Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Aunque David Murcia insistió durante mucho tiempo que DMG no funcionaba como una estructura piramidal, las evidencias que ha reunido la Fiscalía y que presentará en juicio contra el principal accionista de la firma intervenida, revelan que era poco el tiempo que le quedaba a la empresa para seguir operando en el mercado, ya que comenzaba a presentar problemas de liquidez. Las comunicaciones interceptadas a los asesores y empleados de Murcia –y que son mantenidas en reserva para que eventualmente no sean declaradas ilegales durante el juzgamiento– señalan que aunque el Gobierno no hubiera intervenido la firma, en noviembre del año pasado, ésta estaba a punto de colapsar, como ocurrió con las otras pirámides en el país. De hecho, la empresa ya presentaba demoras en la devolución de capitales e intereses y cese de pagos.
Y es que los nuevos hallazgos que ha detectado la Fiscalía tras el análisis de los discos duros de los computadores donde era archivada la información de los tarjetahabientes de DMG, señalan que entre los años 2007 y 2008 la cuestionada firma captó 4 billones 796 mil millones de pesos. Aunque para el ente acusador no es claro el origen de los recursos por los que acusa a Murcia del delito de lavado de activos, más allá de señalar que provenían de zonas de Córdoba o Putumayo donde hay una fuerte presencia de grupos narcotraficantes, o hipótesis hasta ahora no demostradas de vínculos con paramilitares o las Farc, la teoría que se fortalece es la de que el gran flujo de capital de la firma venía de los aportantes.
Ya la Fiscalía en la aplazada audiencia de acusación, que continuará el próximo lunes, había dicho que las cifras encontradas en las planillas de la empresa transportadora Transval y en DMG Grupo Holding, sumaban más de un billón de pesos en 2008. Sin embargo, según los discos duros de la firma, esa cifra se quedó corta debido a que la firma manejaba una doble contabilidad, como quedó en evidencia en las visitas hechas por la Superintendencia Financiera y por la DIAN, y en las interceptaciones telefónicas en las que David Murcia Guzmán hablaba del tema.
Paradójicamente ante los cuestionamientos de los que fue objeto antes de la intervención a DMG, el propio Murcia les advertía a sus clientes, a través de un video publicado en internet, que tuvieran cuidado con firmas como DRFE, Global Vital y GHI Grupo. “Hay que tener en cuenta y no descuidarnos al caer en muchas pirámides que están ofreciendo rendimientos altísimos sólo para atraer a muchos incautos que van allí a meter su dinero, sólo para ganar unos pesos adicionales”, señalaba Murcia. A pesar de que para la Fiscalía es evidente que gran parte de los recursos eran utilizados para la capitalización de empresas de papel en Colombia y en el exterior y compra de bienes, un gran porcentaje fue destinado al pago de intereses semestrales a los tarjetahabientes, que salieron beneficiados, que superaban en algunos casos el 100% del valor depositado, o para la adquisición de las mercancías que podían llevar con sus tarjetas prepago.
Por eso, más allá del dinero y las propiedades confiscadas, que superan las 700, para los investigadores es poco probable que haya depósitos escondidos o grandes reservas en paraísos fiscales, porque, en esencia, DMG era una pirámide que, como cualquier otra, estaba destinada a la quiebra.