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Torre de Tokio: Trump adulado


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Columna para acercar a los hispanohablantes a la cultura japonesa.

WASHINGTON (United States), 07/02/2025.- US President Donald Trump (R) meets with Japanese Prime Minister Shigeru Ishiba (L) in the Oval Office at the White House in Washington, DC, USA, 07 February 2025. (Japón) EFE/EPA/ANNA ROSE LAYDEN / POOL
El presidente de EE. UU., Donald Trump, y el primer ministro de Japón. Shigeru Ishiba, en la oficina oval de la Casa Blanca, en Washington, el pasado 7 de febrero.
Foto: EFE - ANNA ROSE LAYDEN / POOL

Por haber salido políticamente ileso de su reunión con Donald Trump, el primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, cosechó elogios moderados en su país y ganó cinco puntos de popularidad en una encuesta de la televisión pública nipona. (Lea aquí más columnas de Gonzalo Robledo sobre Japón).

Los medios internacionales destacaron la habilidad del mandatario japonés para masajear el enorme y volátil ego del presidente estadounidense y apuntaron al verbo clave para aminorar los riesgos al tratarlo: adular. Ishiba, conocido por su oratoria alambicada y su lentitud para llegar al meollo del asunto, había sido aconsejado por sus asesores en Tokio de ir directamente al grano.

Le recomendaron exponer la conclusión antes que las explicaciones para evitar confundir al irritable inquilino de la Casa Blanca. Tras llamar a Trump hombre “sincero y fuerte”, Ishiba mencionó su condición de “elegido de Dios” por haber sobrevivido a un atentado durante su campaña electoral.

También elogió su ideario de “America First” y aprovechó para subrayar que Japón ha sido el primer inversor extranjero en EE. UU. en los pasados cinco años.

Antes del viaje de Ishiba, la multinacional japonesa de tecnología SoftBank había confirmado una participación de 15.000 millones de dólares en Stargate, una sociedad conjunta con OpenAI y Oracle que desarrollará inteligencia artificial en Estados Unidos

Ishiba anunció 1.000 millones de dólares más en inversiones, le sumó un aumento en las compras de armas estadounidenses y prometió más importaciones de gas natural.

Trump, por su parte, cubrió a Ishiba de elogios improbables: lo llamó “fuerte”, “guapo” y vaticinó que será un “fantástico primer ministro”.

Fiel a su estilo, el presidente norteamericano retomó su agresividad empresarial y dejó sobre la mesa la amenaza de futuros aranceles si Japón no reduce a cero el déficit comercial. La reunión de Ishiba fue celebrada, no tanto por lo que logró como por lo que evitó.

Para explicar por qué no fue presionado, desafiado o desairado, Ishiba reconoció que había adoptado el método de Shinzo Abe, el primer ministro fallecido en un atentado en 2022 y que había escrito en sus memorias sobre su buena relación con Trump en su primer gobierno en estos términos: “Fui criticado por ser servil y patético, pero si la adulación funciona, no hay nada mejor”.

Añadía que “no habría sido en interés de Japón” presentar argumentos lógicos o políticos, que Trump desprecia, si eso deterioraba las relaciones entre Japón y EE. UU.

Inicialmente, Ishiba se había mostrado reacio a adoptar ese enfoque y en una entrevista con el diario Yomiuri Shimbun en diciembre, afirmó: “Abe tenía su manera de hacer las cosas, yo tengo la mía”. El pragmatismo venció y, a sus 68 años, el primer ministro nipón demostró que nunca es tarde para aprender.

* Periodista y documentalista colombiano radicado en Japón.

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