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Tienen dos plantas de energía 100% renovable y su apuesta es que este recurso sea más barato, más limpio y digital. De eso se trata la historia de emprendimiento y liderazgo hoy en El Espectador. Algunos datos para comenzar: la inversión en esas plantas fue de $85.000 y $90.000 millones, producen 3,2 gigavatios hora que equivale al consumo de unos 30.000 hogares, proyectan disminuir 339 toneladas de CO2 anualmente, cuentan más de 4.100 clientes y superan los 2.000 proyectos instalados. Todo comenzó en Medellín y ahora ya están en cuatro países. Juan Esteban Hincapié, uno de los cofundadores de Erco, bienvenido a la redacción de El Espectador.
Gracias por la invitación. Muy contento de estar acá.
Bueno, con muchas ganas de saber qué es lo que hacen en detalle porque ustedes tienen una historia por contar y con la novedad de que son catalogados ya emprendedores de alto impacto…
Muchas gracias. Aquí estamos listos y lo que necesiten para contar la experiencia. Yo creo que lo más importante es que podamos transmitir todo ese conocimiento que tenemos para que otros emprendedores se animen a hacer lo que nosotros estamos haciendo.
Esa es la idea. De eso se trata esta sección de Emprendimiento y liderazgo. Me contaban por ahí que usted ha estado metido en varios negocios, en la creación de varias empresas, pero quiero preguntarle de entrada a qué se dedica Erco.
Nosotros somos una empresa de energía. Básicamente ofrecemos energía limpia, económica, digital, como lo dices, pero yo creo que lo más importante es que los negocios que nosotros tenemos son enfocados 100% en el cliente.
Al cliente nuestro, que es residencial o comercial o industrial, le ofrecemos ahorro, optimización de energía y finalmente sostenibilidad, porque la energía viene de planta limpia.
Yo creo que eso es muy importante ahora. Entonces, en resumen, sería: nosotros ofrecemos a nuestros clientes reducir su factura de energía y que sean más sostenibles.
Bueno, eso está bueno eso de reducir la factura de energía. Justo estamos escuchando noticias que van a subir el precio del gas hasta un 36% y eso obviamente le va a pegar a toda la cadena, a los restaurantes, al consumo, a todo. Y entonces uno escucha la historia de ustedes hablando de energía un poco más barata a las residencias, a las casas. ¿Cómo se genera la energía en Colombia, para ir entendiendo un poco en qué parte de ese eslabón están ustedes?
Perfecto. Digamos que hay dos formas. Está la generación grande, que son las hidroeléctricas de toda la vida, que están lejos de las ciudades. Viene por transmisión a las ciudades, de ahí se distribuye a la redy pór ahí llega al usuario final.
Nosotros tenemos dos modos de llegar al usuario final. El primero es tradicional, y es que tenemos granjas muy grandes, como si fueran hidroeléctricas, llevamos la energía por transmisión y la distribuimos por la red. O la otra es que uno puede instalar paneles solares en su empresa o en su casa y consumir directamente de esa generación. Esa es la forma más, digamos, económica. En lo que más puedes ahorrar es asignando tu propia energía, en tu techo. Ahí, de entrada, logramos ahorros, disminución de la factura, del consumo de la red de entre 30 y 50% hasta el 100%, obviamente con condiciones así. El ahorro puede ser por kilovatio hora. Te puedes estar ahorrando 20% del costo actual de la energía, que es mucha plata.
Para ver: El exitoso emprendedor detrás del ecosistema de movilidad llamado Gopass
Juan Esteban, es un tema que lo alcanzamos a hablar en la previa de esta entrevista y quiero entrar en detalle. Las hidroeléctricas almacenan el agua, ahí la sueltan por unos gigantescos, muy amplios, y con esa caida mueven unas turbinas más grandes que un avión. Y cuando esas turbinas giran a gran velocidad es cuando se genera la energía, pasa a unos convertidores y luego los ponen en la red, la distribuyen en las torres que vemos por todo el país y por ahí es que, poco a poco, nos va llegando a cada región, ciudad, casa. Pero usted habló de granjas. ¿Qué es una granja solar?
En un lote gigante de terreno, montamos una estructura de aluminio-acero, sobre esa estructura ponemos unos paneles solares y capturan la energía, generando electricidad. Con la radiación del sol se mueven unos electrones y esos electrones se mueve a través de unos cables. Los llevamos al convertidor, similar al de las hidroeléctricas, lo conectamos a la red y ya lo movemos hacia nuestros consumidores. Es muy similar a la generación de energía con hidroeléctrica.
Dijo aluminio y habló de los paneles solares. Esos paneles solares de dónde salen: ¿los importan?, ¿los hacen ustedes? ¿Cómo funciona eso?
Esos paneles son importados. El 90% de la producción de paneles solares está en China. Es que la materia prima es el silicio y otros componentes más específicos químicos, y China controla la producción de los mismos. Entonces es el líder mundial.
Importamos los paneles de China, la estructura se construye con empresas locales. Y ahí ya nosotros lo que ponemos es la mano de obra, la estructuración y finalmente la tecnología para gestionar las plantas.
Listo, entendido. Con ese modelo han llegado, si no estoy mal, a cuatro países. ¿Cómo ha sido eso, Juan Esteban, cómo ha sido lograr que en Colombia, primero, los escucharan? Porque todo arrancó por Colombia y luego llevar un modelo exitoso a países como Brasil, al mismo Estados Unidos, que es un mercado tan competido, no debe ser nada fácil…
Si lo púdiera resumir en una palabra: difícil. Fue difícil. Cuando comenzamos en Colombia nadie nos conocía, súper chiquitos, fue con los cercanos, con los papás de los conocidos, pues porque nosotros teníamos 20 años, no conocíamos a muchas personas y empezamos de a poquito. Y ahí viene uno de los mensajes más importadores y es que las cosas buenas toman tiempo para construirse, eso no es de la noche a la mañana. Llevamos 13 años trabajando en este sueño.
Y la otra, la de los países: eso fue un poquito de locura de nosotros, porque no pensamos que eso fuera a ser tan difícil. Ingenuidad. Y es como que uno no sabe lo que le espera en otro país. Pero nos ha ido bien. Ya tenemos Estados Unidos, Panamá y Brasil más consolidado. Ya, digamos, que están tomando inercia, pero nos tomó tres, cuatro años para que tomara la inercia que nos gusta y pues ya, ya estamos mucho más fuertes allá.
Yo le quiero ahora preguntar por la historia del emprendedor, que es en últimas la que siempre nos convoca en este tipo de entrevistas. ¿Cómo arrancó todo Juan, como fue pasar por allá por EAFIT, también por la Nacional con posgrado y por el Inalde con un programa de alta dirección? ¿Cómo arrancó todo?
Nosotros, Juan Camilo -mi socio y yo-, somos ingenieros mecánicos de la Universidad EAFIT. Eso es una historia extraña porque un día me operaron, yo no me podía mover, entonces estaba en la casa una semana sin ir a la universidad y encontré un libro que me habían prestado de termodinámica, un tema súper técnico de energía térmica y empecé a estudiar. Al final había una parte de energía solar. Nunca lo había escuchado, me apasionó mucho y le dije al ahora socio: montemos una compañía…
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Pero eran estudiantes de universidad…
Sí, éramos estudiantes. Estábamos en los últimos semestres. Trabajamos con equipos de investigación y empezamos a estructurar la idea. De hecho la universidad, el Semillero, fue uno de nuestros primeros clientes. Compramos unos equipos y empezamos a medir temperatura, entramos a trabajar con agua caliente, y esa fue como nuestra esencia. Difícil porque nosotros no teníamos con qué comprar los equipos, no teníamos con qué pagarnos salarios, entonces lo hacíamos todo nosotros: trabajamos todo el día y por las noches instalamos o los fines de semana. Éramos Juan Camilo y yo, literal, instalando los proyectos. Pero llegó el momento de: o instalábamos o vendíamos. Entonces cuando instalamos no vendíamos mucho.
A los primeros empleados no teníamos cómo pagarles, entonces les dimos acciones. Pero yo creo que por eso era interesante y creo que nos enseñó un valor fundamental que tenemos hoy en la compañía y es saber cuidar los recursos. Nosotros cuidamos muy bien lo que tenemos porque venimos de no tener absolutamente nada y si nos entraba $ 1 millón, no nos gastábamos ni $10.000 en un buñuelo porque había que estar ahí cuidando la caja de la compañía. Esas fueron las bases de lo que hemos construido ahora.
¿Cómo fue ese primer proyecto? Siempre he creído que el escenario real que prueba cualquier idea de negocio es lograr la primera venta, que es cuando uno de verdad se enfrenta a alguien a decirle: yo tengo un producto o un servicio valioso que le agrega usted valor. Y que alguien se meta la mano al bolsillo y diga: le creo. ¿Cómo fue ese primer o esos primeros negocios y cómo lograron que confiaran en ustedes?
Los primeros cuatro negocios fueron con la familia, digamos que esos los descartamos, porque obviamente nos iban a ayudar. Pero ya después llegó el 5º, donde ya teníamos la experiencia de la familia.
A los primeros clientes los movía mucho la sostenibilidad y el ser pioneros, el entender que una tecnología nueva, pues en esa época y que probablemente nadie la estaba usando, eso los movía, entonces digamos que eso fue una de las cosas iniciales. Sin embargo, también había ahorros.
Nosotros los convencimos mostrando los beneficios y yo creo que aceptó porque el precio de nosotros era un poquito por debajo del mercado. Él dijo: pelados nuevos, más barato, no hay mucho riesgo, sería pionero en la zona y ahí salió.
¿Y ahí qué hicieron? Cuéntenos. ¿Fue poner algunos paneles solares?
Ahí pusimos una cosa que en esa época trabajamos, que se llama calentadores solares. Son unos tubos de vidrio conectados a un tanque. Eso fue un dolor de cabeza. Lo instalamos Juan Camilo y yo, nosotros no somos expertos. En esa época no éramos expertos en eso, o sea, éramos muy buenos ingenieros, le calculamos la radiación y sabíamos la temperatura, que llegaría a 38, pero éramos regulares para instalar. Se nos estalló uno en la mano, Esteban, otro de los socios, tiene una cortada en la mano desde esos tiempos. Las camisetas se nos llenaron de la pega roja que le echamos a los tubos para que eso sellara. Una cosa que nos pasaba mucho es que poníamos la tubería y la pegábamos, pero cuando menos pensábamos, se estallaba y saliá por todas partes. Inundamos una casa…
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Jajajajajajajaja…
Y un día, por ejemplo, como a las 8 de la noche, hubo un problema, nos tocó a Juan Camilo David subir allá y nos agarró una lluvia como las diez. Salimos mojados de pies a cabeza, tomamos un chocolate en un restaurante para calentarnos. Y llegué a mi casa y mi mamá dice: ¿ustedes qué están haciendo? ¿Por qué hacen eso? Mejor consígansen un trabajo de verdad. Hubo un momento en donde dije: ¿será? ¿Me va tocar dejar esto? Pero nos gustaba mucho y eso era lo que nos movía, esa pasión de lo que hacemos.
¿Y en qué momento, Juan, porque creo que esa es la parte que a todos nos gusta, esa historia de resiliencia que es muy colombiana, el negocio toma cuerpo, que estaba funcionando, que el emprendimiento no era solo una idea, sino que ya estaba dando números y que ya podían contratar gente?
Yo creo que tardó como por ahí un año y medio, digo yo. ¿Cómo sobrevivimos? Era raro, pero fue como promesas de compra. Entonces llegaba alguien, nos decía: tengo un proyecto y les voy a comprar tanto. Y nosotros: “Ese es el proyecto es el que nos va a cambiar la vida, y trabajamos y trabajamos y trabajamos y eso era el impulso para seguir trabajando. No salía. Muchos de esos ni siquiera salieron, pero estábamos terminando un proyecto y nos llegaba algo que no nos cambió la vida, pero nos daba dos meses más de vida.
Oxígeno…
Oxígeno. Teníamos un proyecto que nos inspiraba, nos daba el empuje para seguir. No llegaba, pero llegaba otro chiquitico, entraron otros, empezamos a vender energía solar fotovoltaica pues que es la que tenemos ahorita, principalmente que genera energía eléctrica. Eso no da mucha plata, eso no se vendía tanto. Entonces empezamos a vender iluminación LED.
Ajá…
Juan Camilo, Esteban y yo, los tres principales de la compañía, instalábamos bombillos en todas las casas. Eso no era tan difícil, pues tenía sus problemitas, instalamos bombillos, cambiamos el viejito, poníamos el nuevo. Al mes vendíamos 5 millones de pesos en bombillos y con eso sobrevivíamos. O sea, nos quedaban 2 millones de pesos, le pagamos 500.000 a Juan Camilo, 500.000 a Juan Esteban, 500.000 a Esteban y 500.000 para sobrevivir.
Y eso fue tomando tracción. Eso por ahí fue. Digamos que encontramos ese modelo de iluminación LED que nunca fue nuestro objetivo.
Era para soportar al negocio…
Exacto. Y entonces ahí empezamos a ir creciendo, empezar a encontrar clientes más grandes y fue tomando tracción, tracción y ya como a los dos años ya éramos mucho más robustos. De ahí contratamos nuestro primer empleado, que era un instalador, y ni siquiera lo contratamos. Era como que cada que teníaamos una instalación, lo fuimos llamando. Luego contratamos a Carlos, que fue uno de nuestros primeros empleados y se volvió un socio porque le pagamos con acciones, y de ahí ya empezó a tomar tracción la compañía.
Una historia interesante. Bueno, ahora yo quiero preguntar por algo más macro a nivel general y es: ¿cualquier persona en Colombia, Juan Esteban, cualquier persona en Colombia puede instalar un panel solar? Cualquier persona en Colombia puede decir ya no quiero, en el caso de nosotros acá en Bogotá, más la energía de Codensa, y me auto beneficio de, no sé, los paneles solares que instalé en el techo de mi casa?
Eso es posible siempre y cuando tenga techo, porque la unidad residencial es, pues, más difícil con techos compartidos, entonces no se puede beneficiar una sola persona, sino que tendría que dar a toda la unidad. Pero si tú tienes un techo o un patio en donde puedas instalar, se puede hacer. Está permitido. Ya hay regulaciones, en el 2012 no había, salió en el 2014 la regulación y ahorita ya está muy desarrollado. Se puede sin ningún problema.
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O sea, solo hay que contactar a empresas como la suya y ya eso funciona. Pienso como consumidor, sobre todo ahora que está todo tan caro y el clima está cambiando tanto y cada vez tenemos más sol. ¿Cómo hace el contador para entender que ya no es la energía de Codensa, sino la que viene del del panel solar?
Estás muy técnico con esas preguntas, pero hay un medidor bidireccional, o sea, ya no mide solo de consumo, sino que también cliente que uno genera. Entonces digamos que hay dos tipos de sistemas. Es importante aclararlo: un sistema que no tiene baterías, es decir, lo que genera te lo consumes.
Directo…
Directo. Entonces, como está cerca del centro de consumo, la electricidad busca siempre el camino de menor fricción, por así decirlo, entonces se consume inmediatamente en el lugar. Si tú tienes un sistema, siempre vas a consumir de tu sistema. Cuando no tienes energía de tu sistema por cualquier motivo, ahí tomas energía de la red, entonces energía de Codensa o de EPM en Medellín, pues, del operador en con el que estés.
Y cuando tienes excedentes de energía porque no consumes tanto, lo entregas a la red y la red lo toma como un crédito y después te lo compensa. Es un balance. Al final del mes uno puede llegar a cero, puede llegar a que le debe a la comercializadora o que la comercializadora le debe a uno le tienen que pagar.
Es una explicación técnica, yo la entendí, uno se da cuenta de que ya es posible, que no es solo un tema de las grandes empresas o lo que uno veía en videos hace 15 años en China en casas autosuficientes, que ya hoy es posible acá, con emprendimientos, con empresas como la de ustedes.
Hay una cosa que no te expliqué: hay gente que dice: pongo los paneles, pongo baterías y almaceno. Básicamente tienen la red como respaldo, pero consume 100% de su sistema solar, entonces se va a la red, tiene 24 horas de consumo solar, entonces nunca pierde la energía, siempre están conectados.
Buena, está buena esta historia. Juan, es momento de El pitch.
- Juan Esteban, tiene 60 segundos para vender su idea de negocio y convencer a la audiencia de El Espectador de invertir en usted y en su negocio.
Nosotros somos Erco, una compañía de energía limpia, económica y digital. Tenemos un ecosistema de energía. Básicamente construimos los proyectos, generamos energía y finalmente la comercializamos. Entonces estamos integrados en toda las cadenas. Eso nos permite ofrecer a los consumidores industriales, comerciales y residenciales, ahorros en su factura, sostenibilidad porque toda nuestra energía es limpia y puede reducir su huella de carbono. Pero además de eso, optimización. Nosotros entendemos con nuestra tecnología cómo consumen los usuarios y nuestro equipo es capaz de darle recomendaciones especializadas a cada persona, para que reduzca su consumo de energía. Entonces, a pesar de vender energía, nosotros queremos que nuestros usuarios reduzcan consumos, sean más sostenibles y ahorren más en su postura de energía.
- Sostenibilidad ante todo. Juan, ¿cuál fue su peor error pero del que más aprendió?
Esa es muy difícil, hemos tenido muchos. Yo creo que el mayor error fue en una ronda de inversión, la valoración fue muy bajita y yo creo que nos apresuramos mucho para recibir la plata, pero… en ningún momento nos arrepentimos porque digamos que con eso aprendimos mucho y entendimos muy bien cómo funcionaba el mundo del emprendimiento y eso nos ha dado muchas herramientas para hoy ser la compañía que somos.
Entonces, obviamente nos equivocamos en ese momento, pero esa equivocación nos permitió entender que teníamos que aprender mucho más del mundo de inversión. Nos capacitamos, nos formamos. No solo el inversionista que entró nos ayudó a formarnos y a crecer como profesionales. Y yo creo que eso fue un aprendizaje muy importante que tuvimos.
Al final el emprendimiento es eso, es que uno tiene que ir pasando etapas e ir creciendo a medida que la compañía crece. Yo creo que esa es la cosa más importante que debe pasar.
- El aprendizaje sobre el error, que es lo que siempre le enseñan a uno en las escuelas de administración y a uno se le olvida entenderlo así. Si pudiera cambiar una regla de los negocios, ¿cuál sería y por qué?
Esa yo la tengo muy clara yo, pero obviamente es utópico. Utópico porque pues digamos que va a ser muy difícil, pero me gustaría que los negocios no necesitaran tanto, tanto que el abogado, que el contrato, porque muchas veces yo siento que al final tantas cláusulas, tantos documentos, es un tema de desconfianza. Y si uno no tiene confianza en el otro, o sea, si al final me cubro por este lado, que no vaya a pasar esto, es en el peor escenario, trate de cubrirse ante el peor escenario…
Lo que yo digo es: deberíamos tener confianza para hacer negocios, o sea, que no tengamos que llegar siempre a mirar las peores condiciones, sino que si nos damos la palabra en un negocio, esa palabra se cumpla y al final será súper bien. Para mí sería como vamos a comprar esto, sí, ese es el precio, nos damos la mano y ya sabemos que los dos vamos a cumplir la palabra. Eso sería espectacular.
- Usted me hace acordar mucho de mi papá, que siempre decía que lo más valioso era la palabra. Y aquí va la 5.ª Juan Esteban: ¿En qué negocio se soñó estar y qué le hubiese gustado hacer ahí?
Pues hay uno que a mí me apasiona mucho, que es la educación. El negocio financiero me gusta. Yo siento que puede servir para apalancar otras iniciativas. Entonces me parece que es un sector interesante. Yo soy un apasionado de crear empresas, entonces creo que encontraría oportunidades en todas partes.
Bueno, volvemos al curso de la entrevista. Quiero que nos diga qué es Erco en números…
Entonces, base Medellín, digamos que nuestra oficina central, pero ahorita Bogotá tiene una oficina casi a la par de Medellín. Tenemos por todo el país. Y está la de Panamá, donde cubrimos todo Centroamérica, tenemos la opinión de Sao Paulo, Brasil y tenemos una oficina en San Antonio, Texas. En este momento somos entre 800 y 900 empleados que varía porque nosotros somos de proyectos, entonces estamos en ese rango. Ya llevamos 13 años en el mercado y es una compañía muy robusta que ya genera ingresos importantes y que ya es capaz de mantener todo el empleo en unas condiciones muy buenas. Lo que yo creo es que estamos al 10% de lo que nosostros queremos lograr a 2030.
Oiga, Juan Esteban, evidentemente todo el mundo que nos está viendo y quienes lo escuchen pues se dieron cuenta que usted es más paisa que un collar de arepas.
100 %.
Entonces les quiero preguntar: ¿es Antioquia una tierra fértil para el emprendimiento?
Sí, pero creo que nos falta. Nos falta, pues. Y yo que creo nos falta algo. Y no solo Antioquia, Colombia tiene que dejar de solo pensar en Colombia, y es que hay muchas oportunidades por fuera, y lo que yo me he dado cuenta cuando muchas veces viajo a estudiar por fuera, lo que yo siento es que la gente afuera no es superior a nosotros. Obviamente hay gente muy buena, yo no lo voy a negar. Yo antes cuando era más chiquito, pensaba: la gente de Europa es mucho más inteligente que nosotros, son mucho mejores, tienen mejores recursos. Y entonces me di cuenta que probablemente no, o sea, tenemos similitud de recursos. No voy a decir que los mismos, pero en capacidad tenemos las mismas capacidades. Entonces lo que yo pienso es que tenemos que pensar así: nosotros tenemos capacidades muy similares y somos capaces de construir productos, servicios y compañías que compitan con las compañías de allá. Estoy totalmente seguro. Yo creo que nos falta eso. El día que seamos capaces de entender eso somos capaces de crear compañías, ya sea en Antioquia, en Bogotá, Bucaramanga, cualquier ciudad del país.
Interesantes, a veces uno tiende a sentirse muy chiquito, pero cuando uno conoce el mundo se da cuenta que allá hay gente más chiquita que uno, probablemente. Oiga, Juan Esteban, le quiero hacer una pregunta que últimamente siento que es necesaria hacerla en estas conversaciones, porque siempre se cuenta la historia de éxito, la maravillosa, la bonita, pero nunca hablamos del tema de salud mental y es cuánto les ha costado llegar a esto. Usted uso la palabra difícil y le quiero preguntar por eso: ¿Qué le ha costado a usted y a sus socios, a sus compañeros de estudio que hoy en día son sus socios, el haber creado todo esto que tienen hoy en día bajo el nombre de Erco?
Eso es muy importante. Yo creo que el primer mensaje es: yo estoy aquí, pero nadie está viendo el trabajo de 13 alños hacia atrás.
La gente se fija en el resultado pero no en el proceso…
Total. Como te digo, una de miles de historias es que instalábamoslos calentadores, nosotros éramos los instaladores, o sea, yo iba a los proyectos, nos quemábamos absolutamente por todas partes, pues era peligroso porque era en los techos. Digamos que es una historia de mucho trabajo.
Ha sido muy difícil. Hay reflejos físicos, se nos cae el pelo. Mi socio tiene más canas.
Y ustedes tienen menos de 40 años…
Menos de 40 y ya se refleja todo eso. En temas de salud mental, ataques de pánico. O sea, es un hecho, hemos tenido ataques de pánico. Yo hace como un año y medio tuve dos, y es difícil manejar ese tema. Trabajamos con psicólogos, con equipo que nos acompaña. El estrés que uno maneja es muy alto porque siempre tiene pues, digamos, algún problema en alguna parte de la compañía. Ese estrés lleva a ataques de ataques de ansiedad, es diferente a ataques de pánico.
Entonces uno siempre está muy estresado pensando que algo malo va a pasar. O sea, es un tema muy difícil. Pero ahí entendimos algo, mira, que tenemos que encontrar balance. Trabajamos 24 siete, básicamente los fines de semana yo soñaba resolviendo problemas, o sea, yo me acostaba a dormir y por la mañana me levantaba con una idea y la anotaba. Y eso estaba mal.
Yo llegaba a mi casa a leer libros de emprendimiento, me levantaba a las 5:00 a leer un documento de emprendimiento. Entonces ya como: venga, bájele, tiene que estudiar, leer otras cosas, trate de ver series que lo desconecten del emprendimiento. Hay un montón de técnicas que nos ha tocado aplicar, porque si no, creo que no hay cuerpo lo resista.
Juan y también me alcanzó a decir que que tiene hijos. Cómo ha sido el asunto con la familia, porque yo creo que ellos son los que más le exigen, pero sobre todo le hacen a uno ver que se está, tal vez, sobrepasando…
Es que me sirvió mucho algo, como ya tengo hijos, mi esposa me dijo: hay quye trabajar en un horario, y entonces yo ya trabajo entre siete y ocho, dependiendo del horario con mis hijos, hasta las cinco. Pero me pasó algo que nunca pensé que me iba a pasar. Como tengo un horario definido, básicamente tengo que terminar a las cinco y tengo que hacer absolutamente todo para terminar a las cinco. Soy mucho más productivo ahora. Entonces ya soy súper metódico. Reuniones, trato, de que sean 15 minutos. El calendario lo trato de mantener súper ajustado. Almuerzo trabajando. No debería y me regañan. Pero trato de almorzar cortito y sigo trabajando. Trato de sacar todo y a las cinco cierro el computador. Bueno trato.
Y es una cosa muy rara, y hay una inercia, como por lo menos hasta las seis, pero ahí sí ya estoy totalmente desconectado y para mi familia, pues. Los fines de semana: sagrados, trato de no trabajar los fines de semana.
Ya con esto vamos terminando y pues lo alcanzo a decir ahí en una de las respuestas: ¿Cómo proyectan lo que empezó hace 13 años como emprendimiento en una universidad con un compañero en pleno inicio de 2025, cuando probablemente todos estamos enfocados en pensar, más que e cualquier cosa, en sostenibilidad?
Yo creo que lo importante: para poder crecer, nosotros siempre hemos estado trabajando muy de la mano con aliados, vos hablaste de EAFIT, pero pasamos por todo el ecosistema de emprendimiento de la ciudad de Medellín. Digamos que nos vinculamos en todos los programas. Ahorita entramos a Endeavor, donde nos ha dado la oportunidadde pensar más global y tener contactos, mentores, digamos, abrir esa capacidad hacia el mundo.
Entonces yo creo que a partir de ahí lo que nosotros queremos es con lo que ya tenemos, llevarlo hacia afuera. Entonces yo creo que ese es el reto que tenemos a 2030, que es como nuestro plan o lo que queremos hacer, y es cómo el negocio que ya tenemos en Colombia, lo podemos escalar y llevar a otros lugares.
Qué buena noticia y ojalá, eso finalmente es emprendimiento colombiano de cara al mundo. Juan Esteban Hincapié, uno de los fundadores de Erco, gracias por el tiempo.
Gracias a ustedes, Edwin. Un placer.
Pues ahí está una historia más de emprendimiento y liderazgo aquí en El Espectador. Ya saben que la pueden ver de manera gratuita en nuestras redes sociales. ¡Nos vemos en la próxima! Hasta pronto.

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