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Los estragos de la pandemia han ido más allá del plano de la salud. Las medidas de distanciamiento para mitigar la propagación del virus no solo han afectado sino también recrudecido problemáticas de otros sectores, como la economía y la educación. La brecha digital, por ejemplo, se hizo evidente al demostrar que no todos los estudiantes podían tomar clases de forma remota, por varias razones: bien sea porque en sus casas no tienen conexión a internet, no tienen dispositivos mediante los cuales conectarse o porque sencillamente el alumno o su acudiente carecen de habilidades digitales para participar de la educación virtual.
Cifras manejadas por la Secretaría de Educación del Distrito muestran que en la ciudad hay alrededor de 124.000 estudiantes de colegios públicos (de secundaria y media) que no tienen dispositivos ni conectividad en su hogar. “Esto significa que el 35 % de los alumnos han tenido dificultades para participar de los procesos de educación remota durante la pandemia”, afirma la entidad.
También, como lo dice William Agudelo, presidente de la Asociación Distrital de Trabajadores y Trabajadoras de la Educación (ADE), todo esto ha generado una precarización en la calidad de la educación, pues, para muchos, “esta no ha sido virtual, sino remota. Con guías unos días sí y otros días no”.
No obstante, hay que recordar que el Distrito avanza en su estrategia de alternancia, mediante la cual busca que los alumnos vuelvan a las clases presenciales. Hasta el momento casi cien de 400 colegios públicos han participado de esta iniciativa, lo que ha significado el regreso a las aulas de más de 16.000 estudiantes y cerca de 1.500 maestros.
Si bien esto mitiga los vacíos en la educación que la pandemia agudizó, la brecha digital sigue siendo uno de los focos más urgentes por atender. Por esta razón, otra de las estrategias que tiene el Distrito es entregar en los próximos días más de 100.000 tabletas y computadores portátiles a estudiantes vulnerables de la ciudad. A este programa se le conoce como Ruta 100 K y cuenta con aliados como Microsoft Education, organización que ayudará a fortalecer los procesos de conocimiento y manejo de los dispositivos, para así garantizar que los beneficiados sabrán cómo conectarse a clases y aprovecharlos para el desarrollo de sus tareas.
Lo anterior es importante, porque la brecha digital no se traduce solo en conexiones a internet y disposición de equipos. A estas el Ministerio de las TIC agrega otras dimensiones como la motivación (que es el valor que las personas le dan al uso de estas tecnologías y las barreras que les impiden acceder a ellas), las habilidades digitales y el aprovechamiento (la forma en la que se usan estos dispositivos).
Datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), publicados en 2017, muestran que la localidad con mayor acceso y uso a dispositivos tecnológicos fue Teusaquillo, donde el 91 % de su población usa un teléfono celular, el 88 % usa un computador o una tableta y el 89,8 % usa internet. En contraste, Sumapaz fue la localidad con menores indicadores en esta materia, ya que allí el uso de estas tecnología fue del 72 %, 29 % y 39,6 %, respectivamente.
En cuanto a apropiación del internet, estas dos localidades vuelven a estar separadas de extremo a extremo, ya que Teusaquillo reportó que el 89 % de sus hogares hacía un uso semanal del computador, mientras que en Sumapaz este indicador fue cercano al 30 %. En cuanto al uso de internet para actividades complejas, la primera registró el 62 % de sus hogares, mientras que la segunda apenas supera el 10 %.
En cuanto a las razones por las que no se utiliza internet, la respuesta más popular fue “no lo conoce o no sabe usarlo” (en Barrios Unidos, Sumapaz y Teusaquillo el porcentaje de esta respuesta fue del 54 %); seguida por “no necesita o no está interesado” (la localidad que más dio esta respuesta fue Rafael Uribe Uribe, en un 38 %), y “los considera costoso” (siendo Usme la que más acudió a esta respuesta, en el 22 % de los casos).
Según Juan Carlos Pinzón, presidente de la fundación para el progreso de la región capital Probogotá, la realidad que está mostrando la pandemia sobre la brecha digital podría terminar en un recrudecimiento en violencia e inseguridad y, a largo plazo, un deterioro en la competitividad de la ciudad. “La conectividad debería convertirse en un servicio esencial”, afirma el directivo.
En esta propuesta coincide Andrés Mauricio Castilla, subsecretario de Educación. “La capital debe avanzar hacia que el internet se convierta en un servicio público esencial. Las grandes ciudades han hecho esfuerzos para que sea un derecho fundamental. Es un tema de muchos recursos. Hemos investigado sobre quiénes tienen posibilidades de red. La ETB es la empresa que tiene mayor cobertura en la ciudad, pero compite con otros actores”, menciona.
Por su parte el Ministerio de las TIC considera que hacer del internet un servicio público esencial tendría pocos efectos prácticos, desde un punto de vista jurídico, pues, “a diferencia de los sectores que actualmente son calificados como servicios públicos esenciales, el servicio de internet tiene una oferta comercial relativamente amplia y una forma de provisión que no hace probable la suspensión total del servicio por motivos de huelga”, asegura.
En suma, para que Bogotá cierre su brecha digital debe mejorar el acceso a conexión a internet, aspecto en el que sería importante fortalecer alianzas con el sector privado; además de fortalecer las habilidades digitales y la disposición de herramientas tecnológicas, y su aprovechamiento productivo. Con este panorama, la pandemia representa una gran oportunidad para avanzar en esta materia.