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Ningún jefe político de los que firmaron el Pacto de Santa Fe de Ralito, el 23 de julio de 2001, lo hizo bajo presión. Esto fue lo que les dijo a los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia el desmovilizado jefe paramilitar Salvatore Mancuso, durante su primera audiencia virtual rendida desde una cárcel en Washington, cuatro meses y medio después de haber sido extraditado hacia los Estados Unidos.
Salvatore Mancuso, ex comandante del Bloque Catatumbo, quien perdió los beneficios de la Ley de Justicia y Paz obtenidos al momento de su desmovilización en 2005, dijo que los asistentes a esa reunión tenían pleno conocimiento del documento que estaban firmando y que era falso que se hubieran proferido amenazas en contra de quienes no asistieran. Manifestó que prueba de ello fue la no participación en la reunión de Zulema Jattin quien no sufrió ningún tipo de represalias por ese hecho.
El extraditado jefe paramilitar afirmó que a la reunión asistieron los senadores Miguel de la Espriella, Juan Manuel López Cabrales y Eleonora Pineda. Que él no ejerció ningún tipo de presión en contra de los candidatos a la Gobernación de Córdoba que apoyaban los políticos, pero que quien obtuviera la mayoría de votos debía entregarle a su grupo armado las Secretarías de Salud y Educación del departamento.
En otro de los apartes de su declaración, que duró cerca de seis horas, Salvatore Mancuso indicó que cuando hablaba de que el 30% del Congreso era dominado por ellos, lo hacía porque esos políticos habían sido electos en zonas donde las Auc tenían total injerencia y dominio. Mencionó que los políticos suscribían acuerdos en los otros departamentos, de la misma manera como se hacía en Córdoba, por ejemplo, Rocío Arias hizo acuerdos con los jefes del Bloque Central Bolívar.
El jefe paramilitar dijo que el Estado es el responsable de la violencia moderna que se vive en el país, que él en varias ocasiones se reunió con los ex comandantes militares fallecidos Alfonso Manosalva y Martín Orlando Carreño. También involucró en sus alianzas con el Ejército al general (r) Rito Alejo del Río, de quien manifestó fue el promotor del paramilitarismo en el Urabá.
A la pregunta de los magistrados de que si las altas cortes habían sido infiltradas por los grupos de autodefensas, Salvatore Mancuso indicó que no sabía de una infiltración directa del paramilitarismo en dicha corporación, pero que sí tenía conocimiento de emisarios que se comunicaban con los jueces.