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“La paz empieza en las cárceles”

El Espectador entrevistó a la ex directora de la ONG Pax Christi, Liduine Zumpolle, a quien las Farc reiteraron como objetivo militar por promover que algunos ex guerrilleros se acogieran a la Ley de Justicia y Paz.

05 de enero de 2009 – 04:05 p. m.

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Según el comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, en los próximos días la Fiscalía General recibirá un listado con 120 nombres de ex guerrilleros que se desmovilizaron y que pidieron ser beneficiarios de la Ley de Justicia y Paz. Lo que le siguió a este anuncio, sin embargo, fue una noticia no grata para la gestora de esta iniciativa y mayor promotora de la ONG Manos por la Paz (que trabaja con desmovilizados de la guerrilla), Liduine Zumpolle: fue nuevamente declarada objetivo militar por las Farc.

¿Cuándo recibió la primera amenaza?

En octubre de 2007, luego de que divulgáramos unos videos con testimonios de portavoces de Manos por la Paz recluidos en distintas cárceles. Eran testimonios auténticos, de gente que no quería volver a la guerra. También eran audaces: al declararse públicamente desmovilizados, pusieron en riesgo a sus familias y a ellos mismos.

¿Por qué el tema de las amenazas está otra vez sobre la mesa?

Por el éxito que ha tenido nuestra labor, que se refleja en los guerrilleros que han decidido acogerse a la Ley de Justicia y Paz. El país tenía que darles la posibilidad de ser gestores de paz. No digo que sean ángeles, pero hay gente que sí podría ayudar a construir Nación.

¿Y el decreto sí ha funcionado?

Cuando se hizo el decreto (que permite que ex guerrilleros, individualmente, se postulen a Justicia y Paz) se prometieron muchas cosas, pero no había la logística para implementarlo. Sólo falta que el Gobierno cumpla, tanta burocracia frena el proceso. Muchos quieren cooperar, dar información sobre secuestrados, fosas, relaciones con políticos… Pero el DAS, la Fiscalía y las instituciones militares son muy celosas entre sí, no cooperan.

¿Cree en la buena voluntad de las Farc sobre el intercambio humanitario?

Las Farc hacen todo lo posible para evitar el proceso nuestro, porque así no podría haber intercambio. Pero eso no es sino trata de personas. Y con tal argumento las Farc podrían estar años manipulando al Gobierno y a las familias de los secuestrados. Eso no tiene nada de humanitario.

¿Cree, como dice el Gobierno, que este es el fin del fin de las Farc?

Creo que se ha avanzado mucho. Las Farc están moralmente muertas, no tienen futuro. Pero falta atacar más el narcotráfico, obtener más solidaridad nacional e internacionalmente. Y claro, prevenir el surgimiento de otros grupos armados.

¿En Europa cómo perciben a esta guerrilla?

En Europa ya no hay más que loquitos trasnochados. Hace poco el apoyo sí era explícito. Las Farc andaban en reuniones de ONG con sus tarjetas, en la ONU. En España y Francia se les veía mucho. Pero luego de lo de Íngrid y del diario de la holandesa se pudo ver cómo utilizaban el terror contra la población y dejaron de ser defendidas, al menos públicamente.

¿Este proyecto tiene futuro?

Son los señores de la guerra los que se divierten con todo este enredo. Los del común quieren la paz. Depende ahora de la voluntad política de los involucrados, porque hay muchos que creen que los guerrilleros son unos bandidos que deberían pudrirse en la cárcel.

¿Por qué apostarle a este grupo de desmovilizados?

Porque la paz empieza en las cárceles. Lo que he visto en Colombia es un fenómeno único.

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