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A juicio Rito Alejo del Río

El homicidio se presentó en desarrollo de la denominada Operación Génesis, una de las más exitosas del ex oficial.

26 de diciembre de 2008 – 06:00 p. m.

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Por su presunta responsabilidad en el homicidio del campesino Marino López Mena, la Fiscalía General de la Nación profirió resolución acusatoria en contra del general (r) Rito Alejo del Río Rojas. Esta decisión se produjo tres meses después de que el ex comandante de la XVII Brigada del Ejército Nacional, con sede en Carepa (Urabá antioqueño), fuera detenido en el Club Militar de Bogotá, para que compareciera por sus presuntos vínculos con los grupos paramilitares y homicidio.

La determinación en contra del ex oficial  fue adoptada por un fiscal de la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, tras considerar que el detenido podría ser “autor mediato en estructuras organizadas de poder”. El crimen de López Mena fue cometido el 27 de febrero de 1997 en el poblado Bijao, en cercanías del municipio de Riosucio (Chocó), tras la llamada Operación Génesis. El homicidio ocurrió después de la incursión de miembros del desmovilizado bloque de las autodefensas ‘Élmer Cárdenas’, que operaba en esa zona del país.

El general en retiro, quien se encuentra detenido en la Escuela de Infantería en Bogotá desde el pasado 4 de septiembre, había sido encarcelado en 2001 por orden de un fiscal que lo investigaba por cohonestar con el paramilitarismo durante su paso por la Brigada XVII del Ejército entre los años de 1995 y 1997. No obstante, en ese entonces recuperó su libertad, luego de que la Fiscalía precluyera a su favor la investigación que adelantaba en su contra. Este año, sin embargo, volvió a prisión.

La llamada Operación Génesis, por la que se investiga al general (r) Del Río, se desplegó para contrarrestar el accionar del Bloque José María Córdoba de las Farc. La organización insurgente, que durante años había afianzado su poder e influencia en Urabá, tuvo que refugiarse en la zona del Cañón de la Llorona. Tras la ofensiva armada comenzaron a aparecer las suspicacias en organismos de Derechos Humanos, a tal punto que la ex alcaldesa de Apartadó, Gloria Cuartas, y el segundo comandante de la Brigada XVII, coronel Carlos Alfonso Velásquez, aseguraron que los resultados militares fueron consecuencia de una alianza maldita entre el Ejército y el paramilitarismo.

Entre 1995 y 1997 se escaló el conflicto armado en el Urabá y el Bajo Atrato antioqueño y los homicidios, desapariciones y otras violaciones a los derechos humanos alcanzaron niveles sin precedentes. Arrinconada la insurgencia, la barbarie de las autodefensas se desplegó rápidamente y el coronel Velásquez manifestó que Del Río se hacía el de la vista gorda con los paramilitares. Entre tanto, Cuartas lo acusó de promover patrullajes que se realizaban de manera conjunta entre el Ejército y las autodefensas.

Por los éxitos que logró en contra de la subversión, el general Rito Alejo del Río se ganó el apelativo de “El pacificador del Urabá”. Precisamente en desarrollo de esta ofensiva, a principios de 1997, fue asesinado López Mena. Las organizaciones de derechos humanos no tardaron en reaccionar, pero la justicia sólo vino a tomar cartas en el asunto en enero de 1999, cuando una fiscal abrió investigación previa en contra del ex oficial bajo el radicado número 426. Ese hecho coincidió con que en ese entonces se empezaron a conocer graves señalamientos que lo vinculaban con el accionar criminal de los paramilitares.

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