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Fracaso absoluto

Cero y van tres eliminaciones. La de este sábado a manos de los australes se hace más dolorosa por consumarse en casa y sin mostrar resistencia.

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Primero había sido por un gol, luego una sola unidad fue la que acabó con las posibilidades, pero el sábado en el estadio Atanasio Girardot el punto final de Colombia en la eliminatoria resultó ser el más doloroso de los últimos tres porque al menos en las dos fases premundialistas anteriores, se había llegado a la ciudad de Asunción con posibilidades.

Esta vez la ilusión se extinguió antes de lo esperado y de una manera inaudita porque en lugar de manejar la tempranera ventaja gracias a la viveza de Jackson Martínez, atrás la tricolor pareció muerta en dos minutos, suficientes para que Chile le diera vuelta al marcador, pasara de largo con goleada incluida y gracias a su primer festejo en nuestro país por torneo premundialista, sellara a domicilio otro tiquete suramericano hacia Sudáfrica.

El festejo rival en las despobladas tribunas del estadio medellinense que fueron el fiel reflejo de la poca fe hacia un equipo que lució visitante en el campo y las gradas mismas, donde los cerca de dos mil australes que se ubicaron en la parte noroccidental del estadio se sintieron tan locales como en el Nacional de Santiago.

La superioridad roja no tuvo límite alguno y de no haber sido por Cristian Zapata y David Ospina, la vergüenza habría sido mayor porque si a la simple presión de ganar o ganar para mantener opciones, la que Chile impuso en el campo, apretando a la tricolor desde su propia salida, complicaba y mucho a los de Lara.

Pero los problemas nacieron en la misma formación colombiana porque al igual que aconteciera en el Centenario de Montevideo, a Fredy Guarín y Abel Aguilar la responsabilidad de marca les podía, los nervios provocaban que la pelota se hiciera indomable en sus guayos y ofrecer tantas ventajas con un equipo que al frente le sobraba manejo, técnica y velocidad, era casi un suicidio.

Era tiempo de encontrar respuestas en el banco. La tribuna acabó con su silencio, pero no para dar aliento, sino reprobar la sustitución de Giovanni Hernández y despedir en medio de abucheos a Fredy Guarín que también dejaba el campo. Entonces el ‘burro, burro’ contra Eduardo Lara se apoderó del Atanasio y los chilenos perdonaban en la contra, hasta que el remplazante del 10, Giovanni Moreno, con un zurdazo puso el dos a dos.

Sólo en ese momento parecía renacer la ilusión, pero fue eso justamente porque con los goles de Valdivia y Fabián Orellana, Chile devolvió a Colombia a su triste realidad que obliga antes que a las reflexiones y análisis de siempre, a decisiones para encontrar un rumbo que se refundió desde 1998, es decir, más de una década atrás.

Entonces  la gente apagó sus radios y poco importaba que los uruguayos vencieran a los ecuatorianos en Quito o que Paraguay frenara a Venezuela en el vecino país, ya que la principal tarea no se hacía y aparte el rival daba una lección de fútbol que arrancó aplausos de la afición local y motivó a sus hinchas a que cantaran sin cesar: “Es un carnavaaal, es un carnavaaal, porque Chile va al Mundial”.

Y va a la Copa del Mundo 2010 porque jugó a lo mundialista, mientras los nuestros a lo mismo de todo el torneo, es decir, a poco y nada. Por eso los australes alistan desde ayer maletas para Sudáfrica, mientras Colombia no tiene  otra que pensar en Brasil 2014, pero una cosa es querer y otra llegar, basta  revisar las últimas tres eliminatorias.

“Esto genera gran vergüenza”

EL sábado en la noche, el camerino de la selección de Colombia en el estadio Atanasio Girardot de la ciudad de Medellín parecía literalmente un cementerio. Totalmente decepcionados salieron los jugadores del equipo, al igual que el cuerpo técnico.

Uno de los primeros en dar la cara fue el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Luis Bedoya, quien con tono de desconsuelo total no tuvo más palabras para decir, sobre la eliminación del equipo nacional, que tenía una gran tristeza y un dolor por perder como se cayó ante la selección de Chile.

“La verdad es que no sé ni qué decir, no tengo palabras. Tengo un profundo dolor por esta nueva eliminación al Mundial, el tercero en línea, la verdad siento una gran vergüenza”, agregó el dirigente.

Bedoya anunció que en los próximos días se reunirá con los miembros del Comité Ejecutivo de la Federación para evaluar cada uno de los aspectos que llevaron a la selección a un nuevo fracaso.

 

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