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Aunque Juan Pablo Arenas Abad se moría por recorrer el mundo, murió sin conocerlo. Tampoco supo cómo luciría en su pared su diploma de la Universidad Javeriana, de la que estaba a punto de graduarse como comunicador social. Un arma blanca segó la vida de este joven de 22 años en la Zona Rosa de Bogotá, en la madrugada del pasado 31 de diciembre, y auguró el comienzo de un año vestido de luto para sus padres, su hermana y toda su familia. “Era una persona brillante. Tenía muchos proyectos. Tenía la vida por delante”, dijo Juan Carlos Arenas —su padre— para referirse a su primogénito.
La muerte de Juan Pablo interrumpió un lapso de más de 24 horas sin una muerte violenta en la capital. Un registro extraordinario como pocas veces se ve en esta ciudad. Arenas era reportero web de Blog (una revista para adolescentes de Publicaciones Semana) y, de hecho, hace cuatro meses, el estudiante realizó un video para este medio en el que alertaba sobre los riesgos a los que están expuestos los jóvenes en la Zona Rosa de Bogotá: “Hay menores de edad consumiendo bebidas alcohólicas y también se pueden conseguir sustancias alucinógenas”, expresó como narrador en aquel trabajo.
Con su reportaje, el estudiante puso el dedo en la misma llaga de la que se quejan, desde hace tiempo ya, los vecinos del área. En este perímetro, en el que se encuentra la exclusiva Zona T de Bogotá, convergen exclusivos restaurantes, tiendas de ropa, centros comerciales, bares y discotecas. Pero, a medida que la vida nocturna se ha expandido, la inseguridad ha crecido. Diez días antes de que Juan Pablo fuera agredido en la plazoleta de la calle 85 con carrera 11, la Alcaldía Mayor y propietarios de establecimientos del sector se reunieron para manifestarle a la Policía su preocupación por la venta de drogas y la exposición de los jóvenes a la violencia urbana.
La Fuerza Pública respondió a las peticiones con el incremento de operativos. “Vamos a fortalecer la presencia de la Policía en ese punto, pasando de 170 a, al menos, 220 patrulleros. Sin embargo, esto no es responsabilidad sólo de la policía. Quisiéramos ser omnipresentes, pero tiene que haber participación de toda la comunidad. Los establecimientos tienen que comprometerse más, Codensa tiene que iluminar toda esa zona, se deberán ejecutar acciones administrativas por parte de la Alcaldía”, señaló el comandante de la Policía Metropolitana, general Rodolfo Palomino.
Aunque la hipótesis inicial de lo sucedido fue la de un atraco por indigentes que desembocó en el fallecimiento de Juan Pablo, El Espectador conoció que las autoridades la descartaron por completo. Según testigos, Arenas fue agredido en una riña, al parecer, por un sujeto conocido. Al cierre de esta edición ya se había expedido la orden de captura contra el atacante, pero éste no había sido arrestado aún. La Policía ofrece una recompensa de $10 millones para quien dé información pertinente.
No obstante, que el personal de la Clínica del Country no atendiera a Juan Pablo por no encontrarse dentro de sus instalaciones sino a una cuadra, es una situación que ha generado una fuerte polémica. El secretario de Salud de Bogotá, Héctor Zambrano, aseguró que el caso será revisado por la Superintendencia de Salud y por un tribunal de ética médica. “Los hospitales deben ser conscientes de su entorno social y no limitarse a atender de puertas para adentro”, indicó Zambrano.
Por su parte, la secretaria de Gobierno de Bogotá, Clara López, reconoció que la vulnerabilidad de la Zona Rosa de la capital es un grave dolor de cabeza para la administración municipal. “Las medidas sí vienen operando. Pero sabemos que nos falta de pie de fuerza”, anotó López. No obstante, la funcionaria mencionó “el pacto protector”, un programa suscrito desde abril pasado con padres de familia y algunos colegios y universidades, para evitar el expendio de tabaco y alcohol a menores y que promueve el consumo responsable de los adultos. “Queremos que los índices sean nulos, pero eso no se hace de la noche a la mañana”, concluyó.