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No todos los fenómenos de ‘El niño’ son iguales

Expertos hablan de las diferencias entre cada uno de ellos.

08 de octubre de 2009 – 10:49 p. m.

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Cada cierto tiempo, sin que nadie pueda predecir con exactitud cuándo, las aguas superficiales del océano Pacífico comienzan a calentarse. Los habitantes de las costas peruanas, hace varios siglos, bautizaron a este fenómeno climático como El Niño porque solía aparecer hacia finales de diciembre, coincidiendo con las fiestas religiosas.

Esa “fiebre marina” trastorna el clima del continente americano. En algunas regiones llueve con más intensidad y en otras se hacen intensas las sequías.

La frecuencia de aparición de El Niño ha variado, según Ricardo Lozano, director del Ideam, muy posiblemente por cuenta del cambio climático y la alteración de la atmósfera del planeta. Antes, aparecía cada siete u ocho años. Hoy, ese patrón se alteró y el fenómeno se repite con más frecuencia. El último se registró en 2006.

“Todos los ‘niños’ son diferentes el uno del otro”, señaló Lozano. El de este año, según los meteorólogos que trabajan a su lado en el Ideam, ha sido catalogado como moderado y con un énfasis más hacia Centroamérica que hacia el sur del continente. En 1997, cuando se dio uno de los fenómenos más fuertes de los que se tenga registro, las temperaturas oceánicas aumentaron 5ºC. Aquel difícil año, las pérdidas económicas en todo el mundo llegaron a los  US$33.200 millones y las víctimas humanas fueron 24.120. El fenómeno de este año está lejos de ser tan grave: las temperaturas en el océano apenas han aumentado entre 1,2 y 1,4ºC.

Aun así, ese pequeño incremento se traduce en un aumento de lluvias en zonas como la Amazonia, el Piedemonte Llanero, la Orinoquia y norte del Pacífico, y un clima seco en el resto del país.

Lozano señaló que la disminución en las precipitaciones podría llegar a ser del 30% con las consecuencias que esto trae para los distintos sectores productivos y la producción hidroeléctrica.

La principal preocupación de los expertos es lo que pueda pasar entre finales de diciembre y febrero, época cuando el país vive su temporada seca, esta vez agudizada por cuenta de El Niño.

“Todavía hay tiempo para prevenir lo que pueda pasar en la temporada seca. Hay que aprovechar las lluvias de esta época. La idea es hacer una utilización racional de los recursos”, señaló Lozano. Su llamado es a que todos los sectores, agrícola, energético, el sector salud y el transporte, tomen medidas para reducir su vulnerabilidad ante el riesgo moderado de este año. Algunos acueductos, por ejemplo, tendrán que bajar las bocatomas para aprovechar los bajos niveles de los ríos que los alimentan.

 

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