o a más tardar el 24 de diciembre, pero este es un simple trámite parlamentario.

Así las cosas, antes de cumplir su primer año de gobierno, Obama podrá presumir, con pruebas en mano, de haber hecho historia. Los demócratas han intentado desde hace casi un siglo con el presidente Teddy Roosevelt crear un nuevo sistema de salud. El último intento lo hicieron Bill y Hillary Clinton, en 1993, sin ningún éxito.

Un sistema enfermo

Se estima que cerca de 40 millones de estadounidenses no tienen cobertura médica y millones más pagan cifras desproporcionadas por un servicio de mala calidad. Sólo los pobres y los ancianos tenían una pequeña protección (Medicaid y Medicare). Sin embargo, los aseguradores pasaban al gobierno unas cuentas de cobro elevadísimas. Por eso las compañías de seguro, que se verán directamente afectadas con la reforma, gastaron millones de dólares en boicotear la ley.

“La reforma es necesaria para poner fin a los abusos de las compañías de seguro, controlar los costos, y proveer estabilidad y seguridad a quienes tienen seguro de salud a la vez que se le extiende cobertura de calidad a quienes carecen de ella. Son reformas importantes para todos los estadounidenses, incluidos los latinos”, explicó a El Espectador el jefe de Prensa Hispano de la sede presidencial, Luis Miranda.

Los republicanos, que en bloque se oponen al plan de Obama, argumentan que la reforma es costosa e ineficiente. “Un sistema sanitario burocrático administrado por el gobierno y que costará cerca de un billón de dólares no es lo que el pueblo estadounidense quiere”, manifestó el presidente del Comité Nacional Republicano, Michael Steele.

Pero los republicanos perdieron ya la batalla. En enero se hará la conciliación del texto aprobado en noviembre por la Cámara de Representantes y el que aprobará el Senado. La diferencia fundamental en las versiones es sobre el aborto: en la de la Cámara, bajo ciertas condiciones, los fondos federales pueden ser empleados para abortar. En la del Senado no.

“Aunque el proyecto no es perfecto con el tiempo puede mejorar”, aseguró el alto consejero político de la Casa Blanca, David Axelrod, quien insistió: “La reforma es, para muchos, indispensable porque el actual es un sistema demasiado caro e ineficiente”.

Desde donde se le mire esta ley supondrá un avance. Según la Oficina de Presupuestos del Congreso, 31 millones de norteamericanos más tendrán cobertura sanitaria entre 2010 y 2019.  En una declaración en la Casa Blanca, el presidente Barack Obama, que ha apostado buena parte de su prestigio político al éxito de la reforma sanitaria, aseguró: “Esta medida marcará la diferencia”.

Puntos clave

1. Con la reforma sanitaria todos los ciudadanos estarán obligados a tener un seguro de salud y quienes no puedan pagarlo recibirán un subsidio del Estado.

2. Las empresas pequeñas tendrán ayudas para asegurar a sus empleados. Las grandes serán multadas si no lo hacen.

3. Las aseguradoras no podrán rechazar a nadie aduciendo condiciones médicas preexistentes ni podrán expulsarlo al contraer una enfermedad grave o de larga duración.

4. Quedan fuera los inmigrantes ilegales.

 

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