Publicidad

De ultratumba

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

A esta selección brasileña del técnico Luiz Felipe Scolari la persiguen y acosan por igual los fantasmas y los mitos vivientes.

Los fantasmas son aquellas comparaciones con el juego que desplegaron en el terreno Pelé, Jairzinho, Zico, Gerson, Rivelinho, Ronaldo, Ronaldinho, para citar sólo algunos de los ídolos de todos los tiempos que lucieron la camisa verdeamarela.

Ninguno de los protagonistas de la actual selección gana en la comparación con la sombra de quienes construyeron los cinco títulos mundiales. Ni siquiera el marquetinero Neymar, producto de la fantasía local de tener un nuevo ídolo a quien venerar, aguanta un parangón con aquellas figuras de otras épocas.

Por ahora, el escurridizo delantero del Barcelona tan sólo puede presumir de ser un producto a futuro, no consolidado en el campo y sin avales en la historia.

Los mitos vivientes son todos aquellos exfutbolistas que hoy ocupan lugares de primicia en los micrófonos de radio y en las cámaras de TV locales. Y entre ellos se destaca Eduardo Gonçalvez de Andrade, más conocido como Tostão, legendario delantero del Mundial de Brasil-70, hoy convertido en agudo crítico del técnico Felipão y su equipo, y quien afirmó tajantemente al periódico El País de España que esta selección brasileña no habría clasificado a la siguiente ronda si el Mundial se hubiese jugado en otro país.

No parece estar lejos de la verdad. A la selección de Brasil no sólo le falta fútbol sino que también carece de credibilidad popular. Expertos en ser os mais grandes en todo sentido, los brasileños bajan hoy la mirada y sin rubor afirman que su selección es un timinho, un equipito, que no sabe para dónde va y carece de estilo y patrón de juego.

El mismo Felipe Scolari alimenta las dudas cuando afirma, en reciente rueda de prensa, que “ahora la selección sí jugará como yo quiero”. Manifestación perniciosa pues alimenta la contradicción y la suspicacia. Entonces, ¿el equipo de las cuatro primeras fechas actuó bajo el influjo de quién? ¿Acaso no era el mismo Felipão el encargado de dibujar el módulo y seleccionar la nómina para ejecutar el plan táctico?

La selección de Brasil está perdiendo con la presión popular y cualquier puesto diferente al de campeón será interpretado como un fracaso en este Mundial. Los jugadores parecen anudados, encadenados, se ven tensos y rígidos. Futbolistas habitualmente titulares en los grandes equipos del mundo no parecen tener alas para levantar vuelo y jugar a su aire. Tan sólo, y por momentos, Neymar quiere desplegar su fútbol.

A la selección canarinha sólo le vendría bien alejarse de la maldición de los fantasmas y hacer caso omiso a los mitos vivientes que la fustigan sin piedad. ¿Podrán conseguirlo ante Colombia?

Conoce más

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido