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Justicia rusa impone 30 días de prisión preventiva al opositor Alexéi Navalny

Este lunes el opositor se enfrentó a una audiencia judicial en una estación de policía cerca del aeropuerto donde fue arrestado. Su abogado se enteró de la audiencia solo unos minutos antes de que sucediera. La Unión Europea, Estados Unidos, Alemania, Francia y Reino Unido pidieron su liberación inmediata.

El líder de la oposición rusa Alexei Navalny y su esposa Yulia son vistos en el punto de control de pasaportes en el aeropuerto Sheremetyevo de Moscú el 17 de enero de 2021. La policía rusa detuvo al crítico del Kremlin Alexei Navalny en un aeropuerto de Moscú poco después de que aterrizara en un vuelo desde Berlín
El líder de la oposición rusa Alexei Navalny y su esposa Yulia son vistos en el punto de control de pasaportes en el aeropuerto Sheremetyevo de Moscú el 17 de enero de 2021. La policía rusa detuvo al crítico del Kremlin Alexei Navalny en un aeropuerto de Moscú poco después de que aterrizara en un vuelo desde Berlín
Foto: AFP - KIRILL KUDRYAVTSEV

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Un tribunal ruso ordenó este lunes encarcelar por 30 días al opositor Alexéi Navalny que llegó este domingo a Moscú desde Alemania. “Navalny queda detenido durante 30 días hasta el 15 de febrero”, indicó su abogado Vadim Kobzev en su cuenta Twitter.

Este lunes, el opositor se enfrentó a una audiencia judicial en una estación de policía cerca del aeropuerto donde fue arrestado. Su abogado se enteró de la audiencia solo unos minutos antes de que sucediera. “No entiendo lo que pasa. He visto muchas parodias de justicia, pero esta es la ilegalidad más completa”, declaró Navalny en un video difundido en Twitter por su portavoz Kira Yarmysh, quien agregó que la policía no había permitido ingresar a todos los periodistas a la audiencia.

Ver más: Policía rusa detiene al opositor Alexéi Navalny en el aeropuerto de Moscú

“La policía explica que decidió realizar una visita a la Dirección de Asuntos Internos para que pudieran asistir los periodistas. Pero no se permite la entrada de periodistas, no se toman papeles con solicitud de acreditación y, al parecer, se cortó la llamada, para no abrir a nadie”, dijo Yarmysh. Solo se permitió la entrada a la sala a periodistas del diaro Life Shot (a favor del gobierno) y del canal de televisión estatal Rossia, dijo la portavoz de Navalny.

La Unión Europea, Estados Unidos, Alemania, Francia y Reino Unido pidieron su liberación inmediata. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos también se sumó a este llamado. El activista anticorrupción y enemigo jurado del Kremlin, de 44 años, acusa al presidente Vladimir Putin de haber ordenado su asesinato envenenándolo con Novichok, lo que Rusia niega.

Ver más: Agencia mundial de armas químicas confirma que Alexei Navalny, líder opositor ruso, fue envenenado

“El viejo en su búnker tiene tanto miedo que se rompe y tira el código de procedimiento penal a la basura”, añadió Navalny, en referencia al presidente Putin y al hecho de que un tribunal puede reunirse en una comisaría. El FSIN, el servicio penitenciario ruso, acusa a Navalny de haber violado las medidas de control judicial al irse al extranjero para recibir tratamiento.

Nueva acusación

El servicio penitenciario había advertido el jueves que Navalny sería arrestado a su regreso por violar el control judicial que se le había impuesto como parte de una sentencia de cinco años de prisión suspendida por malversación de fondos, que el oponente considera que tiene motivación política.

Desde finales de diciembre también es objeto de una nueva investigación de fraude por sospechas de haber gastado 356 millones de rublos (4,8 millones de dólares) en donaciones para su uso personal. Su regreso el domingo fue convulso y docenas de sus seguidores que fueron a recibirlo al aeropuerto de Vnukovo fueron arrestados por la policía antidisturbios.

Luego el avión de Navalny, acompañado por muchos periodistas, fue desviado en el último minuto a Sheremétievo. Su arresto y separación de su esposa Yulia en el control de pasaportes tuvo lugar bajo la mirada de numerosas cámaras.

Una persecución

En su vuelo a Moscú, Navalny dijo que estaba “muy contento” de volver y que no tenía miedo de ser detenido. “¿Seré detenido? Es imposible, soy inocente”, dijo irónicamente. La oenegé Amnistía Internacional dijo que Navalny era víctima de una “campaña implacable” de las autoridades rusas.

El presidente del Consejo Europeo Charles Michel, Francia, Alemania y Polonia han pedido su liberación “inmediata”, al igual que la futura administración del presidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden. El jefe de la diplomacia de Estados Unidos, Mike Pompeo, denunció por su parte un intento de “silenciar a Navalny”, mientras que el ministerio británico de Relaciones Exteriores manifestó este lunes su “profunda preocupación”.

Ver más: Los expertos en toxinas que siguieron a Navalny antes de su envenenamiento

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos pidió además “una investigación exhaustiva e imparcial sobre su envenenamiento”. Ante esta avalancha de críticas, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Lavrov, respondió que los occidentales atacaban a Rusia para “desviar la atención de la profunda crisis que sufre el modelo de desarrollo liberal”.

El caso Navalny “es un asunto de las fuerzas de seguridad” y se trata “de hacer respetar la ley”, agregó. Navalny había caído repentinamente en coma en agosto mientras regresaba de una gira electoral en Siberia. Inicialmente hospitalizado en Omsk, fue evacuado a un hospital de Berlín bajo la presión de sus familiares.

Desde entonces tres laboratorios europeos llegaron a la conclusión que el oponente había sido envenenado por un agente nervioso de tipo Novichok, desarrollado en la época soviética con fines militares, una conclusión confirmada por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ).

En gran medida ignorado por los medios rusos, Navalny sigue siendo la principal voz de la oposición gracias a una gran audiencia en las redes sociales (su canal de YouTube tiene 4,8 millones de suscriptores) y a sus investigaciones sobre la corrupción de las élites y del entorno de Putin. Sin embargo, su notoriedad sigue siendo limitada fuera de las grandes ciudades. Según un sondeo realizado en septiembre por el centro independiente Levada, sólo el 20% de los rusos aprueban su trabajo.

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