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Debates

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En un debate televisivo es posible intuir cómo actuarían los candidatos ante una situación imprevista.

Los discursos sin contendor, las propuestas, escritas por los asesores, no ilustran mucho. Todos prometen combatir la corrupción, generar más empleo, construir más viviendas, mejorar la calidad educativa y ampliar la cobertura, resolver las crisis de salud, dar prioridad al campo etc. Clara López propone un viraje en el modelo económico acercándose a la social democracia con énfasis en la distribución del ingreso y el respeto a los derechos ciudadanos. En el tema de la paz, Peñalosa dice que continuaría con el proceso de negociación en la Habana con el mismo equipo negociador. Uribe, por boca de Zuluaga, lanzaría un ultimátum a la guerrilla. Clara López respalda la búsqueda de una paz negociada. Marta Lucía continuaría las negociaciones, fijando límites de tiempo.

Hace doce años Uribe prometió acabar con la guerrilla en su primer gobierno. Su ministra de Defensa, Marta Lucía, declaró que en menos de un año derrotaría a la insurgencia. Esto no sucedió, a pesar de que el pie de fuerza aumentó de 160.000 a 525.000 efectivos. Al inicio de su periodo había 8 soldados por guerrillero, al finalizar, 40 armados legales por 1 ilegal, y el gasto militar llegó al 5,5% del PIB. ¿Qué hace pensar que Uribe, a través de Zuluaga, tendría éxito con su ultimátum?

La confrontación, en directo, resalta las ventajas y debilidades electorales de los candidatos. En la campaña, Serpa–Pastrana, se recuerda la caída que tuvo Serpa, ante la pregunta: ¿extraditaría al expresidente Samper? Respondió que sí. En un país con altos niveles de tolerancia con el crimen pero con bajos para la deslealtad, la respuesta fue fatal.

La Ola Verde en el pasado debate empezó a decolorarse electoralmente con los debates televisivos. El imaginario popular asocia el ateísmo con la inmoralidad. Por ejemplo, en Estados Unidos el 70% de los votantes no lo harían por un “ateo”. En Colombia, este porcentaje puede ser superior. Antanas se declaró ateo, no “agnóstico” que es casi lo mismo, pero electoralmente correcto. Como filósofo ilustrado conocía la respuesta políticamente correcta: “creo en el Dios de Spinoza que comprende y es todo el universo, sólo actúa en el devenir inicial de las cosas, pero no en la historia del hombre”. No fueron afortunadas sus propuestas sobre los salarios de los médicos. La estocada se dio por la extradición, la respuesta que para cumplir la ley si extraditaría a un expresidente si la Corte Suprema lo autorizaba, fue nefasta. Olvidó que es discreción presidencial la extradición, que no lo obliga la autorización de la Corte. En sana política la mentira debe estar totalmente excluída, los planteamientos políticamente incorrectos pueden tener sus matices.

Hace 4 años, los debates favorecieron a Vargas Lleras, mostrando que había hecho bien la tarea. Ante preguntas del tenor: ¿qué haría con los productores de arroz de Ataco? Respondía algo así: en mi programa de gobierno hay un capítulo de agricultura, y en este se trata el arroz, y un subtema que lo regionaliza: allí se responde el problema de arroz en Ataco.

Por respeto al elector son necesarios los debates en directo, con preguntas sorpresa que permitan medir el grado de conocimiento del país por parte del candidato y conocer cómo actuarían ante situaciones inesperadas e impredecibles.

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