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Lo que está pasando en el país es una paradoja. Mientras que Colombia es uno de los países con más recursos hídricos y exportador de gas, un fenómeno natural como el de El Niño y la falta de infraestructura tienen a los colombianos con los pelos de punta y al Gobierno adoptando medidas de urgencia para evitar un racionamiento de energía, de agua y de gas y hasta han generado polémica en torno a la conveniencia de los tradicionales alumbrados navideños.
Y es que el nivel de los embalses está en el 65%, situación que amenaza con recrudecerse porque la temporada de lluvias de octubre y noviembre será menor a la de los años anteriores, en tanto que para diciembre y enero se prevé que se intensifique el verano, como consecuencia del aumento de temperatura en el Océano Pacífico que caracteriza al fenómeno de El Niño.
Como hay menos agua se tuvo que usar el gas para generar energía, lo que desencadenó un racionamiento del combustible que amenaza con ampliarse. Y así, la prestación de los tres servicios comienza a flaquear, causando otros impactos en la economía. Otra forma de generar energía es con el carbón, mineral que tenemos por montones, pero en la actualidad sólo el 7% de la electricidad que se consume es generada por este material y la planta de Tasajero, en la Costa Atlántica, se encuentra en mantenimiento.
Ante este panorama, el propio presidente Álvaro Uribe tuvo que pedirles a los colombianos que ahorren agua y energía para evitar problemas futuros.
Ya hace algunos días los ingeniero eléctricos agremiados en Aciem sugirieron que este año no se prendiera el alumbrado navideño, situación que generó zozobra y rechazo entre la comunidad, que se inquieta por la falta de lluvias en gran parte del país.
A estas preocupaciones se suma la de la viceministra del Agua, Leyla Rojas, quien denunció que en 706 municipios no cuentan con planes de contingencia para atender una eventual emergencia por falta de agua.
La funcionaria explicó que lo que ocurre es que pese a que están muy cerca de fuentes de agua hay problemas para su abastecimiento y su operación, por lo cual es urgente que se agilicen los Planes Departamentales de Agua, programa en el que se invertirán cerca de $9 billones y que permitirá que unos 1.000 municipios puedan contar con servicio de agua potable durante las 24 horas del día.
A pesar de esta situación, el panorama de estos proyectos no es claro, pues los municipios no tienen claro cómo contratar los Planes Departamentales de Agua, a tal punto que se elevó una consulta al Consejo de Estado para que dé una luz sobre el tema. Mientras tanto, los pobladores siguen sin contar con agua potable.
Pero más allá de este enredo, la funcionaria explicó que las administraciones deben ser más creativas en la búsqueda de alternativas para el aprovisionamiento del líquido.
“Si los lugares de donde se surte el acueducto están bajos, hay que buscar otras fuentes o poner en marcha programas para encontrar agua subterránea a través de pozos, como se está haciendo en Bogotá y en otros municipios”, explicó.
La falta de planes de contingencia no les permite a los municipios saber con cuánta agua cuentan, para cuántos días alcanza o cómo aplicar modelos que permitan reducir el consumo para contribuir a un mejor servicio, recalcó.
Por esta razón el Gobierno pondrá en marcha talleres para capacitar a los municipios y que puedan implementar programas para enfrentar el verano de los primeros meses del año, señaló la Viceministra.
De acuerdo con María Zulema Vélez, vocera de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), la situación que vive el país se podría revertir si las térmicas pudieran generar electricidad al 100% y no al 60% como lo están haciendo.
Agregó que para ello sería necesario que se cambiará el uso de todo el gas y en lugar de surtir al parque automotor, se destinara a la generación de electricidad.
En cuanto a los embalses, hoy están recibiendo un 48% del agua requerida para operar, lo que es un dato positivo, ya que ese indicador estaba en el 38%. Lo que sí inquieta es que el consumo de energía se incrementó 3%, es decir, que de no darse el gas para producir energía, se desocuparían más rápido los embalses, lo que sí pondría en aprietos al país, señaló.
La dirigente gremial dijo que la idea de eliminar la iluminación navideña podría contribuir en alguna proporción.
Frente a este tema el operador y administrador de Energía XM, Pablo Corredor, rechazó la idea de Aciem, por considerar que el alumbrado no representa mayor consumo frente a la demanda del país.
Por su parte, Empresas Públicas de Medellín, que este año invertirá $6.000 millones en el alumbrado navideño, incluyendo la construcción de una infraestructura que le permita a la ciudad mantener fuentes funcionando durante el resto del año, considera que el consumo de energía es mínimo.
El alumbrado navideño entre las 6 de la tarde y las 12 de la noche entre el 6 de diciembre y el 6 de enero consume un gigavatio de energía, que es lo mismo que el consumo de una hora de todos los usuarios de EPM en Antioquia, explicó la compañía.
La idea de eliminar la iluminación no tiene adeptos, pero el fantasma del apagón sigue rondando, por lo que las administraciones públicas nacionales y regionales anunciaron el recorte en el consumo de energía y de agua, para evitar llegar a esta instancia.
Sin embargo, el Fenómeno de El Niño es tan crítico que el ministro del Medio Ambiente, Carlos Costa, admitió que las altas temperaturas que se han presentado en los últimos meses han afectado el nivel de los embalses y, por lo tanto, en algunas zonas de Colombia se ha tenido que llevar a cabo racionamiento de agua.
El funcionario dijo que en Cali, Cúcuta y municipios como Barichara (Santander), la zona de Suárez y La Mesa (Cundinamarca) ya se está restringiendo el suministro de agua.
“Los embalses están en el 65% de su capacidad, tenemos varios municipios con racionamiento, pero ya empiezan a llegar las lluvias. Llevamos dos noches seguidas con lluvias fuertes en el Magdalena Medio, en el sur del Cesar, en Córdoba, en el norte del Tolima. La situación es dura, toca actuar con prudencia”, agregó el Ministro de Ambiente.
Por su parte, el ex ministro Juan Camilo Restrepo, a quien le correspondió manejar el apagón de 1992 siendo Ministro de Minas y Energía, señaló que el tema no es inquietante. “Primero, me parecen bien los llamados a la economía de agua y energía, siempre y cuando no se traduzcan en un exagerado alarmismo. Un llamado a la economía es útil.
Segundo, la información que ha trascendido es que el problema es más delicado en el tema del suministro de gas que de energía eléctrica. Los embalses están en un nivel normal para la época, no hay por qué crear alarmismos”.
Restrepo concluyó diciendo que el problema de la energía hoy está concentrado en el suministro de gas.