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El amplio espectro existente en el país conformado por partidos, movimientos y franjas de opinión de izquierda, centro y progresistas, no llegó unificado a las elecciones parlamentarias y tampoco lo hará para las presidenciales.
Porque no se tuvo capacidad de constituir una tercería política incluyente, aprovechando la fractura santismo / uribismo, estamos abocados al voto constancia en primera vuelta, 25 de mayo, y al voto por la facción de las élites, hoy en el gobierno, que promete continuar con la paz política, en segunda vuelta, 15 de junio.
Piedad Córdoba fue la primera que sorprendió declarando su voto por Santos como un voto por la paz. La Alianza Social Independiente ASI hizo acuerdo para apoyar la reelección, sin entrar a la Unidad Nacional, sobre la base de que Santos oriente la mayoría parlamentaria que lo acompaña para aprobar en el Congreso un duro proyecto de castigo a la corrupción. Gustavo Petro y la franja progresista que él orienta decidieron hacer acuerdos con el Partido Liberal para la reelección de Santos en interés de la paz y de su permanencia en la Alcaldía de Bogotá. Iván Cepeda, Senador del Polo, hizo público su voto la semana pasada, en primera vuelta por Clara López-Aída Abella, y en segunda vuelta por Santos en apoyo a la paz.
En la mañana del 16 de mayo el país sorprendido oyó la voz de Iván Márquez, jefe de la delegación de las FARC-EP en La Habana, anunciando cese unilateral de fuego, del 20 al 28 de mayo, por parte tanto de las propias FARC como del ELN. En la tarde del mismo día se anunció acuerdo en la mesa de diálogo sobre el punto de drogas. Estos gestos y anuncios han sido interpretados como un guiño a favor de Santos, no obstante el comunicado, conocido un par de días antes, cuestionando duramente la descomposición general de la política y de la gestión de lo público, incluida la de este gobierno.
Aunque precario e incierto se trata de asegurar el estrecho sendero por donde transita la paz y contener el eventual gobierno del candidato uribista que daría al traste con todo lo actuado en este asunto vital. Carlos Medina Gallego, analista de la Universidad Nacional, considera plenamente valida esta motivación y llama a ser consecuentes con ella cuando hay riesgos inocultables para la paz.
En el campo alternativo las opiniones se han dividido entre quienes conceden centralidad y prioridad al proceso de paz, quienes la fijan en quitarle aire al modelo económico antisocial y quienes la ubican en la eticidad de la política, esto es, en el rechazo al envilecimiento general que se advierte. Estos diversos órdenes de prioridad determinan el voto independiente tanto en primera como en segunda vuelta. Santos obtendrá gran parte de la votación alternativa ante el hecho de no existir una verdadera tercería ampliamente plural, unitaria y creíble.
Este inocultable y lamentable vacío debe llevar a una profunda reflexión a las diversas vertientes del dilatado mundo alternativo en busca de caminos de articulación, que le abran posibilidades ciertas a una fuerza transformadora que acceda al comando de la nación en la fase que viene tras los acuerdos de paz. La tercería política sigue siendo una apremiante necesidad.
Ya está en curso importante propuesta, surgida en el seno de los movimientos sociales e iniciativas de paz, para realizar en tiempo cercano un amplio encuentro o congreso por la paz, la democracia y la vida digna. De momento, el voto es por la paz, paz con riesgo, paz imperfecta que es la paz posible.
@luisinsandoval / lucho_sando@yahoo.es