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No es muy común que los grandes empresarios del vino vengan a visitarnos.
Por lo general, esta tarea casi siempre recae en los gerentes de exportación y mercadeo. Nuestro nivel de consumo es todavía muy bajo y, por tanto, carecemos de importancia para los altos mandos. Pero que el patriarca español Miguel A. Torres Riera (cuarta generación y presidente de la compañía catalana) y Miguel Torres Maczassek (su hijo y nuevo director general) hayan puesto sus pies en Colombia en menos de siete meses es un hecho significativo. El crecimiento sostenido de las importaciones de todos los orígenes ya nos muestra como una de las principales plazas de la región. Y por cuenta de esa tendencia ya hemos comenzado a figurar en la agenda de los líderes empresariales.
Durante décadas, Chile y Argentina han sido nuestros principales proveedores. Hasta el año pasado, ambos gozaban de importantes ventajas como la exención del arancel de importación. España ocupaba la tercera casilla, a una distancia considerable de los dos punteros. El principal escollo era un gravamen de ingreso del 25%, lo que ponía a los vinos peninsulares fuera del alcance de muchísimos compradores. Pero desde la firma del tratado libre comercio con la Unión Europea, la tasa impositiva se eliminó y esta nueva situación ha animado a las bodegas ibéricas a pisar el acelerador para ganar participación de mercado en Colombia. Torres Maczassek lo pone de esta manera: “hemos competido en inferioridad de condiciones, porque llegábamos con aranceles altos”.
Pero como el escollo se ha eliminado, Torres y sus colegas europeos podrán competir de tú a tú con orígenes como Chile y Argentina, y recientemente California. “Pensamos que las ventas de la categoría española se van a incrementar. Ya el año pasado crecimos cerca de un 40%. Y en los próximos años vamos a tener un crecimiento de dos dígitos por un buen tiempo”. Este es el objetivo que Bodegas Torres se ha trazado. Y nadie duda que lo logrará.
Antes de asumir la dirección general, Torres Maczassek ya había sacado importantes proyectos adelante, que, entre otras cosas, hoy han convertido a la bodega en la más admirada del mundo, según la revista Drinks International. Torres, por ejemplo, ha entendido que los consumidores actuales son muy diferentes a los que existían en tiempos de su abuelo y de su padre. Además de la calidad, dice, estos aficionados buscan algo más, como, por ejemplo, la eliminación de agentes químicos en los viñedos, porque la gente ha decidido comer más sano. Bajo su mando, Bodegas Torres fue una de las primeras en producir vinos orgánicos. Asimismo, la firma está a la cabeza del comercio justo, desde el viñedo hasta la góndola.
Pero donde Torres descuella es en el estudio e investigación del cambio climático y la manera como el aumento de las temperaturas afectarán a la vid y al vino. Por un lado, Torres Maczassek ha recorrido las zonas altas del Pirineo español en busca de los terruños del futuro. “En la actualidad siguen siendo muy frías, pero en el futuro éstas serán nuestras nuevas zonas de producción. Porque nuestra misión es continuar con un legado de tres siglos. El joven director también ha encabezado la búsqueda de variedades ancestrales que resisten los embates climáticos y entregan vinos tintos ligeros y frescos. Por ahora, dos de ellas se conocen con códigos numéricos: la No. 8 y la No. 9. Los estudios de ADN develarán sus antiguos nombres. En Chile puso en marcha un proyecto similar para dignificar la variedad País, que fue la primera traída por los colonizadores españoles a América. Hoy existen dos vinos hechos con este cepaje: el Estelado de Santa Digna, un espumoso con uva País, y el Reserva del Pueblo.
También, pese a la resistencia inicial de sus mayores, Torres Maczassek y su hermana, Mireia, iniciaron un proyecto para estar presentes en las principales denominaciones de origen españolas. Y así es como Torres tiene operaciones y bodegas propias en Ribera del Duero, la Rioja, Toro, Rueda, Jumilla y recientemente Rias Baixas, en Galicia. También posee Miramar, en California. Aunque la bodega cuenta con un equipo técnico de lujo, el impulso para abrir nuevas fronteras es encabezado por la propia familia, dice Torres Maczassek. “Esta es la ventaja de estar dentro de una empresa familiar y no en una multinacional que cotiza en bolsa”, dice. “La empresa familiar trabaja en el largo plazo, sin exigir beneficios inmediatos en el corto plazo. Ese es nuestro secreto”.